EN LA GRILLA

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*¿Por qué no le funcionó el drenaje a Higuera?

*Unas carreritas a ver quién pavimenta más

*Felton no quiere soltar nombre ni dar nortes

FRANCISCO CHIQUETE

El sólo comentario del alcalde Alejandro Higuera Osuna en el sentido de que solicitaría aumento a las tarifas de agua potable ha generado una tormenta de opinión pública en que se rebate sobre la oportunidad y la justicia de tomar una medida de esta naturaleza, y sobre todo, si es en efecto la única salida que puede tener la institución.

A como se ven las cosas, es probable que sí. Que las corridas financieras no den suficiente para cubrir las necesidades de la institución en materia de reposición de tuberías para el drenaje, pero esto nos hace preguntarnos qué es lo que lleva a esta situación. No necesariamente es la falta de recursos. Se trata más bien de un problema de prioridades que han esta blecido quienes han estado al frente de la comuna y por tanto, de los programas de trabajo de la Jumapam.

A lo largo de tres administraciones, Alejandro Higuera Osuna es el campeón indiscutible de la pavimentación de calles y seguramente que también de la creación de vialidades primarias, esto es, las avenidas principales que comunican entre sí a grandes sectores de la ciudad. En algún momento las cosas lo colocaron ante la obligación ineludible de atender también el problema del abastecimiento de agua, e incluso tuvo incursiones en el saneamiento de las aguas negras, pero nunca figuró destacadamente entre sus acciones la reposición del drenaje, a pesar de que él mismo hizo el diagnóstico que nos advertía de un posible colapso ante lo viejo y sobrecargado de las tuberías.

Es que pavimentar calles es altamente gratificante, no sólo porque se trata de obras entregadas en corto tiempo, sino sobre todo porque son muy lucidoras y en condiciones normales son generadoras de votos, algo que siempre importa sobremanera a los políticos, sobre todo cuando traen proyectos de mediano y largo plazo como los ha traído Alejandro Higuera.

Igualmente satisfactorio es poner el agua potable al alcance de la gente, sobre todo la de escasos recursos, que usualmente no tiene para pagar grandes instalaciones almacenadoras del vital líquido,. Los informes de gobierno de cualquier presidente municipal están siempre pletóricos de la cantidad de tomas domiciliarias que se pusieron en servicio, incluso en las colonias más recónditas, aunque nadie se pone sa ver que detrás de esas llaves debe haber también fuentes de aprovisionamiento. Esas que queden para el que viene atrás.

Alejandro Higuera arrancó esta administración con la atención a la insuficiencia del agua. Él y Jorge Abel López Sánchez se metieron en una competencia para ver quién pavimentaba más, pero ni uno ni otro vieron que la capacidad de abastecimiento de agua potable se acercaba peligrosamente a su límite. Ambos sobrellevaron la situación lo mejor que pudieron, sacando López Sánchez la peor parte, pues a él le tocó la etapa más crítica, y así la heredó al propio Higuera, quien de nuevo volvió a la Presidencia Municipal, son el respaldo de los electores,.

Finalmente logró salir adelante. Tanto él como Jorge Abel habían anunciado reiteradamente que dejarían resuelto el problema del acueducto, pero no lo hicieron. Higuera confiaba además en que por la premura del tema y con el apoyo de Mario López Valdez y del gobierno federal, que era de extracción panista, podría incluso violentar los términos reglamentarios de la inversión pública y arrancarle la prometida inversión a Conagua, pero no fue así.

Con un ingenioso artilugio, el arquitecto Sergio Leonardo Wong Ramos logró conectar agua proveniente de la presa Picachos y almacenada en unas lagunas cercanas a la derivadora de Siqueros, le dio a Mazatlán el agua que hacía falta para atender una demanda normal.

En todo caso los tres años no han sido suficientes para concretar la inversión del acueducto, que cuesta nada más y nada menos que quinientos millones de pesos., de modo que el proyecto se quedó durmiendo el sueño de los justos. Por cierto que Wong Ramos tampoco llegó a buen término. Una vez cumplido su encargo, salió escandalosamente de la Jumapam, desplazado por el nuevo primer círculo higuerista en la institución.

El caso es que mientras todo eso ha pasado, el drenaje sigue sin que le echen ni un lazo.

Ha habido, claro, sustituciones de tramos colapsados, pero la falta de atención ha provocado que con las lluvias más intensas de la temporada –no solamente con las de Manuel-, los puntos críticos se hayan multiplicado y muchos mazatlecos nos veamos obligados a respirar las emanaciones de derrames intensos, crudos y espantosos.

Claro que no se puede acusar a Higuera de no haber hecho nada en ese renglón. Finalizaba su primera administración cuando trajo al entonces gobernador Juan Sigfrido Millán Lizárraga a participar en la inauguración de un nuevo colector, cercano al bosque de la ciudad. La ceremonia fue lucidora y emotiva. Desgraciadamente el colector no sirvió.

Pero si tanto Alejandro como Jorge Abel y los demás que accidentadamente se han sucedido en la Presidencia Municipal, se hubiesen propuesto un programa con el drenaje, como la gallina, de granito en granito habrían llenado el buche, impidiendo que el caso se convirtiese en el monstruo que es ahora.

Con esos antecedentes, Higuera quiere un segundo aumento de tarifas en apenas un año y un mes. EN realidad sería el tercero, pues cada inicio de año, el Congreso del Estado ajusta automáticamente las tarifas indexándoles la inflación del ejercicio anterior.

Nunca es fácil plantearle a la sociedad un aumento de tarifas, pero hacerlo en estos momentos particularmente difíciles, en que la economía está contraída y las perspectivas son de agravamiento, resulta francamente descabellado.

¿Se imagina usted a los usuarios actuando bajo la lógica de este gobierno?: “Ya no me alcanza el dinero, voy a ordenar que en el trabajo me paguen más para poder salir adelante, incluso con uno que otro gustito que no suele ser de uso normal”. Pero claro, el ciudadano es simplemente el ciudadano y está a expensas de lo que dicten las fuerzas de la economía,, mientras que el gobierno tiene de su lado todos los instrumentos para resarcirse de las malas condiciones económicas que en la mayor parte de las ocasiones, él mismo se ha propiciado.

ARRANCAN LOS

FUTUROS ALCALDES

En Los Mochis, Arturo Duarte dio a conocer a su equipo de transición. Sus paisanos ya saben desde ahora a qué le pueden tirar con el siguiente gobierno, pues como dice el dicho popular, “al que es tragón se le conoce por la forma como agarra el taco”.

Por lo pronto, con un equipo de aproximadamente cuarenta personas, uno tiene todo el derecho del mundo para inferir que en la siguiente administración van a contratar gente a lo bestia. Vaya usted a saber si son para sustituir a quienes actualmente están en funciones, o si se crearán cargos adicionales para dar cabida a tanto invitado.

Lo que sí, es que ya hay una idea de quién va para dónde y quién va más allá, y sus conocidos pueden pronosticar si van a servir para algo o si simplemente serán un nuevo fiasco.

En Salvador Alvarado los guamuchilenses conocieron también a los miembros del equipo de transición de la alcaldesa electa, Liliana Cárdenas, mientras que en Guasave el Kory Armando Leyson se prepara también para dar a conocer a los suyos, lo que permite a la sociedad de cada uno de esos lugares, también, irle midiendo el agua a los camontes.

Extraña que en cambio, Mazatlán mantenga un silencio absoluto en ese sentido. Carlos Felton ha dicho muchas veces que todavía no tiene definiciones en ese sentido y que será más adelante cuando empiece a designar a quienes serán sus colaboradores.

En principio parecía una táctica de protección. Como se sabe, cada vez que hay un relevo los aspirantes paran oreja para tratar de colarse y cuando saben que un contrincante suyo está enfilado, empiezan a darle hasta con la cubeta, de modo que los jefes prefieren guardarse los nombres para evitar el desgaste.

Pero hace unas semanas, alguien de mucha confianza para Felton, proveniente de fuera de Mazatlán, le preguntó cómo llevaba enfilado su gabinete y recibió la misma respuesta: todavía no lo he pensado, estoy sacando primero las decisiones sobre programas y prioridades.

-Haces mal, le advirtieron. Tienes que hacer las designaciones, aunque sea en corto, sin que se sepa, pero con la certeza suficiente como para que cada quien empiece a trabajar en sus respectivas áreas, a sabiendas de lo que tiene qué hacer y empapándose sobre cómo debe hacerlo, o cómo esperas que lo haga. Felton le agradeció el consejo, pero no procedió en ese sentido.

Por lo pronto las especulaciones dicen que el jefe de la Policía seguirá siendo el mismo Pablo Andrés Hernández, atendiendo a las indicaciones de gobierno del estado; que a la tesorería municipal va Jorge Tapia, quien acompañó a Felton en la administración del Congreso del Estado, y que para la Jumapam Martín Heredia le va a poner a Adalberto Arias, con todo y su historial en la subsecretaría de Salud.