EN LA GRILLA

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*Negado el PRI para las competencias internas

*Martha Tamayo, la gustosa mala de la película

*Atentan en Matamoros contra periodista mazatleco

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Negado a cualquier posibilidad de contienda interna, el PRI rechazó ayer la precandidatura de Mayra Gisela Peñuelas, quien acudió a entregar documentos como las demás aspirantes de los distritos primero, cuarto y séptimo. Hoy no fueron las cuotas las que impidieron un registro. Nadie en el PRI supo decir porqué la dejaban fuera, pero la dejaron.

Desde antes de la ceremonia formal, Peñuelas había sido apercibida por la dirigente estatal Martha Tamayo: había que dejar el camino libre porque la línea de la dirigencia nacional viene a favor de Gloria Himelda Félix Niebla. La propia Mayra Gisela narró a los medios el contenido de la plática, una sugerencia para que ya nos siguiese el proceso interno en busca de la precandidatura a diputada federal por el distrito I.

También Tamayo Morales reconoció haber platicado con la aspirante, aunque su versión es que le adelantó la resolución negativa de la dirigencia nacional.

Esta escena se dio también cuando el PRI inició el proceso de los distritos II, III, V y VI. En el tercero, cuando era versión pública que la línea venía a favor de Evelio Plata, Víctor Godoy solicitó su registro, que le fue aceptado para luego rechazarlo porque no acreditó ni el pago de cuotas ni la aprobación de un examen.

El episodio generó gran controversia, al extremo que el propio Godoy advierte que irá a fondo en su inconformidad, recurriendo a los tribunales electorales. Hoy Mayra Gisela dice que va a esperar la notificación oficial de la Comisión Nacional de Postulación, pues hasta el momento no ha recibido notificación alguna que le diga que quedó fuera ni por qué.

A diferencia de Godoy, Mayra Gisela se propone agotar las instancias internas, pero no brincarse las trancas, porque según explica, ella siempre ha estado en contra de los traidores, aunque celebra que algunos de los que se traicionaron, ya hayan regresado (al PRI).

Este es uno de esos casos absurdos en que el tricolor se reservó 114 distritos para hacer designaciones directas, pero se inventó un procedimiento interno en que de todos modos todo queda en manos de la dirigencia nacional, generando falsas expectativas a los aspirantes, que terminan lastimados, aun cuando no se lancen a disentir.

LAS TRES ASPIRANTES QUE SÍ

QUEDARON REGISTRADAS

Como era previsible, las otras tres aspirantes tuvieron su registro sin el menor problema: Gloria Himelda por el primer distrito, Diana Armenta por el segundo y Rosa Elena Millán por el séptimo. Para que destacara la institucionalidad del evento, ya sin la presencia de Mayra Gisela, los documentos fueron entregados por la dirigente estatal de las mujeres, Erika Sánchez, quien destacó las cualidades de cada una de las casi precandidatas.

La voz cantante la llevó, en nombre de ellas, Rosa Elena Millán, quien habló de la experiencia, del compromiso de las mujeres priístas, de la disposición de trabajo y el amor a la militancia. Como se sabe, ella fue diputada local y al cierre de la legislatura era presidenta de la Junta de Coordinación Política, que había dejado vacante Cenobio Ruiz Zazueta cuando se fue en busca de la quimérica candidatura a presidente municipal de Culiacán.

LA MALA DE LA PELÍCULA

(SIN MUCHO ESFUERZO)

Doña Martha Tamayo ha sido la mala de la película en este proceso. Le ha tocado instrumentar especialmente los rechazos, que ciertamente vienen de arriba, pero que ella ejecuta con singular entusiasmo y con particular dureza de puños, aunque en una entrevista radiofónica nos hubiese argumentado la tradicional suavidad femenina.

En los lugres donde no se pudo sacar con naturalidad candidatos de unidad para renovar las dirigencias municipales del PRI, Martha Tamayo apretó cuerdas con notoria eficacia y escasa diplomacia. Sólo en Mazatlán se le resistieron y la parte disidente no sólo supo de la derrota, sino de la forma de operar, sin tapujos, de doña Martha y sus representantes, en este caso el profesor Eduardo Garrido Achoy.

Pero en este caso de las precandidaturas a las diputaciones federales, la presidenta del CDE priísta ha sido sólo la enviada, la intérprete –eso sí, muy apasionada- de las instrucciones giradas por el presidente nacional César Camacho Quiroz.

Tanto para el caso de Víctor Godoy como el de Mayra Gisela Peñuelas, la respuesta ha sido una: se trata de acuerdos del PRI con el gobierno de Mario López Valdez, compromisos que se extienden al distrito II y en buena medida al sexto, aunque en estos dos no ha habido impugnaciones, de modo que no se notan mucho.

Para Martha Tamayo es importante que el proceso le salga sin raspaduras porque en ello le va la posibilidad de ser candidata a diputada federal por la vía plurinominal. Hasta antes de la actual crisis del gobierno y por tanto del partido, parecía que iría adelante sin grandes problemas, pero a como pintan las cosas, las plurinominales serán cada vez más peleadas por personajes del primer círculo del poder, de modo que aquello que se veía tan seguro, podría irse por el despeñadero.

LA ESTRUCTURA ELECTORAL DEL

PAN RINDE PROTESTA; ¿Y EL PRI?

El Partido Acción Nacional lanzó ayer una invitación al evento en que rendirán protesta los militantes que van a fungir como representantes generales de su partido durante la elección del siete de junio próximo. El evento será el sábado y abarca a todas las secciones del sur de Sinaloa, es decir los distritos seis y ocho completos.

Es una buena muestra de organización y de disposición de elementos ubicados, capacitados y dispuestos, aunque se sabe que el verdadero trabajo es reunir con buenos nieles de seguridad, a los representantes en casillas, que son quienes vigilan directamente el proceso y dan el primer caso para sustentar legalmente alguna impugnación.

Enterado del asunto, un priísta se preguntó si su partido dispone de un nivel de avance similar, aunque de antemano puso en duda la situación porque a su juicio, es costumbre que todo empiece hasta que ya se tiene candidato, y en el caso de Mazatlán eso no ha sucedido todavía con el octavo, y en el sexto la parte residencial del distrito está fuera del área de influencia del futuro abanderado.

ATENTADO

Ayer en Matamoros, Tamaulipas, el periodista mazatleco Enrique Juárez fue objeto de un atentado que afortunadamente no acabó en términos fatales, pero que muestra hasta dónde han llegado la impunidad del crimen organizado, y la incapacidad de las autoridades para brindar seguridad a los ciudadanos.

Enrique se encontraba en el edificio del periódico El Mañana, en un segundo piso y hasta allá llegaron los delincuentes, que doblegaron su resistencia, lo sometieron y lo secuestraron para golpearlo, amedrentarlo dando varias vueltas por la ciudad para ir a dejarlo precisamente en las afueras del periódico, donde se suponía que ya debiera haber alguna movilización policíaca. Por supuesto, no la había. Los delincuentes sabían a qué atenerse.

Cuando los periodistas fueron ante el gobierno tamaulipeco a exigir justicia, recibieron las mismas frases de siempre: “investigaremos hasta las últimas consecuencias”, “vamos a garantizar su seguridad”. Eso sí: con mucha sinceridad reconocieron su incapacidad cuando anunciaron que pedirán la intervención de la PGR. A ver si ellos se animan.

No es cosa de estar pidiendo seguridad especial para los periodistas, el problema de la criminalidad afecta a todos, pero especialmente en el caso de este gremio, las autollamadas autoridades parecen haberse especializado en hacerse de la vista gorda, pese al daño que se le genera a la convivencia y a la tranquilidad de las comunidades en general.

Ya ni preguntar ¿hasta cuándo?

UN BELLO Y MERECIDO HOMENAJE.

PERO QUEDÓ DEMASIADO SINCERO

El viejo gimnasio revolución, convertido hoy en Juan S. Millán, recibió a cientos de personas para festejar al máximo boxeador mexicano, Julio César Chávez, quien recibió un merecido homenaje por su trayectoria.

Deportistas muy destacados, políticos de la localidad, artistas de televisión, burócratas del deporte y empresarios del ramo llamaron la atención de cientos de personas que se congregaron para ver al ídolo de los noventa, acompañado del gobernador Mario López Valdez, a quien se veía por lo menos tan feliz como Julio César.

Quizá el obernador estaba todavía más contento porque la estatua que develaron era la del campeón, y la verdad es que el escultor le dejó el rostro peor de como se lo pusieron Meldrick Taylor y Frankie Randall. El artista fue más despiadado que los boxeadores.