EN LA GRILLA

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*López Dóriga desató una tormenta política

*En el PAN la postularon y la desconocieron

*Los diputados prefirieron hacerse occisos

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Joaquín López Dóriga puso al descubierto que alguien fue a visitar a Joaquín Gumán Loera al penal de alta seguridad del altiplano, utilizando una credencial de elector falsa y también una falsa acta de nacimiento. Lo interesante, decía, era que la visita tenía fuero y era del PAN.

Al día siguiente reiteró la información con todos sus dato, ampliando a que es una mujer de Sinaloa, por supuesto con fuero. No lo decía, pero el fuero normalmente es de los diputado, aunque también lo tienen los alcaldes, con la salvedad de que en Sinaloa sólo hay una alcaldesa, y es del PRI, no del PAN.

Finalmente dio a conocer el nombre: Lucero Guadalupe Sánchez López, quien en efeco, es diputada local por el PAN, que la lanzó en el distrito XVI, con asiento en Cosalá.

A primera hora, Lucero se lanzó a desmentir el hecho, diciendo que no era ni es la novia del Chapo Guzmán y que ni lo conocía, ni había sido citada por las autoridades. Su conferencia de prensa, limitada a la lectura de un breve comunicado y sin aceptar preguntas, la tuvo casi sola. De los diez diputados locales que tiene el PAN en el Congreso sinaloense, sólo uno la acompañó: Guadalupe Carrizosa Cháidez. Ni la presidente de la directiva del Congreso, Yudit del Rincón, firme partidaria de la igualdad para las mujeres, ni Adolfo Rojo Montoya, coordinador de la bancada panista; ni mucho menos Edgardo Burgos Marentes, presidente del CDE blanquiazul., se dieron tiempo para acudir a respaldar a su legisladora.

Por el contrario, el comité ejecutivo nacional panista emitió hacia el mediodía un twiter en que aclara que la diputada Lucero Guadalupe Sánchez López no es militante del PAN, pues no aparece en el Registro Nacional de Militantes.

El tema es duro, por eso la diputada lo aborda tan limitadamente; por eso sus compañeros no acudieron a cobijarla; por eso las ausencias de sus directivos y coordinadores.

Pero lo que no tiene máuser es lo del comité ejecutivo nacional. Creer que un twit negando militancia los exime de la responsabilidad que necesariamente contrajeron, si se confirman los señalamientos sobre la diputada.

Puede no estar registrada, en efecto, pero fue el Partido Acción Nacional el que la postuló. Si lo hizo sin ser militante, alguna información tendría que haber recabado. La campaña en Cosalá fue una serie de escándalos, acusaciones y hasta actos histéricos que hablaban de amenazas. Eso sí: el PAN festejó ruidosamente el haber conseguido un triunfo en Cosalá, donde durante varias elecciones estuvieron tocando la puerta sin conseguir nada, al grado de poner a ese municipio como ejemplo principal de la necesidad de redistritar, porque ahí un candidato (hasta entonces siempre priísta) podían ganar la elección con unos cuantos miles de votos, mientras en el XIX (hasta entonces casi siempre panista, pero hoy perdido para ellos) era necesario alcanzar varias decenas de miles de votos. Por cierto que para conseguir esa hazaña necesitaron del apoyo del Partido Sinaloense, que asumió a Lucero Guadalupe Sánchez López como candidata suya también, bajo la figura de candidata común con el PAN.

¿Exime la falta de registro, de militancia, una posible responsabilidad en caso de que se confirme la comisión de delitos, o incluso sólo en el c aso de que hubiese algún trato personal entre la legisladora y el célebre detenido?

APUNTALAR LA IMPUNIDAD;

¿POR QUÉ HASTA AHORA?

Al senador casi siempre disidente Javier Corral, este caso le sirvió para ejemplificar su teoría de que la impunidad en los actos de corrupción de miembros del PAN, ha motivado la pérdida de confianza de la sociedad. Corral, quien ayer dio una plática a la membresía blanquiazul mazatleca, conocía el tema hasta el detalle. Sólo ignoraba el inocente deslinde del comité ejecutivo nacional.

Por otra parte, un destacado militante del PAN abordó un aspecto poco visto del tema: ¿por qué hasta ahora? Es evidente de la información no salió de un proceso investigativo, sino de una filtración, un pitazo en que las autoridades tienen la información y las pruebas de que esa información es fidedigna. Si estas irregularidades ocurrieron hace algún tiempo ¿por qué hacer la filtración hasta ahora? ¿por qué no explotarla durante las elecciones, cuando hubiera generado un dalo terrible a la imagen de Acción Nacional?

Por lo pronto el tema está abierto. Ahora lo que falta es que de veras se ventile de manera oficial, que el gobierno aporte los videos que debe haber, tratándose de un penal, sobre todo de ese penal, el de más alta seguridad en el país. Pero ¿qué gana el gobierno sacando a flote este asunto, y sobre todo haciendo circular las pruebas?

Es posible que las cosas no vayan más allá, argumentando elementos de seguridad para no soltar las pruebas de la visia clandestina, pero el asunto ya exhibió a quienes tendría que exhibir.

DOS MUJERES EN LA HOGUERA

Que la diputada Sánchez López hubiese negado todo, es lógico. Incluso debe er considerado como valiente, pues no cualquiera sale a dar la cara en un tema como ese, y tampoco se dan explicaciones públicas cuando se tiene fuero. Ella decidió hacerlo.

La diputada no la ha pasado del todo ben durante el tiempo que lleva en la cámara (del primero de diciembre del 2013 a estas fechas). Tiene poco trato público con los demás, aun tratándose de integrantes de su bancada. Por eso no extrañó que fuesen pocos los que se le acercaron temprano a ofrecerle respaldo.

Tampoco sin embargo, se le conocían enemigos n i pasiones partidistas. La joven legisladora acudía a algunos de los eventos particulares con actitud seria y comedida, sin entrar en conflictos, así que fue hasta cierto punto raro que se lanzara a fondo contra la diputada federal priísta Francisca Elena Corrales Corrales, responsabilizándola de la autoría intelectual de los señalamientos, y también por lo que pudiera ocurrirle a su familia, especialmente a sus dos hijos.

Se sabe que la campaña electoral del 2013 en Cosalá fue ríspida. Que Aidee Corrales, la candidata priísta y hermana de Paquis, estuvo sometida a fueres presiones que luego repercutían en Paquis, como jefe del clan político-familiar. Al terminar la campaña parecía que la única secuela había sido la derrota electoral, ciertamente asombrosa, pues la familia había sido siempre exitosa controlando alcaldías y diputaciones locales, hasta culminar por lo pronto con la diputación federal en funciones.

Esta acusación fue respondida también con un deslinde. La Paquis precisa que ni siquiera se conocen personalmente ella y su ahora acusadora, advierte que podría llegar a una demanda por calumnias y a su vez responsabilizó a Lucero Sánchez de lo que pudiese pasar a la familia.

Mientras tanto, en el Congreso el manto de silencio e extendió. Los panistas sólo explicaron vaguedades sobre su ausencia y los priístas fueron sometidos a una especie de voto de silencio para que el asunto no llegara a la bancada. Incluso ocurrió que la sesión, normalmente larga los jueves, terminó mucho antes de lo previsto, como no ocurrió ni siquiera durante los días de temas tan ardientes como las asociaciones público-privadas, o la educación de niños y niñas.

Pese a todo ello, al final muchos diputados decidieron tomarse fotos en derredor de la diputada, en una especie de solidaridad gráfica.