EN LA GRILLA

0
46
heriberto-felix-guerra.jpg

*Se enojó Heriberto Félix por sus enredos

*La crisis en el dengue al norte del estado

*Comisión para enredar más al Acuario

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Heriberto Félix Guerra ha generado la mayor expectativa que haya logrado cualquier político que no se mueve. Tras dos derrotas que parecieron impulsarlo más (la gubernatura en 204 y la senaduría en 2006), Félix Guerra ha sido más bien apático mientras los analistas y los militantes de Acción Nacional lo mantienen en el ranking de mejor precandidato.

Ayer sin embargo abrió la boca. No para lanzarse porque como dicen los políticos que quieren evitar el desgaste, “todavía no es tiempo”, sino para descalificar a quienes han referido las dos notas de escándalo en que se ha visto involucrado, de rebote en la primera, y como protagonista en la segunda.

El caso inicial es el del empresario Ignacio Muñoz Orozco, señalado en Estados Unidos por presunto lavado de dinero a través de sus tiendas María Ferré, quien fue jefe de la oficina del propio Félix Guerra cuando estuvo al frente de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno federal, en el sexenio de Felipe Calderón.

La primera defensa que esgrime es la ausencia: Muñoz Orozco ya no estaba en Sedesol cuando en Estados Unidos empezaron a investigarlo, dice, y lo que es más grave, precisa que el empresario hoy indiciado estaba participando en la campaña electoral del PAN por la Presidencia de la República, bajo la candidatura de Josefina Vázquez Mota.

Si bien empieza por señalar que Muñoz Orozco debe responder por sí mismo y pintar su raya “¿yo qué tengo que ver?”, pregunta, en algún momento llega a emprender una tímida defensa diciendo que debe escucharse la versión del propio empresario.

La defensa de Félix Guerra no se basa en elementos que permitan separarlo de cualquier sospecha por la cercanía del acusado, sino en la descalificación de las informaciones. Sin decirlo, establece que hay manipulación porque qué casualidad que se trata de algo surgido en Estados Unidos que aquí repiten y de aquí la envían a México. Es decir, que la nota hubiese surgido de aquí al centro del país ya la convierte en reo de sospecha.

La realidad sin embargo es que ya hay elementos que descalifican esa descalificación. Hay portales capitalinos muy acreditados que han manejado la información con fuentes directas de Estados Unidos. Por lo demás, cómo no relacionar a un elevado funcionario con su subalterno de buen nivel cuando surge una investigación de ese tamaño? No quiere decir que automáticamente se le deba considerar como complicado en el asunto, pero es natural que al menos llame la atención. Todos los partidos utilizan información como esa para descalificar a los rivales.

Más grave es el segundo tema: el portal Sin embargo.com publica que la Auditoría Superior de la Federación encontró un desvío por más de mil millones de pesos en el manejo presupuestal de la Sedesol durante el último año del gobierno calderonista, precisamente con Félix Guerra al frente de la dependencia.

Para este caso ni siquiera hubo negativa: la estrategia fue otra vez la descalificación, incluyendo la descalificación a quienes divulgaron la noticia en el estado. Es inconcebible que alguien que ha tenido tantas oportunidades en niveles tan elevados (aspiró y se dice que aspira) a la candidatura presidencial panista, no hay aprendido aún a enfrentar los problemas, las sospechas y acusaciones, y reaccione como ante una ofensa personal, en lugar de ver un debate ético y político de gran trascendencia.

De todos modos volvió a decir que sigue a disposición del estado y que lo seguirá sirviendo, lo que puede significar todo y nada, para desesperación de sus seguidores.

LA EMERGENCIA DEL DENGUE

EN EL NORTE DE SINALOA

Desde hace varias semanas, las autoridades de salud en el estado han lanzado voces de alerta contra un brote de dengue en el norte del estado. Sin embargo, cuando los hechos empezaron a rebasar a las advertencias, la autoridad francamente reculó y pasó, como dice el analista Pablo César Espinoza, a una posición de defensa.

Hay en el norte de Sinaloa una ola de indignación porque en las tres muertes que se han registrado a causa del dengue, la autoridad ha tenido una reacción lenta, no sólo para enfrentar el problema, sino para reconocer los hechos. Aunque han pasado varios días desde el primer caso, no ha habido confirmación de las muertes y por el contrario, se dan otras opciones que pueden ser hasta leucemia, pero que tampoco se confirman.

El exsecretario de Salud y actual presidente de la Comisión de Salud, Víctor Díaz Simental, señala que existen en Sinaloa elementos para hacer exámenes de resultados rápidos, inmediatos, y que si bien es imprescindible enviar cada caso a confirmar en el Distrito Federal, son muy raras las ocasiones en que hay una corrección.

En otras áreas, en Mazatlán, por ejemplo, hemos visto cómo a los casos de dengue, incluso clásico, se reacciona con operativos exhaustivos. Uno supone entonces que al momento de presentarse un caso de dengue hemorrágico que termina en defunción, la movilización debiera ser mucho más intensa, en lugar de sentarse a esperar larguísimas semanas por una confirmación de la que ya se tiene certeza.

Ahora que se sabe de tres (oficialmente “probables”) muertes por dengue, ya hubo una reacción: va a ir el equipo fuerte de la Secretaría de Salud a hacer operativos de atención. Qué bueno que así sea y ojalá haya eficacia, pero vuelve a surgir la pregunta elemental: ¿por qué no lo hicieron antes de este agravamiento?

El asunto está difícil, ya lo ha dicho el secretario de salud, quien en ningún momento ha negado el tamaño de la bronca, pero se contaminó de la actitud e las autoridades policíacas, que reconocían la gravedad alcanzada por la inseguridad, pero preferían sacarle la vuelta al espinoso asunto de los muertos y sobre todo, el número de asesinatos.

A ver qué dice el propio secretario durante la comparecencia a que lo citó el Congreso del Estado. Para empezar, a ver si acepta ir, porque siempre hay posibilidades de evadir el compromiso, incluso con el argumento de que hay que ir a atender el brote del norte de la entidad. Y a ver cuál es la actitud de los diputados en esa hipotética comparecencia.

LA COMISIÓN PARA DECIDIR

EL DSTINO DEL ACUARIO

Ayer el alcalde Carlos Felton González propuso en sesión de Cabildos la creación de una comisión que determine qué hacer con el Acuario.

La regidora Esperanza Kazuga hizo una investigación exhaustiva. Se trata de una persona que toma muy en serio su trabajo, y que sabe de especies marinas y de instalaciones, de modo que sus planteamientos son creíbles y atendibles. Las conclusiones son verdaderamente lastimosas con una instalación que debiera ser ejemplo porque genera recursos y sin embargo, se le escatiman las cosas, al grado que las composturas llegan a hacerse con cordones, como encontró doña Esperanza.

Se trata de un punto delicado porque el actual gerente general estaba en ese puesto durante la administración anterior, de modo que no puede echarse la culpa a los anteriores ni tampoco hablar de una interrupción de los programas. El propio Felton precisaba hace algunas semanas que Del Rincón podía ser un experto en su especialidad, pero que la administración no andaba bien. Esto lo confirma.

La respuesta o propuesta final sin embargo es desconcertante: en lugar de armar un programa de trabajo para profundizar en la investigación, verificar las fallas mostradas por la regidora, tomar las medidas correspondientes, el alcalde propuso la integración de una comisión especial y temporal que decida qué hacer con el Acuario.

Habría que ver qué ha fallado, si hay negligencia, corrupción, incapacidad, si hay responsabilidades qué aplicar o relevos que efectuar, poner orden, en dos palabras.

Siempre se ha dicho que una de las máximas de la política es que si quieres que un asunto quede sin solución, lo mejor que puedes hacer es formar una comisión, entre más numerosa mejor, para que las diversas opiniones enreden más las cosas.

¿Qué hacer con el Acuario? Pregunta Felton. Por supuesto, una de las expectativas del alcalde es deshacerse de la institución, dejándola en manos de un tercero, particular por supuesto. ¿A qué hora empiezan a ver una comisión para Planeación, otra para Bienestar Social, etcétera etcétera, etcétera?