EN LA GRILLA

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*López Nogales suelta la línea en público

*Propuesta de EPN sobre equidad de género

*En qué terminó la lucha del Distrito XX

FRANCISCO CHIQUETE

El Comité ejecutivo nacional, o quizá el delegado del CEN priísta Armando López Nogales destapó ayer su juego para que el actual dirigente Jesús Enrique Hernández Chávez sea el coordinador de la bancada priísta durante la próxima legislatura, algo que desde hace tiempo se ve venir, pero que desde luego, necesita cierto proceso de legitimación.

López Nogales aprovechó las preguntas de los reporteros durante una conferencia de prensa. El asunto del coordinador de la bancada es de gran actualidad y por supuesto, tenía que abordarse, máxime cuando apenas falta un mes y medio para que se dé el cambio en el Congreso.

Hay quien asocia este destape adelantado con un activismo y un crecimiento de la figura de Ramón Barajas, diputado electo por Guasave, quien en efecto, parece ser la carta visible del grupo de oposición interna que integran por lo menos Jesús Burgos Pinto, Sandra Judith Lara Díaz y el propio Barajas.

Dice López Nogales que la decisión se tomará hasta que los diputados estén en funciones y con la decisión de ellos mismos, y aunque Hernández Chávez es una de las cartas fuertes que se tienen para esa coordinación, “no hay nada seguro”.

Es difícil medir hasta dónde puede avanzar un activismo como el que le atribuyen a Ramón Barajas, sobre todo cuando las candidaturas fueron construidas con acuerdos entre los grupos, con preponderancia de la dirigencia nacional y “coordinación” con el tercer piso del gobierno sinaloense, pero si algo hubiese, seguramente que la declaración del delegado es una forma de atajar la intentona.

Hay que decir además que para el grupo de Los Tecolotes, que aspira a la dirigencia estatal del PRI en la persona del diputado Heriberto Galindo Quiñones, la estrategia incluye un trato civilizado y hasta cordial con el gobernador Mario López Valdez, de modo que colocar ahí a Hernández Chávez es un paso importante y un seguro de buen trato en ese polo de poder real que es el Congreso.

Por lo pronto y para que no queden dudas, el propio López Nogales acaba de anunciar, como no queriendo, una verdadera armadura para que el Chuquique transite este periodo sin sobresaltos, investido de poderes sumamente especiales.

Para empezar, cita al mes de diciembre como una fecha probable para la renovación de la dirigencia estatal del PRI, y como ya anticipó que Chuquique es una carta fuerte para la coordinación de los priístas, que equivale a encabezar los órganos de gobierno del PRI, está garantizando la concentración de posiciones en una persona.

Para completar, desliza la posibilidad de que se otorgue al mismo personaje una designación de presidente provisional del comité directivo estatal del PRI, para que conduzca su propio proceso sucesorio. El nombramiento le sería traído a domicilio por l presidente del comité ejecutivo nacional, César Camacho, durante una visita al estado.

¿Alguien necesita de veras que le den más indicios?

Eso sí: al margen de las explicaciones, causas o justificaciones que se puedan esgrimir, el hecho es que a un político como López Nogales, que ha pasado por prácticamente todos los puestos de representación que puede tener un político en su estado natal (llegó a ser gobernador en Sonora), aquí se le vieron las costuras porque el lanzamiento de la línea fue a la vista del mundo entero. Urbi et orbe, como dicen de las encíclicas papales.

Y como se trata de irle tanteando el terreno, ahí está el colofón, el adelanto de que en el caso de la nueva dirigencia estatal de su partido, el que suena o se ha manifestado, es el diputado Heriberto Manuel Galindo Quiñones.

FIFTY Y FIFTY, UN GRAN

PROPÓSITO: ¿ES VIABLE?

El presidente Enrique Peña Nieto hablo ayer de una futura iniciativa para obligar a los partidos políticos a que postulen en cantidades similares –no sólo equilibradas- a hombres y a mujeres. Cincuenta por ciento inapelable por género, es la consigna lanzada por el depositario del poder presidencial.

Dicho así es todo un trancazo. Implica el fin de lois desequilibrios, injusticias y agandalles en que han incurrido todos los partidos políticos, desde los que a trueno de chicharrón han impuesto  a los cuadros que más les convienen o interesan (no siempre es lo mismo) hasta los que han inventado subterfugios vergonzosos para cumplir con una cuota más barata. Sólo recuérdense a las famosas “juanitas” que alguna vez ganaron elecciones para las coaliciones de izquierda, y luego obtuvieron licencias para que llegaran a la Cámara sus suplentes, que en todos los casos eran hombres que burlaron así la cláusula de género.

En 2012 vimos cómo el propio Partido Revolucionario Institucional fue obligado por el Instituto Federal Electoral a que hiciese sustituciones de candidatos, porque no le alcanzó para cubrir el número mínimo de mujeres postuladas. Y en este mismo año, en Sinaloa, tuvo que hacer cambios de última hora, como en Rosario, porque no le alcanzaba para satisfacer la flamante cuota de género que aquí había quedado en cuarenta por ciento para las mujeres.

En todos los partidos, las mujeres son el motor de la promoción del voto, de la organización de redes y estructuras electorales, las de la talacha, pues, pero ello no se traduce en posicionamientos ni internos, para que puedan ganar candidaturas cuando éstas son sometidas al voto de la militancia o de sus representaciones (especie en vías de desaparición), ni oara el exterior, de modo que cuando lleguen a la postulación tengan la posibilidad real de ganar.

En Mazatlán acaba de pasar que el PRI postuló a dos mujeres que perdieron. Su único candidato masculino ganó y por mucho, contra un candidato al que se etiquetaba como invencible. Más allá del machismo que se pueda atribuir al votante mazatleco, está también el hecho de que las corrientes partidistas internas son encabezadas por hombres que por angas o por mangas se quedaron al margen de las campañas y dejaron a las mujeres morir solas.

Y si usted va y les pregunta por qué no se incorporaron, escuchará que con toda naturalidad le responderán que no fueron llamados a participar. Eso sí: salvo cuando hay enemistades declaradas, casi siempre que hay un candidato hombre, los demás hombres van y se ponen a la orden y disposición para lo que sea necesario… en la actividad política.

En el PAN también es frecuente dejar las candidaturas femeninas para aquellos distritos en que no se tienen grandes ni pequeñas expectativas de triunfo. Todavía me resuenan las palabras de Francisco Solano cuando lo entrevisté acerca de la postulación de Dinorah, aquella señora a la que improvisaron y por supuesto perdió ante Miguel Ángel García Granados. –Es evidente que tiene menos posibilidades que Alejandro Higuera (a quien le cerraron el paso) –No siempre se tiene que ganar, a veces se gana perdiendo, dijo el entonces dirigente y hoy diputado electo.

Ojalá que los partidos acepten la propuesta y que además instrumenten las cosas para que se haga efectiva, sin hallarle el modo de sacarle la vuelta. Quizá tarde años en dar resultados efectivos, es decir, en dar a las mujeres oportunidades reales de triunfo en cada postulación, pero aun así se estarán dando los primeros pasos hacia allá.

MUTIS POR ENOJO

En el mundo del teatro, “hacer mutis” significa salir discretamente de escena, o por lo menos del foco principal de la trama. Eso hizo la presidenta del PRI en Mazatlán, Maribel Chollet, quien no ha dejado el cargo ni mucho menos, pero prefiere no dar entrevistas, no encabezar eventos, ni siquiera entrar en comunicación con sus dirigentes estatales.

La señora Chollet responde así a la decisión del comité directivo estatal del PRI para no acudir a la Sala Superior del Trife en busca de un nuevo recuento total de votos en la elección de diputado local por el XX Distrito.

O los abogados del PRI llegaron al convencimiento de que ya no tenía caso insistir en un asunto en que siempre han estado atrás, o prefirieron ya no seguirle para no dar a pensar que les obsesionaba impedir el acceso de Jesús Burgos Pinto a la Cámara de Diputados. Recuerde usted que por cuestión de porcentajes, si Maribel Chollet lograba acreditarse un triunfo, así fuese en tercera, cuarta o undécima instancia, Burgos Pinto quedaba fuera. Y Burgos es de un grupo político diferente, al que han combatido mucho, pero insistir sería llegar a evidenciarse (más).

El caso es que doña Maribel se resistió, insistió, ofreció pagar ella misma la asesoría jurídica y de hecho tenía a su propio abogado trabajando el caso, independientemente de los que había puesto el PRI, pero no convenció a nade. Aunque ella fue la candidata y la afectada por el resultado, es el partido el que tiene la titularidad de los derechos, y la hizo valer.

Cuéntase que el enojo de la excandidata llegó a niveles de furor, peor aún que en cada instancia legal que iba perdiendo, y que el resultado es que ahora no le habla ni al famoso Chuquique, que le dio tanto shampoo de cariño durante todo el tiempo que duró el proceso postelectoral, haciéndola sentir cobijada y protegida.

Claro: después de tanto chiqueo la descobijaron, ni modo que le diera gusto.