EN LA GRILLA

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*Engañosa justicia, la salida de Aguirre Riveros

*Riesgos de debilidad institucional en todo el país

*Los acuerdos equitativos entre tres senadores

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Un engañoso sentimiento de satisfacción recorre al país por la licencia que solicitó el gobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre Riveros, para dejar el puesto que no supo retener, pese a que se aferró en medio de las más lamentables condiciones,

Engañoso porque parece justicia, pero no lo es. Que se tenía que ir, es obvio. Ni él merecía mantener tan alta representación, ni el pueblo de Guerrero merecía seguir bajo la conducción (es un decir) de alguien tan incapaz, tan autoritario y tan pobre de espíritu como este hombre que nunca entendió los graves aprietos en que metía a su estado.

Justicia sería en primer lugar encontrar con vida a los cuarenta y tres muchachos desaparecidos desde hace varias semanas, y después sancionar a los responsables directos, a los que ordenaron su detención “a como dé lugar” y al gobernador cuyas omisiones permitieron que el narcotráfico se hicieran cargo del gobierno –el verdadero gobierno- en amplias zonas del estado.

Mal y tarde reaccionaron Aguirre Riveros y el Partido de la Revolución Democrática. Fue hasta la noche del miércoles cuando el comité ejecutivo nacional de esa organización se dio cuenta de que no podría sostener al gobernador que llegó al puesto mediante su amparo (había sido militante priísta de toda la vida y se fue cuando el tricolor no quiso postularlo).

Esa noche, tras una larga reunión con los dirigentes, Aguirre Riveros fue apercibido de que no contaría más con el respaldo de la organización. Y aunque usted no lo crea, todavía hubo miembros del CEN que se pronunciaron en contra de esa decisión. Por eso, la tarde del jueves anunció su solicitud de licencia, que fue presentada poco después al Congreso.

Los diputados por cierto, demostraron que sólo son rápidos cuando les importa. Esta misma semana, Aguirre Riveros había enviado la petición de desafuero contra el alcalde prófugo de Iguala. En realidad se trataba de demostrar al Senado que los poderes de Guerrero estaban en pleno funcionamiento, de modo que en cuanto llegó aquella solicitud, los legisladores se organizaron y sesionaron de madrugada para complacer la medida. En realidad el alcalde les importaba un rábano: era su propia permanencia la que defendían.

Hoy con la solicitud de licencia, se hace innecesario el proceso de desaparición de poderes, programado para el día último. Y como no hay prisa, la sesión para autorizar la licencia y para designar gobernador sustituto fue programada para el sábado, un plazo adecuado, pero largo en comparación con la sesión del desafuero.

Nada sin embargo puede considerarse resuelto. Los cuerpos no aparecen y no hay manera de saber qué pasó con los muchachos, mientras el país hierve de indignación. En estos días hay manifestaciones por todos los rumbos de la República y no son sólo manifestaciones de estudiantes radicales, como algunos dicen con temor. Prácticamente no hay joven que no tenga una expresión de coraje por estos acontecimientos. Hay organizaciones de la sociedad civil que se expresan permanentemente, hay agrupaciones gremiales e incluso empresariales que manifiestan su descontento con todo esto.

Lo grave es que esta efervescencia tiende a convertirse en caldo de cultivo para acciones que lo mismo pueden ser radicales o irreflexivas. Mientras la televisión transmitía escenas de muchachos guerrerenses destruyendo el palacio municipal de Iguala, o la plaza comercial propiedad del alcalde-narco, muchos nos preguntábamos hasta dónde esos jóvenes seguían pensando en los desaparecidos al destruir cristales, muebles, mercancías.

No han faltado las voces del otro extremo, que en el radicalismo y en la irreflexión, empiecen a exigir mano dura contra los manifestantes radicales, como si estuviese el horno para bollos, como si el país pudiese correr el riesgo de una muerte más en las refriegas entre manifestantes y elementos de las corporaciones.

El gobierno por supuesto, está buscando no la solución de fondo, que está fuera de su alcance, sino el control de daños. Y la tarea es inmensa: el enojo interno está a todo lo que da; el descrédito externo empieza a llegar más allá de lo que podía calcular el más pesimista, y mientras no aparezcan los estudiantes secuestrados, o sus restos, el nivel de presión se mantendrá en crecimiento imparable.

LA DEBILIDAD INSTITUCIONAL,

RIESGO PARA TODO EL PAÍS

Cuando priístas y perredistas hablaban de estado fallido para ilustrar el nivel de deterioro al que había llegado el país con la guerra de Felipe Calderón, los panistas no sólo negaban, sino que debatían hasta el paroxismo. Hoy que el gobierno federal es priísta y el de Gurrero es perredista, son los panistas los que reviven el término.

Pero el presidente y su equipo encontraron una figura que les resulta más conveniente: hay zonas del país que son presa de la debilidad institucional.

Cualquiera que sea la figura, la cosa está mal. Sabíamos que las policías estaban en  manos del narco, pero no que podía llegarse al extremo de que les entregaran detenidos, y menos que lo hiciesen para desaparecerlos de esa manera.

Era un secreto a voces que el narco había intervenido a la política para imponer candidatos y para hacer ganar a partidos, pero nadie ni en sus peores delirios pensó en casos como los de Michoacán, o como el de José Luis Abarca, el alcalde de Iguala, donde no había infiltración del crimen organizado, sino gobierno con un destacado integrante de la delincuencia, como el propio Abarca y su esposa, quienes han sido directamente acusados por la presunta ejecución de asesinatos.

Casi como provocación, anoche preguntábamos al diputado Jesús Enrique Hernández Chávez si en Sinaloa hay áreas en que se padece debilidad institucional, o hay riesgos de que ello ocurra.

Sorpresivamente, no respondió como haría cualquier político tradicional: en nuestro estado estamos trabajando cada quien en sus ámbitos de competencia para atender a una sociedad que exige y empuja…”

No, advirtió que con el descrédito que en este momento tiene la política, con la inseguridad, con el aumento de los precios y la insatisfacción de la sociedad por el aumento de precios, las instituciones están en riesgo de debilitarse no sólo en Sinaloa, sino en todo el país.

Es una realidad innegable, un diagnóstico impecable. El problema es que no hay una medicina a la mano.

ACUERDOS PARA NO

ADELANTAR VÍSPERAS

Mañana sábado, los tres senadores que representan a Sinaloa en la Cámara Alta (dos de mayoría y una plurinominal), realizarán su acto de segundo informe de labores legislativas. Como se sabe, Aarón Irízar López, Daniel Amador Gaxiola y Diva Hadamira Gastélum Bajo (Diva Gastélum, decidieron llamarla sus asesores de imagen por considerar que es menos complicado), aspiran junto con otros personajes, a ser candidatos del PRI a la gubernatura sinaloense, de manera que llegaron a acuerdos puntuales para evitar que uno luzca más que el otro, para que se piense que hubo uno que se aprovechó de los demás.

Cada uno tendrá derecho a un número similar de invitados en el salón (ochocientos por senador) y cada equipo se sentará en bloque, para que no haya provocadores ni infiltrados que desvirtúen las intervenciones de otro, o que vayan a dejar una impresión equivocada

¿Qué queda? ¡El aplausómetro! La capacidad que tenga cada grupo para expresar su satisfacción por la intervención de su senador será determinante, por más que cada uno dé instrucciones para que se actúe con civilidad, sin dar margen a que haya alguien que se declare agredido o víctima de un “compló”.

Es una buena primera prueba de convivencia para una competencia que será larga y sinuosa, sobre todo con el ambiente adverso que tiene el gobierno federal por los problemas de seguridad, de zonas sin gobernabilidad y por supuesto, de la economía, ambiente que por supuesto, puede ser reflejado al Partido Revolucionario Institucional y descobijar a quien resulte candidato o candidata.

Por lo pronto cada quien se mueve como considera conveniente. Diva Hadamira no ceja en su estrategia de publicar fotos al lado del presidente Peña Nieto, y de reforzar las filas femeninas en la entidad; Daniel Amador mantiene y aceita sus estructuras de Enlace; y Aarón Irízar recorre la entidad en reuniones de trabajo con diversos grupos. Ayer estuvo en Mazatlán, y el día primero regresa a un encuentro con Los Chemones.