EN LA GRILLA

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*La foto del recuerdo en el Mar & Sea

*¿Cuál combinación saldrá confirmada?

*Con eso reciben a César Camacho Q.

FRANCISCO CHIQUETE

Los cambios son cosméticos: en una mesa de políticos solía haber sendas cajas de cigarrillos o de puros, carpetas con expedientes y agendas con tapas de piel personalizadas en oro. La de ayer en el Mar & Sea (antes Farallón de Culiacán) había smartphones de última generación, al lado de las correspondientes copas de vino tinto importado, por supuesto.

Es una mesa espectacular que se reúne los martes o miércoles, semana de por medio, aunque frecuentemente registra ausencias de miembros importantes, que se justifican a partir de sus también importantes cargos y encargos.

La base es el anfitrión, el exgobernador Juan Sigfrido Millán Lizárraga, junto con el secretario general de gobierno. Hace unos meses usted habría preguntado extrañado cómo era posible tal acercamiento, si todo mundo sabía de los encontronazos entre los dos personajes al inicio de la administración de Mario López Valdez. Hoy la vida es otra cosa.

Ayer estuvieron también el presidente del PAS, Héctor Melesio Cuen Ojeda, el rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Juan Eulogio Guerra Liera, el diputado federal Heriberto Manuel Galindo Quiñonez, seguido del periodista Antonio Quevedo Susunaga y del Auditor Superior del Estado, Antonio Vega, el diputado local Robespierre Lizárraga Otero y dos personas más.

La tónica de la mesa es, explican algunos de ellos, analizar los asuntos del estado pero desde un punto de vista relajado, sin involucrar proyectos ni mucho menos descalificarlos. Es una convivencia, aunque por supuesto, tratándose de quienes se trata, no pueden dejar pasar los acontecimientos ni las especulaciones del momento.

Será pero en el delirio especulativo nadie creería que Juan Sigfrido, tan cuidadoso de las formas y de los mensajes, haya puesto casualmente la mano derecha sobre el hombro derecho de Gerardo Vargas, de quien se dice podría ser el proyecto para un nuevo Malovazo el año próximo, ya sea dentro del Partido Revolucionario Institucional o en una nueva alianza que ahora no se sabe si sería opositora u oficialista.

Estas estas reuniones se realizan a la vista de todos los comensales, normalmente plurales en la procedencia partidista y en la actividad económica a la que se dedican, de modo que el Mar & Sea, más que restaurante (que lo es de primerísima línea, mínimo cuatro tenedores), es el epicentro político de la entidad.

Por eso es posible que alguno de estos encuentros haya hecho circular la versión de que el exgobernador Millán no se la jugaría con Gerardo Vergas, sino como Héctor Melesio Cuen Ojeda, sobre todo si se pudiese conformar una alianza PAS-PAN-PRD. Las especulaciones, que van y vienen por todo el estado, dicen que sería una opción B, sobre todo si se prevé una decisión incómoda desde el centro de la República, tipo Jesús Vizcarra Calderón, o alguna otra candidatura que no solicite ni genere consenso.

Pero aún esto queda sujeto a las asistencias. Ahí estaba presente, no olvidarlo, Heriberto Galindo, uno de los sinaloenses que pertenece al círculo de David López, cercanísimo al presidente Enrique Peña Nieto, de modo que la especulación no estaría completa si no se toma en cuenta esa presencia, como hay que considerar la foto que hace dos martes se tomaron ahí mismo el propio Juan Sigfrido y David López Gutiérrez, quien subió la gráfica a su twitter.

Para todo esto da una foto. En realidad es la reunión misma la que genera las especulaciones, la que arma las rutas y los equipos, pero las fotos, que se supone fueron tomadas para confirmar el disfrute del momento, para recordar la camaradería, para guardar en los archivos personales, ya desde la tarde-noche de este martes circulaban profusa, viralmente por las redes sociales.

LAS VISITAS ILUSTRES

Dos regresos llamativos tiene Sinaloa: César Camacho Quiroz, dirigente nacional del PRI, y el fenómeno del mar de fondo. No tienen nada que ver uno con otro, pero por lo pronto fondo, mucho fondo –todo un mar de fondo- tiene la fotografía que les comentábamos, como dijo un ilustre analista mochiteco.

No Faltará quién halle fondo también en el encuentro privado que tuvieron Camacho Quiroz y el gobernador Mario López Valdez, quien lo clasificó (al encuentro) como “un cafecito”. Vamos a ver cuánto tardan en reaccionar sus amigos Edgardo Burgos Marentes, Adolfo Rojo Montoya y Marco Antonio Zazueta, que son tan celosos de la honra blanquiazul en el matrimonio del panismo con Malova.

Camacho Quiroz estará con los candidatos de los distritos siete, cinco, cuatro, tres, dos y uno, en un rápido recorrido por el centro y norte de la entidad. Desde hace cuatro días se sabía que no estaría en el sur, a donde fue destinada la secretaria general, Ivonne Ortega, quien estará en los distritos seis y ocho para reunirse con la estructura partidista y los grupos de apoyo de los candidatos Quirino Ordaz Coppel y Germán Escobar Manjarrez.

Camacho Quiroz no es el único dirigente nacional en programar su visita a Sinaloa. También lo hizo el presidente del PAN, Gustavo Madero Muñoz, quien buscará alentar a sus candidatos y ratificar que por lo menos aspiran a tener dos triunfos en la entidad, para no bajar su historial, pero pretende hacer que le cumplan quienes le hablaron de uno o dos distritos más.

Uno se pregunta, en casos como éste, qué piensan los dirigentes nacionales cuando hacen estas visitas. Si creen que sus solas presencias les acarrean más votos a sus candidatos, están francamente equivocados. Ni uno ni otro tienen carisma, presencia social como para movilizar al ciudadano, mucho menos para hacer que cambien la orientación de su voto.

Camacho Quiroz no ha tenido una sola acción o expresión favorable, y es más famoso por los relojes que le evidenció el Reforma, que por su influencia en la política nacional.

Madero Muñoz, con todo y ser sobrino nieto del apóstol de la revolución, ha sido un personaje oscuro, envuelto en los escándalos de la corrupción que los propios panistas denunciaron en luchas internas, los de los famosísimos “moches”, además de ser partícipe en la división panista de maderistas y calderonistas.

Pero ellos vienen pensando que a su solo influjo “los candidatos del partido” se verán beneficiados con nuevas y mayores corrientes electorales, cuando finalmente su hecho más concreto es el de obligar a una suspensión de las actividades de proselitismo.

Por suerte para los perredistas, su presidente Carlos Navarrete está muy ocupado defendiendo la plaza del Distrito Federal, como para agarrar un helicóptero y venir a visitar a sus abanderados, que además, ya no remontan ni con esteroides.