EN LA GRILLA

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*Se van los policías; les pagarán con subsidios

*Mazatlán: elevado índice de reprobación: Malova

*Toledo Corro: ni lo operaron, ni está de gravedad

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Con evidente pesadumbre, el gobernador Mario López Valdez anunció lo que era inevitable: habrá que dar de baja a los elementos policíacos que no pasaron el examen de control y confianza, aunque se buscarán salidas alternas para los que dieron efectivamente su esfuerzo por salir adelante y por reducir los índices delictivos en que se encontraba el estado en el periodo grave de 2010-2011.

Es una decisión difícil, sobre todo porque viéndose venir, se apostó a que habría una nueva prórroga, que tampoco habría sido solución, pero que daba una perspectiva más amplia a un problema en que de todos modos, la sociedad pierde.

Pierde porque se trata de cuatro mil elementos que ya no van a estar en las filas de la policía, en un tiempo en que no hay gran demanda por formar parte de las corporaciones (por un lado está la devaluada imagen, que inhibe, y por el otro está el riesgo real en que se encuentran los elementos. Nadie quiere ir a poner en riesgo su vida, y menos cuando al hacerlo pasas a ser parte de ese ente tan criticado que es la carrera policial).

La sociedad pierde también porque una parte importante de los que se van, van directo a las filas delictivas. Alguna mujer policía lo advertía ya: mi vida laboral ha pasado con una pistola en la mano, eso es lo que sé hacer y cuando me ofrezcan un trabajo así, voy a ir. ¿Quién ofrece un trabajo así, cuando ya se cerraron las puertas de las corporaciones?

López Valdez fue muy insistente en su respeto por los policías, por los resultados de su trabajo a lo largo de estos cuatro años y en su búsqueda de que hubiese una prórroga para buscar que haya menos despedidos. De acuerdo con el secretario de Seguridad Pública del Estado, Genaro García Castro, en estas semanas se hicieron nuevos exámenes para salvar a la mayor cantidad de agentes.

Una de las cosas que estableció el mandatario es que “a muchos estados, incluido Sinaloa y a muchos municipios, nos alcanzó para la evaluación. Pero no nos ha alcanzado para la depuración y ahí en esto tenemos muchas preocupaciones. La preocupación número uno es aumentar el déficit de policías que tenemos, tanto en los estados como en los municipios del país y en Sinaloa no es la excepción, tenemos déficit de policías y también en los municipios”.

López Valdez dio una cifra que dimensiona en todo su esplendor el problema de los despidos: se trata de cuarenta y cuatro elementos a nivel nacional. Sinaloa casi llega a absorber el diez por ciento, que se supone está distribuido de manera equitativa, según el secretario García Castro, aunque la realidad es que hay casos dramáticos, como San Ignacio, que tiene quince elementos en su cabecera y quedará prácticamente con la mitad.

El gobierno federal ordenó la depuración, pero como los malos maridos, instruyó sobre un gran platillo, nomás que no dejó con qué hacer las compras. Que se vayan los reprobados, dice, pero no dice de cuál fondo se van a sacar los recursos para las liquidaciones. Ya ayer se empezó a dar una salida: flexibilizar las reglas del Subsemun, el fondo con que se financia la infraestructura y fortalecimiento de las corporaciones policíacas de los municipios, lo mismo que el Fondo de Aportaciones para la Seguridad del Estado. Si los municipios o los estados hubiesen dedicado esos recursos a liquidar elementos, sin el debido permiso, simplemente lo dejaban de recibir.

En el resumen de López Valdez el caso de Mazatlán tiene un lugar especial por el contraste entre resultados del trabajo diario y los de los exámenes: “En Mazatlán se han reducido un 80 por ciento los homicidios dolosos, han desaparecido las gentes que estaban a veces colgadas en los puentes, los descabezados, las balaceras, ha aparecido la vida nocturna; Estados Unidos nos ha avalado levantándonos el warning, han regresado los cruceros, los turistas, pero sin embargo el porcentaje de no aptos en la policía municipal siendo una de las más entronas del estado, es muy elevado”.

López Valdez no se guardó un reclamo entreverado con otros aspectos de la información: “Somos de memoria corta, recuerdo que en el 2010 nosotros fuimos el segundo estado más violento de este país, estábamos peor que Tamaulipas, peor que Guerrero, peor que Michoacán y creo que hoy a cuatro años de distancia no hay comparación con los niveles de gobernabilidad, con los niveles de confianza con lo que hemos logrado en este estado y mucho se debe a los policías. Sin embargo, hay una ley ahí que se tiene que cumplir con ella y de acuerdo a la posibilidad de recursos económicos, de acuerdo a la necesidad que tenemos de no dejar desprotegida a la sociedad y buscando que el día de hoy, porque me prometió el señor secretario de Gobernación, hoy por la tarde emitir un comunicado, no sólo para Sinaloa, sino para todo el país, pudiera haber algunas adecuaciones en esta ley del Sistema Nacional de Seguridad Pública”.

Ahora queda claro que la liquidación de policías se hará conforme haya disponibilidad de dinero. Antes de eso, la pregunta era ¿por qué no se hicieron previsiones? ¿por qué no se organizó un programa de acción en vista de que el 31 de octubre un treinta o un cuarenta por ciento de los elementos de todas las corporaciones? Aunque la mayor parte de los datos duros de este proceso son considerados como información reservada, y con razón, para no alertar a la delincuencia sobre dónde estarán las fallas y huecos en las corporaciones, gracias a la generosidad del secretario Genaro García Castro hoy lo sabemos de cierto, comprobando el tipo de planeación gubernamental que se desarrolla: “es que nunca pensamos que fuera a llegar este día”, dijo durante una entrevista en Guardianes de la Noche.

TEMPORADA DE HURACANES

YA CON ESTA SE DESPIDE

Cuando las cosas parecían haber transcurrido sin mayor problema para Mazatlán, a la naturaleza se le ocurre mandarnos un ciclón tardío. Es cierto que la temporada termina con el mes de noviembre, pero usualmente en octubre terminan amenazas y muchas veces hasta las lluvias. Hoy no ha sido así: Vance, el que parece ser el huracán final de la temporada, se dirigía a nuestra región convertido en un animal de categoría II.

Nuestro puerto podría ser impactado, aunque los 120 kilómetros por hora que ahora tienen sus vientos, podrían llegar sumamente debilitados a causa de un elemento meteorológico que serviría como cortina que lo debilitaría.

Desde ayer el Consejo Municipal de Protección Civil, que encabezó la secretaria del ayuntamiento, María del Rosario Torres Noriega, empezó a organizar la reacción ante una posible emergencia por este fenómeno. Las autoridades militares están listas para aplicar el Plan DNIII-E, de modo que en este momento hay que estar muy al pendiente de la información que ofrezcan todos los medios, entre los que por supuesto, se encuentra Sinaloa enlínea.

ALARMA QUE NO PROSPERÓ

Durante la semana se produjo un rumor que corrió soto-voce por todo el estado: el exgobernador Antonio Toledo Corro habría sido intervenido quirúrgicamente de emergencia. Y como nadie confirmaba o desmentía nada, había quien lo colocaba en terapia intensiva y hasta le daba pocas esperanzas de sobrevivencia.

Dada la edad del paciente, todas las versiones eran asumidas como reales, sin embargo, la realidad es que Toledo Corro se encontraba en una habitación de hospital, efectivamente, pero sin operación y sobre todo sin gravedad. Él mismo estaba tomando las llamadas y desmintiendo las noticias pesimistas que se esparcían.

El exmandatario en realidad fue llevado a internar por un problema de insuficiencia respiratoria motivada por flemas que le bloqueaban los bronquios. Una vez controlada la crisis, Toledo ha permanecido sólo como un paciente más, bajo observación, pero sin riesgos ni gravedades.

La madera de antes tenía lo suyo.