EN LA GRILLA

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SCHERER Y MONSIVÁIS.jpg

*Adiós a Don Julio Scherer García

*Víctor Godoy, rebelión en el PRI

*Las novedades en Acción Nacional

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Julio Scherer García es uno de los últimos héroes románticos de México y seguramente el más contemporáneo. A él se debe no sólo el cambio en la práctica del periodismo nacional, sino buena parte de las transformaciones políticas que se han vivido. La pluralidad y la alternancia habrían sido imposibles sin la presencia de una opinión pública fuerte, informada y beligerante como la que impulsó Scherer con su periodismo y su ejemplo.

No es ni el fundador ni el acaparador de esa actitud, por supuesto. Desde siempre ha habido periodistas honestos, sacrificados en la lucha por la independencia, pero sí el más destacado. En un entorno más que hostil, con el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y su control absoluto sobre los medios, Scherer logró que Excelsior fuese clasificado entre los veinte periódicos más importantes del mundo, a la par de The New York Times, The Washington Post, Der Spiegel y otros que todavía son referencia mundial. El mérito es grande, pero lograrlo en un país donde no se lee, hace que crezca desmesuradamente.

El golpe de Luis Echeverría contra la dirección de Scherer aspiraba a ser demoledor, pero ocurrió lo contrario: los grupos desplazados construyeron instancias tan dignas como la Revista Proceso y el Periódico Unomasuno, del que después saldría La Jornada y luego se extendería esa forma de ejercer el periodismo por todos lados, en publicaciones modestas, en programas de radio y televisión, pese al acoso que existía aún sobre esos medios. La obra de Scherer se extendió y con ella el valor, el respaldo para que los activistas políticos empezaran a concretar cambios.

En la desproporción de esa figura, yo tengo mi propia y modesta experiencia en torno a Scherer.

En 1976, trabajando para La Voz de Mazatlán, este periódico fue convocado a una reunión nacional de los medios que recibían servicios de la agencia informativa Excelsior. Rafael Franco, el director, me incluyó generosamente en la representación mazatleca (todavía no me explicó cómo consiguió los boletos de avión, que corrían por cuenta de los asistentes).

Convivimos con Scherer y su plana mayor durante tres días en el Hotel La Mansión, en Querétaro, en fuertes jornadas de trabajo que desembocaban en cenas grupales. En algunas mesas se reunían los directores de medios más influyentes, acompañados de algún funcionario de Excelsior, seguros de que “Don Julio” se iría directamente hacia allá. En otras, empleados del propio periódico armaban el escenario con los elementos que sabían del gusto del director. Tímido y huraño, yo me fui a la única mesa sola, en un rincón al que no se acercaba nadie. Para allá se fue Scherer, quien inició un exhaustivo interrogatorio sobre lo que más me gustaba hacer en el periódico: reportear, escribir, armar páginas…

No le iba a decir que era el único reportero de La Voz, ni que frecuentemente me tocaba también armar y cerrar la edición, a cómo dios me daba a entender, así que sin medir consecuencias dije que estaba interesado en todo, en ejercer todas las áreas de la redacción. Para el director de un gigante como Excelsior eso era un absurdo, pero aun así le propuso a Rafael que me enviase a México, a ser capacitado en el periódico de la vida nacional.

Ni la mala economía de La Voz permitió que se cumpliese el proyecto, ni nos alcanzó el tiempo: el golpe de Echeverría se consumó dos meses después.

En tres días conocí al personaje de carácter que con autoridad y humor callaba a sus colaboradores; con sapiencia esbozaba los trazos del ejercicio periodístico: Rafael Franco comentó como uno de los temas que se podías compartir el viaje alucinante de los delfines en una fila de varios kilómetros, apenas a 40 ó 50 millas de la costa mazatleca –pero esos delfines, preguntó evidentemente desorientado Francisco Fe Álvarez, del área de internacionales ¿van o vienen? –¿Y a ti qué te importa, Paco? ¿Qué te importa si van o vienen? Lo importante es que están ahí y que nosotros debemos mostrar al mundo, a los lectores, esa maravilla desconocida…

Por supuesto, al ser humano que comentó con Rafael mi condición de “roperote” -¿y cómo no va a ser un roperote, si se toma veinticinco cocacolas diarias? –Oiga usted, cómo es posible que se tome veinticinco cocacolas diarias –No por supuesto que no, es una broma de Rafael, no me… -¡Pues veinte que fueran son muchas… ¡Quince, cinco, son muchas, no es posible….!

Durante muchos años acumulé los ejemplares de Proceso en mi casa, hasta que Ofelia me comprobó que físicamente era imposible seguir manteniendo esa colección. En buenahora, porque poco después empezó la invasión digital que nos permite tener todo a la mano sin tropezarse con las hileras de publicaciones. En esos años se fue acrecentando la labor de Julio Scherer. Todos en nuestras provincias queríamos hacer una reproducción del Proceso ysus investigaciones, aun con las diferencias de criterios que pudiésemos tener. Con los años se rompieron los controles gubernamentales, aunque desde luego, aparecieron los empresariales yla vida política se aireó como muchos soñábamos in creer que alcanzaríamos a verlo.

Proceso fue esencial en eso. Dos amigos míos tuvieron que acudir a sus oficinas a denunciar situaciones que les afectaban y Scherer no sólo les abrió las puertas y las páginas de la revista. Virgilio Caballero regresó emocionado a platicarnos que el director de Proceso le cedió su propio escritorio para las fotos de la entrevista sobre nuestra renuncia masiva a la redacción de Noticieros de Canal 11. La misma emoción y por el mismo motivo trajo el entonces rector de la UAS Jorge Medina Viedas cuando fue a que lo entrevistaran durante la lucha contra la obcecación represiva de Antonio Toledo Corro.

Una noche en que acudía a cenar con Heriberto Galindo Quiñones en el Miyiko, por la zona dorada, el político me recibió exultante: acababa de encontrarse con don Julio Scherer caminando solo por esas banquetas. El veterano periodista había venido por su hija, quien estuvo aquí en un taller o campamento del Tec de Monterrey. Ese día más que cualquiera otro, lamenté mi proverbial impuntualidad.

LOS PARTIDOS C IERRAN

REGISTROS DE PRECANDIDATOS

En el PRI, Víctor Godoy, exalcalde de Navolato, se brincó las trancas y acudió a registrar sus aspiraciones a ser precandidato a diputado federal por el tercer distrito. La línea fue a favor de Evelio Plata, quien tendrá que hacer acopio de fuerza para que no le vayan a hacer tablas el favor de la dirigencia nacional y de los poderes fácticos partidistas del estado.

Godoy era el aspirante más abocado para ser candidato del PRI en ese mismo distrito, pero en esos acuerdos e imposiciones del PRI, fue desplazado por Alfonso Inzunza, quien ganó la elección y ocupa actualmente la curul correspondiente. Aunque fue avisado a tiempo de que tampoco ahora sería postulado, Godoy se presentó con todos sus documentos y solicitó registro. Tardaron media hora en correr un trámite que en los otros casos llevaba sólo cinco minutos, y ahí está hoy, instalado en la muy posible participación en la convención distrital.

No va solo: le acompañan grupos políticos de Salvador Alvarado y de Angostura, así como agricultores de esa misma zona. Le acompañan algunos regidores de la capital del estado, regidores que tienen la particularidad de formar parte del llamado Grupo Culiacán, en que milita el alcalde culiche Sergio Torres. Y le acompaña también el antecedente protagonizado por el propio Sergio Torres, quien se inconformó hace tres años contra la decisión priísta de postular en el séptimo distrito a Pablo Moreno Cota, sin darle oportunidad de participar. Torres se fue a los tribunales, donde ordenaron la reposición del proceso, y sin duda habría ganado la convención distrital, pero no tuvo necesidad de ello: Moreno Cota reconoció su desventaja y declinó a cualquier posibilidad de participación. Las comparaciones entre los dos casos, y las conclusiones, por supuesto, le corresponden a usted.

Evelio Plata fue el único miembro del gabinete malovista incluido en la lista de aspirantes (y todavía no amarra, por cierto). Secretarios como Francisco Cuauhtémoc Frías Castro y Juan Ernesto Millán Piestch, decidieron por separado replegarse ante las malas condiciones en que veían sus respectivas participaciones en el proceso.

Moisés Aarón Rivas Loaiza, e desarrollo económico, Karim Pechir, de innovación gubernamental, y el subsecretario Juan Antonio Marcial Liparoli, corrieron hasta el final y quedaron en la raya. Todavía anoche se hablaba de que Rivas Loaiza seguía buscando un rendija para colarse al quinto distrito, que durante meses pareció suyo, pero finalmente no la encontró.

Por supuesto, quedaron ya registrados Bernardino Antelo Esper, por el segundo distrito, con el slogan “adiós Liparoli adiós”; los dos exalcaldes navolatenses en el tercero: Evelio Plata y Víctor Godoy; el exdiputado local Ricardo Hernández Guerrero en el quinto, y Germán Escobar Manjarrez en el sexto. A Escobar también lo desplazaron hace tres años cuando parecía amarrado, y le ofrecieron que si no la hacía de tos contra la Paquis Corrales, la siguiente sería suya. A él sí le cumplieron.

EN EL PAN, TODO NORMAL

El cierre de registros en el PAN no trajo novedades importantes. Lo más fuerte de todo el periodo fue la reaparición de Zenen Xochihua Enciso, quien va por el segundo distrito con posibilidades reales de triunfo, como las hay en el cuarto distrito con Jesús Antonio López Rodríguez, que lleva el padrinazgo del alcalde Armando Kory Leyson.

En el primer distrito se notó el acuerdo con el tercer piso, al no concretar la candidatura de Lindolfo Reyes, de quien se decía que podía ganar. En su lugar va Víctor Manuel Sarmiento, quien no va a hacer grandes cosas, según prevén los conocedores.

En el octavo distrito, Martín Pérez recibe la sorpresiva competencia de Oralia Rice Rodríguez, quien genera una precandidatura que mueve al morbo, más que amenazar la hegemonía del grupo que apoya a Pérez.

En el sexto distrito, ya se sabe, Nadia Vega y Guadalupe Aguilar competirán por la candidatura.

Lo demás fue puro trámite.

ASPIRANTES EN EL PRD

La dirigencia del PRD dio a conocer una larga lista de aspirantes a las candidaturas de los ocho distritos sinaloenses.

En el sur del estado destacan por el sexto distrito Abel Zataráin Lizárraga y la dos veces regidora María del Carmen Mendiola Dueñas.

En el octavo Moisés Carrillo, quien ya ha participado en otras ocasiones, y Ángel García Contreras, exdirector de Ecología del gobierno municipal, echado del gobierno de Carlos Felton en un movimiento sin explicaciones.

Las demás precandidaturas son así: primer distrito José Abel Angulo López, Trinidad Gámez Bojorquez, Felipe Sandoval y Nadia López Bojórquez; segundo distrito, María del Carmen Romanillo, Lucio Antonio Tarín, María de los Ángeles Valenzuela y Juana Minerva Vázquez; en el tercero, Laura Patricia Arau Reyes, Marielos Félix Leal y Otoniel González; en el cuarto Alejandro Cervantes Sotelo, Saúl Gámez Armenta e Irasema Bon Berrelleza; en el quinto, María Luz Obeso, Carlos Arredondo y José Luis López Duarte; y en el séptimo, Luis Javier Corvera Quevedo, María Guadalupe Damián Román y María del Rosario Román Berrelleza.

Las encuestas definirán quiénes son los candidatos, allá por el 14 de febrero.

Por esas mismas fechas, Morena, partido político nacional, tendrá listas sus postulaciones.

Muy poco después, los independientes del PAS, Víctor Manuel Corrales Burgueño y Giova Camacho habrán cubierto seguramente los requisitos para quedar confirmados, lo mismo que Manuel Clouthier Carrillo, independiente del quinto distrito. El que la va a sufrir es Armando Zamora, respaldado en el octavo por el Parlamento Ciudadano.