EN LA GRILLA

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*Viene el tercer jalón de orejas al gabinete estatal

*Se han ido los de Acción Nacional, hasta ahora

*Heredia presume músculo con presupuesto federal

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Al menos en dos ocasiones, el gobernador Mario López Valdez ha cerrado el agua con la advertencia de que daría un manotazo en la mesa para ordenar a los colaboradores, varios de los cuales estaban sin dar color o de plano dedicados a otros menesteres relacionados más bien con las aspiraciones políticas propias y no a la labor encomendada.

A pesar de que en diversas ocasiones ha terminado por desplazas a colaboradores que parecían inamovibles, y que lo hubieran sido en condiciones normales, hoy López Valdez tiene fama de no ser muy dado a cortar cabezas. Por el contrario, desde su época de alcalde en Los Mochis ha sido evidente que otorga a sus colaboradores un buen margen de tolerancia.

La primera víctima e los cambios fue la secretaria de urismo original, Oralia Rice García. La señora Rice había sido subsecretaria durante el gobierno de Vicente Fox Quezada y sobre todo, era hija de Hum3berto Rice García, uno de los primeros panistas importantes en defender la posibilidad de que Malova fuese candidato del PAN al gobierno de Sinaloa.

Con todo y eso, prácticamente por aclamación popular, Oralia debió ir a casa. Inopinadamente fue sustituida por el entonces secretario de Seguridad Pública, Frank Córdova, quien se suponía que también iba para afuera, sobre todo después del fuego amigo lanzado intensamente contra el secretario general de gobierno, Gerardo Vargas Landeros.

Córdova llegó a Sinaloa como brigadista electoral enviado por el gobierno de Sonora, antes que a Guillermo Padrés se le viniese el mundo encima, como se le ha venido. Contra todo pronóstico, Córdova ha permanecido en el puesto e incluso alcanzó una meta que se había mostrado esquiva: el regreso de los cruceros perdidos en 2011 a causa de la violencia.

El siguiente en la lista fue Eduardo Ortiz Andrade, quien empezó a manejarse a si mismo como candidato del PAN a la presidencia municipal de Culiacán. No eran todavía tiempos políticos cuando Malova le mandó decir a su secretario de Promoción Económica que se podía ir a construir la candidatura. El recomendado de Heriberto Félix Guerra tuvo que irse a una elección perdida de antemano.

Le sucedió Roberto Ramsés Cruz Castro, quien se había desempeñado como coordinador de asesores. Algo tiene la silla, porque a Cruz Castro lo corrieron por la misma razón: calentura electoral. Roberto Ramsés dijo que quería ser gobernador y que lo sería –por Acción Nacional- si su gobernador lo impulsaba. La aspiración inocente fue dicha en un periodo delicado de la consolidación de relaciones con el nuevo gobierno priísta, de modo que se fue. Hoy ejerce una oposición verbal intensa hasta el delirio.

Hoy en ese lugar está Moisés Aarón Rivas Loaiza, del PRI, quien tendrá que irse, según todas las previsiones, porque sería candidato a diputado federal por el quinto distrito, el mismo que aspira a obtener Cruz Castro, por cierto.

Ha habido otros cambios de menor nivel y poca trascendencia política, aunque ha habido varios secretarios que simplemente no han pintado y que tendrían que haberse ido, sobre todo si el gobernador hubiese decidido golpear la mesa como anunció en aquellas ocasiones.

Hoy no habló de manotazo, pero sí de hablar con sus colaboradores para aclarar paradas, porque hay varios que están alborotados y no parecen estar dispuestos a aceptar límites.

El caso más notorio, como se sabe, es el de Marcial Liparoli, quien llegó al punto de incurrir en una especie de fraude publicitario, aprovechándose de logotipos que no le fueron autorizados. Por cierto en ese distrito, el segundo, se produjo ya la liberación laboral de Carlos Balderrama, quien presidía el Codesin, y lo dejó precisamente por la aspiración de ser candidato a diputado federal. Y eso por no mencionara Bernardino Antelo, otro colaborador que anda en calenturas y que igual que Liparoli, fue quemado por diversas irregularidades.

Gente en movimiento la hay, pero no toda tiene coberturas efectivas. Gerardo Vargas, secretario general de gobierno, se placea por el estado en reuniones con empresarios con motivo del cuarto informe de gobierno y con la feria de servicios que organiza la dependencia a su cargo. La diferencia de Gerardo y los demás es que él sí está con los números volteados, es decir, trabaja en el 2016 cuando apenas va a arrancar el 2015.

A Aarón Rivas lo mencionan mucho, pero salvo el affaire con Leobardo Alcántara, no le han atribuido mucho. De algún modo parece haber concertado con el PAN, que no se la hace de tos.

Karim Pechir Espinoza de los Monteros ha ido a todos los cumpleaños, bautizos, bodas y velorios del sexto distrito, pero ha contado con autorización, de modo que las acusaciones no le han hecho mella. Su problema es la competencia con el PAS, que ha puesto sus ojos en la región sur de Sinaloa para concretar una alianza con el PRI, y con el dirigente estatal de la CNC, Germán Escobar.

Juan Ernesto Millán Piestch parece haber detenido toda movilización y Francisco Cuauhtémoc Frías Castro no hace nada que se note. Su búsqueda se da a través de la relación con personajes del centro del país, aunque por supuesto, no descuida sus relaciones con la estructura local.

El gobernador anunció que jalará las orejas a los acelerados y que se acaban los tiempos. Incluso fue muy enfático al advertir que no se puede estar en la administración estatal y mantener un proyecto en alguno de los partidos. Seguramente habrá un jalón de orejas. Probablemente tenga que irse Marcial Liparoli, aunque no es un hecho consumado. Pero los demás tendrán un mes sobrado para anunciar que se van.

DEMOSTRACIÓN DE FUERZA

Los días en que se discute el Presupuesto de Egresos de la Federación, todo es armonía y amistad. El gobernador, los coordinadores parlamentarios, los diputados más grillos, todos van y vienen diciendo que hay coordinación plena, que se trabaja por los intereses de Sinaloa y no por los colores de los partidos en particular, y menos aún por proyectos personales.

Pero ya ocurrió de nuevo que apenas terminado este proceso, vienen las demarcaciones de territorios y se acaba la cara de la pluralidad.

Ayer el diputado federal Martín Heredia dijo que se había trabajado para conseguir mejores cosas para Sinaloa, pero que indudablemente los municipios que salieron más beneficiados fueron los que tienen administraciones encabezadas por el Partido Acción Nacional.

Y en efecto: Angostura, que es un municipio pequeño, obtuvo poco más de cien millones, mientras que Guamúchil, que tiene mucho más población y se supone que también más influencia, por ser lugar de nacimiento de Heriberto Galindo y del Chilorio Power, apenas alcanzó los 120 millones.

Guasave se fue con más de 300 millones, mientras que Navolato, que se le acerca en población, quedó sumamente rezagado. Hasta para Mazatlán anunció Heredia que habría recursos suficientes como para que el alcalde Carlos Felton dé buenos resultados en el 2015.

Es un guante lanzado contra el diputado Galindo, quien aspira a ser candidato a gobernador por el PRI, como Heredia aspira a serlo por el PAN.