EN LA GRILLA

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*Empiezan las sucesiones en Acción Nacional

*Higuera y Jorge Abel: un retrato de hoy y ayer

*Fecha significativa para la economía sinaloense

FRANCISCO CHIQUETE

A querer y no, el comité directivo estatal del PAN empezará a renovar los comités municipales que ya tengan plazo vencido, e iniciará la tarea por los rumbos en que haya delegaciones, que son muchos, pues entre la herencia de ese tipo que le dejó Francisco Solano Urías a Edgardo Burgos Marentes, y las que él mismo fue estableciendo para poder maniobrar a satisfacción con las candidaturas, ese campo de trabajo se ha acrecentado sensiblemente.

A querer y no, porque empezar a hacer movimientos en los municipios quiérase que no, repercutirá en los ánimos de quienes insisten, a estas alturas, en que Burgos Marentes debe irse a descansar a su casa, para ver si en el reposo se le aclaran las ideas y entiende su participación real y cabal en la estrepitosa derrota del siete de julio.

El asunto es que renovar a las delegaciones no será tarea fácil, sobre todo donde todavía son gobierno, y menos aún en Mazatlán, donde hay condiciones sumamente espaciales a partir de un hecho incontrastable: aquí hay un viejo lobo de mar que anda herido y cuyos tarascazos son fuertes e impredecibles.

Si la dirigencia estatal quiere equilibrar fuerzas se va a encontrar con que los alcaldes salientes, sin excepción, quieren convertirse en factótum de la sucesión partidista. Se trata de una reacción muy natural, que tendría mucho sentido si esos alcaldes hubiesen ganado, pero es el caso que no, que prácticamente todos perdieron, con la sola excepción, otra vez, de Mazatlán, donde el munícipe en cambio perdió personalmente su propia elección.

El otro municipio repetidor es Angostura, pero resulta que ahí el partido en el poder, al menos teóricamente, es el PRD, que asumió como propia la postulación de José Manuel Valenzuela, El Chenel, quien más tardó en sentarse en la silla gracias a la coalición PAN-PRD-MC-PT, que en declararse hijo pródigo y redimido del PRI.

Como quiera, hay que pasar el trago amargo, porque de lo contrario las renovaciones en los municipios se van a juntar con las elecciones de consejeros estatales y nacionales, que se disputan al arranque del año, como preludio a la elección de dirigentes nacionales.

En este punto, por cierto, el mero hecho de que la renovación del comité ejecutivo nacional se vaya a llevar a cabo en 2014 es un logro del actual presidente, Gustavo Madero Muñoz, quien debió enfrentar las presiones ejercidas por Felipe Calderón Hinojosa entre julio y noviembre del 2012, para que la renovación se realizara mientras él era presidente, de manera que él y los suyos pudiesen influir de manera más efectiva entre los consejeros nacionales.

Aunque usted no lo crea, o quizá sí, porque ya sabe que su sino es ser contreras, pero para el caso Mazatlán, Alejandro Higuera ha hecho esfuerzos ante la dirigencia estatal para que la renovación se aguante hasta el año próximo, y no sólo porque la actual presidenta de la delegación, la señora Cecilia Sánchez Celis es de su grupo, sino porque entre más tiempo pase mejor se decantan las cosas y más posibilidades hay de reagrupar fuerzas.

Algo que mide perfectamente la situación del PAN y sobre todo del grupo higuerista, es que hasta este momento no hay un candidato visible del alcalde, quien en condiciones normales no sólo tendría seleccionado y consensuado a un candidato o candidata, sino que además estaría en la posibilidad de espantar a los moscardones que quisiesen acercarse a hacer “malobra”.

Más aún: en medio de semejante incertidumbre, el siempre ejecutivo Erick Reynoso, El Gigio, ni siquiera ha empezado a amenazar con que habría expulsiones o relegadas para quienes se animen a hacerle frente al posible gallo de su compadre. Al coordinador de la bancada de regidores panistas todavía no se le acaba el repertorio de reclamos para los que traicionaron y se sumaron al enemigo, según la visión oficial de la derrota en el XIX Distrito.

Claro que también hay una explicación para la pasividad del Gigio: al alcalde no le interesa que los suyos generen el menor roce con el alcalde electo, Carlos Felton, por lo que preferiría que la renovación esperara hasta el año próximo, una vez que el propio Felton hubiese tenido que tomar decisiones sobre su equipo de trabajo, y se conocieran los grupos mnás beneficiados, para trabajar con los que hubiesen quedado decepcionados.

LAS PALABRAS DE

UNA FOTOGRAFÍA

Separados por dos personas, los dos políticos más polémicos de Mazatlán aparecen en la foto del evento en que la Secretaría de Turismo convocó a un frente común para defender a toda costa el regreso de los cruceros turísticos.

No se trataba por supuesto, de ir a pelear contra los empresarios que prefieren las rutas del caribe o incluso las europeas, sobre el recorrido de la Riviera Mexicana. Tampoco de ir a echarle bronca a los gringos que no compran boletos para venirse a turistear en barco por estos rumbos, sino de que cada quien, desde su ámbito oficial o empresarial, haga lo que le corresponde y más, para que Mazatlán cumpla las promesas hechas a los propietarios y sobre todo, resulte del agrado de los viajeros, ahora que vienen algunos arribos de cruceros.

El caso es que ahí estaban los dos.

Los asistentes estuvieron al pendientes del encuentro entre Alejandro Higuera Osuna, presidente municipal, y Jorge Abel López Sánchez, delegado en Sinaloa de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. El que no era alto funcionario era representante empresarial, es decir, gente acostumbrada a tratar con ellos, pero nadie quería perderse los gestos de estos dos hombres que, siendo los equivalentes del otro en sus respectivos partidos, se han acompañado con desdenes, enfrentamientos y hasta cierto afecto distante que a veces desaparece.

Ambos por cierto, han envejecido en los postes de nuestra ciudad. Los dos fueron candidatos a diputados locales en 1989, sólo que uno por el distrito XIX y el otro por el XX. Ambos ganaron cuando aún no cumplían los veinticinco años. Los dos fueron luego dirigentes de sus partidos en Mazatlán. Desde entonces han ido escalando posiciones de manera alternativa. Los dos fueron diputados federales en 1994, aunque Higuera fue plurinominal porque en ese año saboreó su primera derrota electoral ante Jesús Manuel Meléndez Franco, compitiendo por el entonces IV distrito.

Higuera tomó ventaja en 1998, cuando ganó por primera vez la elección de Presidente Municipal. Ya había sido regidor pluri, en el trienio de Martín Gavica, y no terminó para ir de candidato a diputado federal, con el resultado ya descrito.  Al terminar la alcaldía volvería a la Cámara Baja del Congreso de la Unión como diputado, ganando para el PAN, por primera vez, el octavo distrito. Pero a esas alturas Jorge Abel y a era senador, supliendo al entonces gobernador de Nuevo León, Natividad González Parás.

Higuera dejó la diputación para competir y ganar por segunda vez la alcaldía, que dejó antes de tiempo para ir por una nueva diputación local. Entonces Jorge Abel López Sánchez fue -¡por fin!- candidato a presidente municipal y se dio el lujo de ganar cuando nadie lo hubiera creído. No le recibió la alcaldía a Higuera porque éste había dejado en su sitio a Isaac López Arregui. Alejandro fue entonces el único panista que ganó, mientras caían derrotados Salvador Reynosa Garzón y Jaime Beltrán Valdez.

Tres años después Jorge Abel sí se vería obligado a entregarle el poder al mismo Alejandro Higuera Osuna. Y peor aún: los últimos meses de su gobierno soportó que Higuera estuviese presente en los presídiums del municipio, invitado por el gobernador saliente, Jesús Aguilar Padilla. Luego vendrían dos años de pesadilla para Jorge Abel, convertido en ajonjolí de todos los moles negativos ocurridos, descubiertos o comentados por su sucesor a lo largo de esta tercera administración,

Hasta que vino la elección presidencial del año pasado y López Sánchez apareció enganchado al equipo ganador. Si bien la sufrió mucho para colocarse, hoy aparece en todas partes, incluso en presídiums instalados en Mazatlán, compartiendo la mesa con el alcalde.

La foto es clara. Uno y otro prefieren voltear hacia otro lado, aunque luego hay otra en que López Sánchez aparece feliz, haciéndose sentir ante el público, mientras Higuera empieza a tejer la paciencia necesaria para alcanzar una nueva vuelta en la rueda de la fortuna.

UN PUNTO DE PARTIDA

Hoy llega a Topolobampo el barco en que se transportan los primeros tubos para construir el gasoducto que nos unirá, según los anuncios, con la ruta del progreso y la modernización. Es, sin duda, una fecha importante. El secretario de energía del gobierno federal, Pedro Joaquín Coldwell, estará ahí para avalar el inicio de este proceso, que aunque inició sus trámites en el sexenio pasado, será una obra importante para la actual administración.

El gobernador Mario López Valdez tiene en esto buena parte de su apuesta para la segunda parte de su mandato. Concretar los gasoductos –dos de Chihuahua y Sonora hacia Topolobampo y un tercer tramo de ahí a Mazatlán, junto con las obras portuarias de ambos lugares –Mazatlán y Topolobampo, son más que suficientes para hablar de que se dejó marca en el territorio y la población sinaloense.

De Acuerdo con los proyectos iniciales, el gas traerá consigo una fábrica de fertilizantes, y antes de ello, el gasoducto traerá a Mazatlán un horno para producir los propios tubos. A partir de ahí, se espera, vendrán la industria y la agroindustria.

Por lo pronto ahí están las expectativas, un camino largo y a veces difícil, pero lo más difícil de todo, ha dicho el gobernador Mario López Valdez, es arrancar.