EN LA GRILLA

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*Chuytoño no será legal, “pero sí legítimo”

*Es la temporada de venta de carros blindados

*Madero vino a cortejar políticamente a Malova

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

El secretario de Seguridad Pública Estado, Genaro García Castro lanzó ayer, urbi et orbe, su tesis fundamental sobre la situación del comandante Jesús Antonio Aguilar Íñiguez. Había que defenderlo a como diese lugar de la acusación de estar al margen de la ley por ejercer su puesto sin pasar los exámenes de control y confianza, y la vía fue sencilla: no importa lo legal, si sus acciones lo legitiman.

En entrevista con Guardianes de la Noche, el funcionario parecía haber tenido un desliz verbal motivado por lo escabroso del tema, pero no. Cuando le hicimos ver lo difícil de justificar una ausencia de lo legal precisamente en quien tiene la obligación de aplicar la ley, dijo que sí, que lo que dijo fue algo pensado, reflexionado, que lo legal es una cosa y lo legítimo es otra.

Aguilar Íñiguez fue ayer el personaje del día. Una filtración de La PGR dijo que Chuytoño no había pasado los exámenes de control y confianza, presentados hasta en dos ocasiones, y que aun así continuaba en su puesto.

El procurador Miguel Ángel Higuera Gómez prefirió evadir el tema, aunque tampoco es novedad. Hoy abandonó una conferencia de prensa a la que había convocado para informar sobre la solución de un asesinato, porque le preguntaron sobre el asunto.

El gobernador Mario López Valdez no se anduvo por las ramas: respondió que a pesar de todo, Chuytoño continuaría al frente de la Policía Ministerial, esgrimiendo el argumento de los resultados.

García Castro empezó la entrevista con Guardianes diciendo que no le tocaba a él hablar del asunto, pero lo abordó. Por supuesto, rechazó que la situación del comandante con los exámenes estuviese afectando la relación con el gobierno federal. Si están llegando los recursos de seguridad y se está trabajando conjuntamente, entonces no está afectando, dijo.

Después apuntó su tesis sobre legalidad y legitimidad. Yo creo que debemos dejar de lado lo de la legalidad, dijo. Hay que concentrarnos en la legitimidad, en los resultados, en el reconocimiento que el comandante se ha ganado en la localidad y fuera, incluso en el extranjero, donde ha recibido reconocimientos hasta por parte de la DEA. Yo creo que los resultados dan legitimidad.

Luego, cuando le hicimos ver lo difícil que es entender que un jefe policíaco, alguien que aplica la ley, que está para perseguir a quienes la violentan, pueda quedar al margen de la legalidad, por el hecho de que sus resultados “le dan legitimidad”.

El secretario de Seguridad Pública del gobierno del estado insistió una y otra vez. Intenta primero citar a discutirlo en corto, pero el trabajo del periodista radiofónico es hablarlo en público, y ante el público insiste en que la legitimidad es más importante que la legalidad, porque la legitimidad viene del pueblo, mientras que la legalidad es algo que viene de las disposiciones formales.

Sin entrar a discusión sobre los méritos o deméritos de Chuytoño, el problema es el concepto de los funcionarios sobre la ley que juraron cumplir y hacer cumplir. Eso explica que se caigan casos ya resueltos, pero que en algún momento quedan evidenciados por no haber aplicado lo que hoy es tan ampliamente conocido como “el debido proceso”.

QUE AHORREN PARA COMPRAR

SU CAMIONETA BLINDADA

El atentado contra el alcalde de Choix, Juan Raúl Acosta Salas, ha puesto de moda nuevamente el asunto de la inseguridad en nuestra entidad. El gobernador hizo un público reconocimiento de que la seguridad se ha relajado en la entidad, aunque se refería exclusivamente a la situación de los alcaldes, quienes no estaban cumpliendo con los protocolos correspondientes.

En efecto, el alcalde de Choix no llevaba camioneta blindada ni llevaba tampoco escolta que lo defendiese. Si se salvó fue por la presencia casual de una patrulla del municipio de El Fuerte. Hoy se advierte que todo mundo en esos niveles, debe protegerse con semejantes artilugios técnicos, con una advertencia: el estado no tiene dinero para comprarles los vehículos.

Por si acaso, en los días precios apareció el alcalde Carlos Felton con una camioneta blindada. En cambio Armando Leyson Castro, el presidente municipal de Guasave, se conformó con garantías de estética y comodidad: se compró una camioneta de seiscientos mil pesos, que no trae blindaje, sólo las ventajas normales de un carro de ese precio (por supuesto, accesorios para sincronizar la blackberry al wi-fi de la unidad, asientos de cuero y un aire acondicionado que nomás tiente. ¿Ah! Y una ventaja adicional: la de argumentar que si lo hubiera comprado blindado, habría salido muchísimo más caro que los míseros seiscientos mil pesos pagados.

Para García Castro es más importante el carro blindado para los jefes policíacos que para los alcaldes, pues ellos son autoridades administrativas, mientras aquellos son ejecutores de las políticas de seguridad, aunque nunca está de más una precaución porque algunos delincuentes creen que las acciones de los policías derivan de instrucciones de los alcaldes, “pero no es cierto”.

Como quiera que fuese, el espectáculo es que mientras los delincuentes asestan golpes y golpes, en los que el ciudadano de a pie se ve cada día más cercano, más expuesto, la clase gobernante se busca protección, aquellos se mantienen bajo un riesgo constante para el que no hay camionetas blindadas o protocolos de seguridad basados en decenas de guaruras que sean asequibles para la gente común y silvestre.

UN PUENTE TENDIDO

HACIA LA ORILLA AZUL

Mucho se ha dicho sobre el discurso de Gustavo Madero durante el informe de los diputados Martín Heredia y Jorge Villalobos. Madero estuvo de lo más cordial, incluso más allá de lo diplomático, reconociéndole a Malova la pluralidad, el equilibrio, el cumplimiento del compromiso de ejercer un gobierno ciudadano.

Un discurso diametralmente distinto al que emitió en agosto del 2013, avalando la ruptura anunciada por Edgardo Burgos Marentes. Entonces la calentura panista era atizada por la lucha postelectoral en Ahome, donde Ernesto García Cota insistía en que los mil quinientos y fracción de votos que les sacaron de ventaja, eran ilegítimos y Madero compró la posición.

Hoy las cosas son distintas, en primer lugar porque viene la elección de diputados. Madero tiene ante sí la posibilidad de alcanzar al PRI en el número de integrantes de la Cámara Baja y evidentemente para ello está obligado a lanzar todas las redes necesarias, incluyendo la que pudiese atrapar al gobernador de Sinaloa. Y si el trato de un buen trato se sazona con una buena dosis de 2016, pues mejor.

No es mucho tiempo el que tiene el gobernador para decidir si acepta este cortejo político u opta por una relación duradera con el tricolor, con el que por otra parte, parecía ya totalmente amarrado, sin perder su carácter de gobernador sin militancia partidista.