EN LA GRILLA

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*Se rebelan hoteleros a la tutela de Córdova Celaya

*Hoy se da el banderazo de la Presa Santa María

*Despedida al nuevo embajador mexicano en Japón

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Normalmente los hoteleros mazatlecos son tranquilos y hasta obedientes. Cuando desde el poder se da un lineamiento, se acata aunque por dentro haya un sentimiento de frustración o de enojo franco. Por eso llama la atención que el vicepresidente de la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas, Carlos Berdegué Sacristán, haya terminado por enfrentar el constante alardeo del secretario de Turismo sobre los grandes logros de su actividad en Mazatlán.

Semana santa se llena sola, lo que debe hacer la Sectur es buscar nuevos nichos de mercados, trabajar en la elevación del nivel de nuestros visitantes, construir un destino turístico mejor, con obras de infraestructura que le den nuevos atractivos, pidió el hotelero.

Y es que efectivamente, la Secretaría de Turismo del gobierno del estado se la pasa en presunciones de todo y por todo. No sólo por los llenos de la semana santa o de las vacaciones de verano, sino también por los fines de semana, que han traído grandes demandas de hospedaje y servicios, a partir del funcionamiento de la carretera Mazatlán-Durango, como si el secretario Frank Córdova Celaya hubiese sido el constructor, el promotor o el administrador de la obra.

La realidad es que a partir del funcionamiento de la nueva vía, los duranguenses, muchos coahuilenses, chihuahuenses y zacatecanos decidieron explorar esta carretera escénica y la playa que les colocaron al final del recorrido. Córdova Celaya no fue a Durango a colgar un solo poster donde invitara a venir a Mazatlán.

Por supuesto el gobierno del estado ha sido una instancia muy importante para el turismo. Baste señalar el caso de la inseguridad tan grave que vivimos entre 2009 y 2011. Al bajar los índices delictivos se logró el regreso del turismo y se dio también el retorno de los cruceros turísticos, que por supuesto, iban a regresar algún día, pero no mientras la violencia siguiera en las condiciones que vivimos por aquellos años.

Pero en lo referente a las tareas de la Sectur las cosas tienen incluso zonas muy oscuras. En estos momentos se sigue viviendo el problema de los retrasos severos con que se entrega el dinero del impuesto al hospedaje y se detiene el trabajo de promoción que es tan necesario, sobre todo cuando se trata de atraer visitantes del extranjero.

Luego estuvo el periodo en que no sólo no se entregaban los recursos, sino que se puso a la hotelería bajo sospecha de no estar enterando los ingresos del mencionado impuesto al hospedaje, sólo para terminar reconociendo, a regañadientes, que no había motivos para la sospecha o que no se encontraron irregularidades reales.

En alguna entrega anterior comentamos que un año después de su arribo a la secretaría, Córdova Celaya seguía siendo objeto de polémicas en pláticas privadas. Cuando se recordaron los tiempos difíciles en que la sector estaba a cargo de Oralia Rice, uno de los participantes recordó que “con ella todos teníamos acceso a su teléfono celular a la hora en que se nos ofreciera: yo les pregunto si alguno de ustedes trae ya el celular del señor secretario”. Aunque se trataba de personajes importantes en la industria, ninguno de ellos levantó la mano para decir que sí tenía ese nivel de comunicación con el funcionario.

LLEGA EL ARRANQUE DE

LA PRESA SANTA MARÍA

A las once de la mañana de hoy, el gobernador Mario López Valdez y el director de la Comisión Nacional del Agua dan el banderazo de arranque a la construcción de la Presa Santa María, que es una vieja demanda de los rosarenses y escuinapenses, y también una expectativa grande que en varias ocasiones se dio por un hecho, y terminó por deshacerse.

Si un río tiene en el sur de Sinaloa el caudal suficiente como para abastecer a una presa, es el Baluarte, que trae aguas todo el año y que sin embargo no ha sido aprovechado, ya por preferencias regionalistas, ya por cuestiones financieras, ya por decisiones políticas o incluso de rendimiento económico.

En 1989, lo hemos contado antes, se convocó con premura a una conferencia que daría en el aeropuerto el director de la Comisión Nacional del Agua, Fernando González Villarreal. Se trataba de anunciar la inminente construcción de la Santa María. Entre los arbustos del pasillo que entonces se utilizaba para abordar, fueron desplegadas láminas con las especificaciones de la obra. El gobernador Francisco Labastida Ochoa estaba ancho de satisfacción con el compromiso que estaba a punto de cumplirse.

Mes y medio después sobrevinieron las inundaciones más espectaculares que se hubiesen registrado en el norte de la entidad. De Los Mochis a Guasave era un espejo de agua que se extendía por todo el valle hasta llegar al mar. No había de otra: el dinero disponible debía ser para construir la Presa Huites, evitando los riesgos de una nueva avenida incontrolable.

La Huites sí llegó a concretarse y está en pleno uso, aunque en el año de su inauguración ocurrió la tragedia de Luis Donaldo Colosio y se le dio ese nombre, en homenaje póstumo al político sonorense.

A Juan Sigfrido Millán Lizárraga le tocó reiniciar los trámites por la Santa María, que como en otras ocasiones, corrieron por los mejores caminos posibles. Un día sin embargo, los técnicos del gobierno federal dijeron que no, que la recuperación de las inversiones no estaba garantizada y por lo tanto, el dinero debía invertirse en la Presa Picachos, que escasamente había sido mencionada y mucho menos exigida.

Se hizo la Picachos y sobrevinieron todos los acontecimientos que ya conocemos. Lo que no ha llegado hasta ahora es el beneficio de la obra, porque hasta estos momentos no se ha construido el distrito de riego, aunque oficialmente forma parte del paquete que fue comprometido por el presidente Enrique Peña Nieto con los sinaloenses.

Confiemos en que esta vez sea la definitiva, porque no siempre es así. Cuando acudimos a presenciar el inicio de los trabajos de la Huites, un compañero de los más experimentados en el norte de la entidad nos confió que el bombillo que acababa de detonar Carlos Hank González, secretario de agricultura como señal inaugural de los trabajos, era el tercero que se daba por distintos funcionarios que llegaban a construir la presa. Ahí sí, la tercera fue la vencida.

LAS DESPEDIDAS DE

CARLOS ALMADA

Primero fueron los cuates del Chilorio Power. En la Ciudad de México estuvieron David López, Heriberto Galindo Quiñones, Aarón Irízar Löpez, Quirino Ordaz Coppel, Héctor Líe Verduzco y César Angulo, promotor del encuentro, y sus respectivas esposas, así como el nuevo embajador mexicano en Japón, Carlos Almada.

Luego fueron otros amigos de Mazatlán y relacionados con Mazatlán quienes le organizaron una cena con ese propósito, como parte de un encuentro con la comunidad japonesa en México. La cena fue en casa de Carlos Kazuga, hermano de Esperanza Kazuga. Ella y Yoshii su esposo han impulsado un trato más intenso entre los dos países. Igual estuvieron, aunque  no son japoneses, Heriberto Galindo y don Sergio Orozco, quien recordó la hermandad de Sinaloa con la provincia de Wakayama y promovió un pronto encuentro con el embajador japonés en México, Hiroshi Takano, con quien lleva una relación cercana.