EN LA GRILLA

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*Hoy acaba el famoso perro de la rabia

*¿Qué haremos con tres mil expolicías?

*Felton prácticamente tomó al PRI

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Llegó el Día D.

Hoy se vota la derogación del artículo 51 Bis, que desde el 31 de julio fue sentenciado a muerte, pero tuvo vida extra gracias al periodo vacacional del Congreso de Sinaloa. Veintiún días en que la libertad de informar estuvo sometida a una norma legal absurda y represiva que nadie vio y que ahora todo mundo en los poderes legislativo y ejecutivo rechaza como el peor de los anatemas.

Hoy, conforme a las prácticas de la legislatura, habrá un encargado de leer el dictamen (ojalá ahora sí sepa lo que está leyendo) y luego se preguntará si hay alguien interesado en participar a favor o en contra. Según como aparecían las cosas ayer, era muy probable que el asunto se vaya liso, sin problemas, y si acaso con una ronda de un diputado por facción o por partido, para ratificar la decisión irrecusable de respetar la libre expresión de las ideas y hasta el derecho de los periodistas a informar y a desarrollar su trabajo sin la menor cortapisa.

Ayer, durante la emisión de Guardianes de la noche, el presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Adolfo Rojo Montoya, dejó atrás toda idea o intención de reglamentar el ejercicio periodístico, como había dicho cuando de entrada se negó a la derogación del artículo 51 bis de la Ley Orgánica de la Procuraduría de Justicia del Estado.

Aunque mantiene su posición de que debe cuidarse la escena del crimen y proteger los derechos de las víctimas e incluso de los indiciados, ya no se pronuncia por una reforma al artículo, sino que avala la derogación.

La explicación de Rojo Montoya coincide plenamente, palabra a palabra, con la que dio la mañana del viernes el gobernador Mario López Valdez durante una plática de sobremesa: no era necesario el 51 bis, fue un exceso en el celo de garantizar la limpieza de la escena del crimen, y de proteger los derechos de las víctimas. Bastaba solamente con transcribir lo que dice el Código Penal Federal, que es lo que estábamos armonizando. Con eso queda protegido todo y no se genera el ruido que produjo este añadido que hicimos aquí.

 El diputado panista está ahora tan allanado a la derogación, que incluso advierte a los periodistas que se quejan ahora de que el propio Código Federal lesiona al ejercicio periodístico. Se trata de otro nivel, indica. Hay que recurrir al gobierno federal para defender los derechos que se consideren afectados.

Ayer las comisiones unidas que trabajaron en este caso elaboraron y aprobaron un dictamen que establece la derogación del Artículo 51 bis, lo que acaba con la versión sinaloense de la Ley Mordaza, creada, según todos los indicios, por el procurador general de Justicia del estado o por sus colaboradores, aunque como señaló el propio gobernador, hubo todo un equipo que participó en esto. Obviamente pasó por la secretaría general de gobierno y por todas las áreas jurídicas del tercer piso, que ahora están replegadas, sin decir “esta boca es mía”, y con toda razón porque los fregadazos estuvieron sumamente baratos.

-Ganaron los periodistas, dijo festivo el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso, Jesús Enrique Hernández Chávez. El Chuquique sabía lo que estaba diciendo. Al menos en su etapa inicial, la Ley Mordaza obedeció a algo mucho más importante que un error de redacción. Era parte de una idea acariciada por el procurador y los suyos, para quienes el manejo de la nota roja constituye un dolor de cabeza, porque están en la idea de que el problema no son los crímenes, sino su divulgación.

En realidad, aunque los periodistas podemos estar satisfechos de las jornadas de defensa que cada quien realizó, no podemos considerarnos como los ganadores así, en solitario. La victoria es también para la sociedad, que a través de distintos organismos y representaciones se expresó contra la Ley Mordaza, generando un ambiente que obligó a las autoridades a dar reversa tan pronto como pudo hacerlo.

LA OTRA GRAN BRONCA: LOS

POLICÍAS QIE NO PASARON

Entretenidos como estamos con los espectáculos de la política y con el seguimiento a los aspirantes a maestros que “pasan” los concursos de oposición con porcentajes tan bajos que en cualquier escuela los habían reprobado,  no hemos puesto la atención necesaria al hecho de que tres mil agentes de las diversas policías sinaloenses no pasaron el examen de control yu confianza, y a ma´s tardar en octubre deberán ser enviados a la calle para que la entidad no quede fuera de los estándares y protocolos que se miden y aplican a nivel nacional.

El gobernador Mario López Valdez confirmó que la cifra es correcta, que no se trata de una exageración, y su primera reacción fue acudir al centro del país a pedir una segunda oportunidad para los agentes, pues además se trata de un problema nacional y como tal debe ser abordado.

Seguramente que lo más fácil, si aflojaba la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno federal, habría sido aflojar las exigencias y permitir la estancia de los agentes reprobados, pero parece que no hay disposición para ello. Tan no la hay, que en esta semana se conoció el despido de un grupo de investigadores de la Policía Ministerial del Estado, a quienes les dijeron buenas noches y muchas gracias, aunque después les ofrecieron que serán indemnizados con justicia.

La bronca es que no hay dinero suficiente para atender un despido masivo de esas proporciones, Tres mil agentes no son cualquier cosa. Además, la mayor parte de los que no pasaron, son elementos de edad avanzada, con antigüedad bastante prolongada, ciuyo despido cuesta todavía más caro.

Además por un lado hay que considerar el aspecto humano. Hay quienes están esperando el cumplimiento de los plazos para jubilarse, festejando el haber llegado vivos a semejante circunstancia, después de las etapas difíciles que ha pasado en estado en materia de seguridad pública; por el otro está la situación de los ayuntamientos, y del propio estado, cuyas finanzas no están como para realizar esos desembolsos.

Pero sobre todo, vamos viendo con mucha apertura: ¿a dónde van a ir a dar esos tres mil elementos, o por lo menos su inmensa mayoría? Si en activo, los hay que son reos de sospecha por trabajar para los dos lados del ámbito policíaco, imagíneselos ya sin el compromiso, sin tener que fingir que fungen como defensores de la sociedad.

EL COGOBIERNO DEL PRI

CON CARLOS FELTON

El alcalde Carlos Felton González dio ayer un golpe de efecto: con todo su equipo personal y todos los medios informativos avisados oportunamente, llegó hasta el edificio del comité municipal del PRI, saludó de mano a los hombres y de beso a las mujeres, y caminó con soltura por los pasillos y escaleras del descascarado edificio priísta.

Iba a gusto, sin reticencias. Algunos comentaron que así debía ser, puesto que muchos de los que militan en ese partido le ayudaron en su campaña. Incluso debe haber lamentado no encontrarse con uno que aspiró inicialmente a ser presidente del PRI, pero declinó al ver que la línea venía por otro lado. Ese fue especialmente importante por los votos que aportó. Y hasta eso, no salió tan caro.

Pero interpretaciones aparte, Felton llegó hasta las oficinas que hoy ocupa Ricardo Ramírez González, flamante presidente del comité municipal (algunos lo acusan de no haberse estrenado aún como tal), quien ya esperaba la visita.

Como los grandes amigos que ambos confesaron ser desde hace muchos años, conversaron y se echaron flores, se manifestaron respeto y disposición y llegaron a describirse y asumirse como miembros de un cogobierno en el que el alcalde reconoció el papel proactivo de los regidores tricolores, aunque no hayan estado presentes los dos que han dado la batalla con una posición opositora y permanentemente razonada y documentada: doña Esperanza Kazuga y Humberto Becerra Batista, cuyos cuestionamientos no han declinado.

¿Qué buscaba Felton? ¿Sólo el golpe publicitario de la civilidad? ¿Amarrar a una bancada que ha pasado del cuestionamiento a la aprobación acrítica? Quizá ya vienen los tiempos de aprobar endeudamientos por la vía de las asociaciones público-privadas.

Quizá ya sacó cuentas sobre la situación minoritaria que puede llegar a enfrentar si se mantiene el enfrentamiento con el sector panista que encabezan Higuera y Martín Heredia, sobre todo con éste, que tiene a dos elementos en el Cabildo, más dos del PRD, que traen ganas de pleito, el regidor Andrés López Soto, del PAS, a quien los panistas siempre señalan “por solitario”, y los once priístas, en el supuesto caso de que nadie sea maiceable.

Pero ayer no hubo nada de eso: hubo identificación entre Felton y Ramírez González. El primero con pleno dominio de la escena; el segundo, dando qué decir porque esa cercanía de rumbos con el alcalde fue una de las acusaciones de la campaña interna.

En el fondo El Cayito Infante, como le dicen, estaba en la obligación de la cortesía. No es cualquier cosa hacerle un desaire a nadie, sobre todo a un alcalde.

En cambio el dirigente local del PAN, Arturo García Canizales, tuvo que ir a las oficinas de Felton para hacer un papel de equilibrio, para que su jefe político no sea considerado como invasor ni mucho menos como veleidoso.

Al final de la entrevista, García Canizales salió feliz de decir que el suyo es el partido en el gobierno, de dar su respaldo a Felton y de los proyectos para festejar el próximo aniversario del blanquiazul, y aunque no hizo la aclaración, jure usted que de ninguna manera habrá en Mazatlán una fiesta blanzquiazul como la de los diputados en Vallarta.