EN LA GRILLA

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*Se le vuelve a poner brava la cosa a Peña Nieto

*Denuncian nuevos abusos con el alcoholímetro

*Diva les consiguió invitación a Irízar y a Gaxiola

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

El presidente Enrique Peña Nieto empezaba a vivir una vida de relativa tranquilidad. Ni siquiera de recuperación de la imagen, sino de apaciguamiento de las aguas bravas que dejaron los escándalos y tragedias del año pasado. Pero la fuga del Chapo Guzmán parece condenarlo a regresar a política nacional a las turbulencias infinitas.

Tendría que ocurrir un verdadero milagro para que el famoso narcotraficante sea recapturado en un plazo aceptable, es decir, en el cortísimo plazo de uno o dos meses. Incluso con la ayuda que ya ofreció el gobierno de Estados Unidos, será difícil que el individuo se establezca en sitios que sean ubicables o incluso presumibles.

Está además el previsible endurecimiento de los grupos delictivos que le apoyan. A mayor búsqueda, mayores roces y mayores enfrenamientos, lo que provocará más muertos, más escándalo porque el baño de sangre, de por sí doloroso y escandaloso, va a generar todavía mayores inconformidades.

Son tiempos difíciles para el gobierno, aunque más difíciles todavía para la sociedad, una sociedad golpeada inmerecidamente, considerada desde los más altos niveles del gobierno (en tiempos de Felipe Calderón) como daños colaterales, casi casi carne de cañón.

Es un periodo difícil, aunque hay que reconocer que Peña Nieto no ha tenido de otros. Por supuesto, es algo que impactará directamente sobre las condiciones políticas del país, lo que se sumará a las dificultades económicas que ya se prefiguran. Tanto, que el presupuesto del año próximo será mucho más austero de lo que han sido los anteriores.

Pero el caso Chapo Guzmán trae consigo otro tema, que ha estado siempre presente: el de la corrupción. Es terrible que se pueda comprar una fuga en el penal de más alta seguridad del país. Es una muestra de que ya no hay límites, ni siquiera tratándose de asuntos que tienen encima la vista de toda la nación e incluso del mundo.

En los últimos días asistimos al espectáculo triste de magistrados judiciales que dictaban actos de libertad a delincuentes evidentemente responsables; los delincuentes siguen asesinando gente de manera impune y las corporaciones policíacas mantienen la merecida desconfianza de la sociedad e incluso de sus propios jefes. En Sinaloa, por ejemplo, los elementos policíacos fueron privados del uso de aparatos de telefonía celular en horas de trabajo, y no es porque pierdan tiempo chaeando o porque piensen que van a textear mientras manejen las patrullas. Es porque los saben capaces de seguir avisando a los delincuentes que el operativo está en marcha; que hay un recorrido que los puede afectar, o que de plano van por ellos.

Ese es el reto. Más terrible porque la corrupción no se limita sólo a las fronteras de la seguridad pública. La influencia ilegal del dinero se advierte lo mismo en una fuga espectacular que en los pequeños acuerdos de pequeños delincuentes con elementos de las corporaciones, o en un acto de adquisiciones de bienes y servicios para cualquiera de las instancias de gobierno.

Es un asunto que está en las mentes de todos, en la condena generalizada, y con la fuga del Chapo, la indignación se incrementa.

LAS DUDAS SOBRE

EL ALUMBRADO LED

El gobierno municipal mazatleco decidió ir al Congreso por la autorización de un contrato para sustituir el cien por ciento de las luminarias de Mazatlán con un alumbrado tipo led, que es ahorrador de energía eléctrica, y que tendrá un costo ligeramente superior a los 353 millones de pesos, que por supuesto, quedarán como deuda del ayuntamiento.

No es el único caso. Guasave casi amarró el asunto, pero -¡ojo!- el procedimiento no fue válido pese a la aprobación del Congreso, porque al banco le pareció poco el veinticinco por ciento de las principales participaciones federales del ayuntamiento, y los devolvió a pedir más. El asunto está pendiente porque este caso ya no se puede tratar en el mismo periodo legislativo, de modo que habrán de esperar a noviembre. En el ínter se les sumarán los ayuntamientos de Sinaloa de Leyva, Navolato y ahora Mazatlán.

¿Alguien tiene la menor idea de por dónde viene la urgencia de renovar las lámparas del alumbrado público? Se puede alegar el ahorro de electricidad, pero el coso de la operación implica una carga de deuda muy fuerte, por más que ahora se estile que no se trata de deuda, sino de pago de un servicio.

Por eso hay un movimiento de protesta en las redes sociales, que ha llevado el asunto a organizaciones civiles de nivel internacional, y que pi de la firma de los ciudadanos para que el municipio se detenga y evite la operación, enarbolando además algunos asuntos de salud que son poco conocidos para la población .

También la facción independiente del ayuntamiento está movilizándose para evitar el desaguisado, aunque ya la mayoría silenciosa de los regidores dijo que sí, como si se tratase de una sola y única corriente, ahí sí que al margen de los partidos políticos, todos, excepto estos disidentes, bajo la bandera de Carlos Felton.

UNA SALVACIÓN CON

RIBETES DE ABUSO

Este fin de semana, como todos, la policía preventiva municipal aplicó el programa de alcoholímetro, con que a decir del alcalde Carlos Felton González, se han salvado cientos de vidas, al impedir que personas alcoholizadas, sobre todo jóvenes, conduzcan sus vehículos sin tener las condiciones mentales más adecuadas.

Pero ocurre que en las acciones del sábado por la noche, los elementos policíacos llegaron al colmo de los abusos. Quienes tuvieron la mala suerte de ser dictaminados como excedidos en el control de alcoholemia, fueron sometidos a tratos que violentan las más elementales disposiciones legales, sobre todo en materia de derechos humanos.

Al menos en esa ocasión los detenidos fueron objeto de la llamada ficha, con toma de fotos y de huellas dactilares, como si fueran delincuentes y no infractores de una disposición de tránsito. Pero todavía más: fueron obligados a bajarse pantalones y calzoncillos y a realizar sentadillas.

Imagínese usted además la sorpresa terrible de quienes habiendo caído por no pasar el alcoholímetro, fueron encerrados junto con dos hombres a quienes les decomisaron un arsenal compuesto por tres cuernos de chivos y una pistola calibre .45 y decenas de tiros útiles.

No es el primer caso en que se presentan irregularidades y excesos, ya por trato a las personas, incluyendo a acompañantes de quienes son detectados en la revisión de sus niveles de alcohol, que por cierto ni siquiera son sometidos a un examen formal, más allá de lo que dicte un aparato del que nadie sabe cuál es su calibración real ni los valores que efectivamente maneja.

CASI CONSIGUE

UN PREDESTAPE

La senadora Diva Hadamira Gastélum Bajo estuvo a punto de conseguir un indicativo muy favorable a sus aspiraciones de ser candidata a gobernadora del estado por su partido –el PRI-, aunque sólo fuera de apariencia.

Desde el principio, algunos supieron que además de la reunión con priístas de todo el estado, el dirigente nacional casi saliente, César Camacho Quiroz, estaría en una cena privada con asistentes seleccionados bajo un criterio muy exclusivo.

Al terminar el encuentro, la senadora averiguó con sus contactos en el equipo de Camacho Quiroz, dónde iba a ser la cena. A la dirigente nacional de las mujeres en el partido, que además tiene todas las confianzas “del doctor”, no se le niega una información así, de modo que le despepitaron el dato bien actualizado, pues al principio se había dicho que sería en El Presidio, el restaurant de moda, pero se decidió luego que no, porque se trataría de hacer una reunión de trabajo de Camacho Quiroz con los diputados electos.

Así fue que la senadora llegó al Océano Palace, donde fue bien recibida por su presidente, quien sin embargo se alarmó por el mensaje que se enviaba, en plena efervescencia sucesoria, si solo tenía a una persona invitada además de los diputados electos, de modo que pidió le localizaran e invitaran a los dos senadores restantes. Ni Aarón Irízar ni Daniel Amador se habían ido aún de Mazatlán, de modo que acudieron prestos.

Eso sí: se acabó la plenaria y sólo quedó el convivio.