EN LA GRILLA

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*Hoy se entrega el cuarto informe de gobierno

*Gerardo Vargas aprovecha oferta del Buen Fin

*Felton va por nuevas partidas; no termina otras

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

El informe del gobernador era un día de fiesta particular. Los besamanos, las reverencias, el boato de un estilo imperial heredado de las prácticas presidenciales y transmitido a los alcaldes de todos los rincones del país. Un día los legisladores federales decidieron que no operaba más y se acabó la ceremonia oficial.

Habría que haber visto la cara de Vicente Fox, atorado en el lobby del palacio legislativo, incrédulo ante una realidad nueva que se suponía él estaba destinado a crear, y a la que le falló miserablemente.

Hoy, superado el pasmo, los presidentes y gobernadores se organizan sus propias celebraciones, algunas de las cuales sobresalen en absurdos, como la ocurrida en el zócalo del DF el primero de septiembre anterior, cuando los señores del poder (dinero y política) convirtieron a ese símbolo nacional en un exclusivo estacionamiento y “guardería” de guaruras.

No es el caso en Sinaloa. Mario López Valdez suspendió el discurso postinforme por cuestiones de presupuesto. Sale muy caro hacer un evento de esos, explica, sobre todo porque se organiza todo y luego llega alguien que se ofrece a divulgarlo y pide las perlas de la virgen por hacer esa tarea.

Las cosas a veces van de un extremo al otro. Hoy, quince de noviembre, no es día del informe, sino un día del Buen fin: hay ofertas importantes en las tiendas y la política no puede ser la excepción.

Hoy el secretario general de gobierno, Gerardo Vargas Landeros, acude al Congreso, entrega los documentos que contienen el informe en sí (varios tomos de cuentas, descripciones, programas cumplidos o en cumplimiento, proyectos por cumplir o sólo enunciados, comparaciones, muchas comparaciones con los años previos, sobre todo con el sexenio anterior y reconocimientos sin fin a la labor propia. Un informe no puede ser de otro modo).

A cambio de eso, Vargas Landeros recibe como oferta por Buen fin, una promoción invaluable para sus aspiraciones: fotos de prensa, imágenes en televisión, decenas de videos y comentarios en medios electrónicos, sobre todo en el internet, aunque sea la reiteración de lo que se vivió muy recientemente, durante la entrega del más reciente paquete de iniciativas de la mesa de Concertación Compromisos por Sinaloa: Vargas Landeros haciendo entrega mientras hace un breve discurso de explicación, de justificación, en fin, de proyección, con los coordinadores legislativos en calidad de invitados en su propia área de trabajo. La diferencia será quizá que en esta ocasión no estarán los presidentes de los partidos, a menos que en esta ocasión hubiesen hecho un trabajo de concertación tan intenso que hubiese logrado convencer al verbalmente rebelde Edgardo Burgos Marentes.

Seguramente que usted, lector, está al tanto de que dentro de un año estarán arrancando las acciones formales para renovar al gobierno de Sinaloa, y que Vargas Landeros es uno de los aspirantes a alcanzar ese puesto, y cuando se da una coyuntura de esas, cualquier exposición pública cuenta, sobre todo si se quiere hacer ver que se tiene el control de la política, de las estructuras, de las disposiciones y las voluntades de los principales actores políticos de la entidad, y al menos a primera vista, eso es lo que muestran fotos como la de Compromisos por Sinaloa, y las de la ceremonia de entrega del informe.

Seguramente que los compañeros reporteros colaborarán involuntariamente a hacer más espectacular este momento que en realidad sólo debería ser protocolario.

Por supuesto, esto no garantiza nada, pero nadie puede desaprovechar una oferta como esta. Es muy posible que el año próximo, a estas alturas, Vargas esté repitiendo el ceremonial, con una atención muy especial en los detalles, porque sería la última oportunidad de convencer a quienes deben ser convencidos para alcanzar el premio mayor del Buen Fin.

UNA OFERTA ACOTADA

El gobierno de Sinaloa se incorporó, como ha hecho en otras ediciones, a las ofertas y promociones del Buen Fin, y no hablamos del evento del informe, sino de descuentos reales para que los causantes se pongan al día en impuestos relacionados con la tenencia y uso de vehículos.

A diferencia del año pasado, la oferta consiste en reducir en un 75 por ciento los cargos de multas, gastos de cobranza y otros, a quienes deban placas, refrendos, derechos por ejercer el transporte público, tarjetas de circulación y demás correlacionados. Normalmente el descuento es del cien por ciento en esos rubros, para motivar a la gente a ponerse al día, pero en esta ocasión el gobierno decidió sólo un 75, según explicó el subsecretario de Ingresos, Clodomiro Espinoza.

Un reconocido compañero periodista se explicó con ingenio los motivos de este cambio: es el nombre del subsecretario, explicó: el que habló para anunciar los descuentos es don Codomiro Espinozo.

FELTON: CON LA VARA QUE

MIDAS SERÁS MEDIDO

Optimista y con una autocrítica involuntaria, el alcalde Carlos Felton González anuncia que dados los beneficios obtenidos por Mazatlán en el Presupuesto de Egresos de la Federación, 2015 será el año del despegue de la obra pública.

Si el alcalde asienta que 2015 será el año del despegue de la obra pública, es porque 2014 no lo fue. Y definitivamente no lo fue, como todos sabemos. En el entusiasmo, Felton fue involuntariamente autocrítico. Si usted le dice eso, seguramente el alcalde le rebatirá, le aseverará que hay mucha obra pública, que se ha trabajado mucho. Cuando hay comentarios de ese tipo en los medios, hay irritación de parte del gobierno municipal, incluso si el señalamiento va acompañado de una expresión comprensiva sobre la falta de recursos y la falta de oportunidad en el envío de dinero del gobierno federal.

Pero independientemente de eso, el munícipe sostiene, sin dar cifras específicas, que si el estado tuvo un aumento del diez por ciento en el presupuesto de egresos de la federación, a Mazatlán le va a ir mejor todavía, lo que se va a verificar una vez que el presupuesto se haya publicado y las cantidades queden establecidas en firme.

Pero Felton va más allá y adelanta que además de los rubros en que el municipio fue beneficiado, se obtendrá todavía más recursos mediante la gestión que permita obtener partidas que otros estados y municipios del país no alcancen a ejercer. Es una buena medida, muy adelantada frente a los que se duermen creyendo que una vez entrada en el presupuesto, la obra ya está garantizada.

El único problema es que casi simultáneamente, el director de la Unidad de Inversiones, el famosísimo superasesor, Roberto Díaz, quien reconoce que hay un dinero –setenta y ocho millones- que apenas está aterrizando y cuyas obras definitivamente no van a ser terminadas en este año, por lo que buscan una ampliación del plazo de ejecución.

Se trata de un problema de retraso en el ejercicio, a lo mejor nbo atribuible al ayuntamiento, pero que en eso está. El funcionario confía en que no se perderá el dinero porque tendrán el cuidado de dejar las obras licitadas e iniciadas.

Haiga sido como haiga sido, esos son los subejercicios que el alcalde sueña con aprovechar cuando otros ayuntamientos los cometan durante el 2015. ¿Quién le dice que ya desde ahora hay otros que le están midiendo la zanca al pollo para darle un tarascazo en este 2014?