EN LA GRILLA

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Concretada la reforma energética ¿y ahora?

*Joaquín Sabina dixit: los marcarras de la moral

*El alcalde ante los penosos interrogatorios

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

¿Realmente eran esas las ataduras que nos impedían crecer con mayor velocidad?

Eso dijo el presidente Enrique Peña Nieto durante el mensaje que dirigió a la nación tras la promulgación de las leyes secundarias de la reforma energética.

Es un paso audaz. Es una acción que va exacta y estrictamente contra rumbo tradicional del país. Aunque el dirigente priísta César Camacho Quiroz quiso lavarse la cara ante la historia aseverando que también Lázaro Cárdenas permitió la participación del sector privado en la industria petrolera, pero lo que se hizo finalmente fue derribar uno de los grandes tótems de la vida nacional.

Sólo el tiempo dirá si este paso se dio con razón o por una mera fórmula que sigue las presiones internacionales.

La medida de Lázaro Cárdenas fue para rescatar los recursos más importantes de la nación, que estaban en manos de grandes empresas extranjeras declaradas en rebeldía respecto de las leyes mexicanas. Fue un acto de enorme valentía que enfrentó al mundo, un mundo que por supuesto, apoyaba los intereses de las petroleras.

Hoy Peña Nieto abre las puertas para que regresen aquellas empresas o sus sucedáneas. El entorno es de presión hacia la apertura y la globalización. La tendencia, dicen los especialistas es hacia los contratos de asociación, aunque siempre con la vigilancia para evitar un exceso de las multinacionales.

Esos mismos especialistas advierten sobre la existencia en México de un estado muy débil para enfrentar los abusos y sobre todo las acciones basadas en la corrupción, lo que podría influir de manera negativa en los resultados de esta nueva disposición legal que ahora se celebra como el gran paso en la transformación del país.

Según las cifras oficiales, esta apertura podría generar la inversión de hasta veinte mil millones de dólares en los próximos cuatro años. Ese sería el resultado de un proceso exitoso. Por supuesto, es mucho dinero que impactaría de manera importante a la economía nacional, aunque también hay asegunes. Si las empresas invierten en la exploración en aguas profundas, lo van a hacer en una zona aislada, con sus instrumentos y procedimientos tecnológicos, en su inmensa mayoría con su personal especializado, de modo que el beneficio sería la parte de la renta petrolera que le toque al país después de pagar los costos de operación. Lo demás se queda en manos de los propios empresarios y de sus proveedores tradicionales.

Por supuesto, los especialistas advierten que esta es una medida que ya resultaba inevitable. Sin la tecnología de las empresas no se logrará la explotación adecuada y el país sufrirá en lo económico y también en la disposición de energía para mover a su gente, su industria y a su economía en general.

Los legisladores y dirigentes priístas han insistido en que el presidente ha sido valiente al enfrentar este reto y dar el paso de la contrareforma energética. La insistencia es, obviamente, porque saben que hay un costo político y un riesgo muy grande en el resultado de la reforma, pero nadie parece haberse percatado de que detrás de esos riesgos de fracaso están ciento veinte millones de mexicanos que después de esto, quedarían sin un solo elemento de esperanza.

Este es sin duda otro país. La cosa es saber si es un mejor país o simplemente volvimos a dar un paso hacia el mantenimiento de los graves desequilibrios que nos han convertido en una sociedad con tantas carencias y tanta marginación.

EN ESTAS MANOS ESTAMOS:

LOS DIPUTADOS DEL TABLE

Nadie puede llamarse a sorprendido por los excesos de los diputados panistas sorprendidos con la filmación de su fiesta en Puerto Vallarta. Hace mucho se sabe que las reuniones de los grandes ejecutivos, de los políticos exitosos (aunque sólo sea poquito exitosos) terminan con una buena fiesta, con un culto a Baco y a Afrodita.

Salvo casos muy raros, sin embargo, se sabía siempre que esas fiestas salían de los bolsillos de los involucrados, casi siempre de la corrupción de que se habían beneficiado. En este caso por el contrario, lo que se advierte es que la fiesta fue financiada con dinero que la Cámara de Diputados entregó a la bancada panista para que desarrollara una reunión plenaria en que analizara las reformas estructurales, especialmente la energética.

El dinero que manejan las bancadas de ambos órganos legislativos –Diputados y Senadores- es absolutamente opaco. No hay que justificar los rubros en que fueron gastados y asómbrese usted, cuando a fin de un ejercicio fiscal les sobra dinero, tienen la posibilidad de repartírselo sin importar que ya hayan recibido sus dietas y los pagos suplementarios que se han ido asignado por participación en comisiones, por viáticos (además de los muchos boletos de avión que se les entregan) y por muchos otros renglones que nadie les puede objetar.

Los señores diputados han dicho que estuvieron ahí por un momento, que no les gustó el ambiente y luego se fueron, que en realidad sólo fueron por cumplir con los organizadores, a pesar de que los más enfáticos son los que más entrados se ven en el baile y manoseo a las muchachas, en el consumo de alcohol y hasta en la advertencia de que ya “se acaba el viagra”.

Algunos de ellos y sus compañeros pretendieron la justificación de que se trata de episodios de la vida privada de cada quien. Técnicamente tienen razón, pero no sólo es que sean personajes públicos, sino que de nuevo, hay dinero público metido en el ajo, además de un pequeño detalle, que es el discurso público sobre la moral, sobre las reglas de la vida pública.

No son los primeros y seguramente que a pesar del riesgo que implican los teléfonos que toman video sin que lo parezca, tampoco serán los últimos. Allá ellos con sus fiestas, sus festines y sus bacanales, quizá para ellos sea importante celebrar así su acceso al poder, a cualquier cantidad de poder. El problema es que nadie les creerá de nuevo cuando se erijan en guías morales de una sociedad que a veces hasta les hacía caso.

LAS BRONCAS SE ACUMULAN

La presentación del proyecto del Parque Central de Mazatlán era un verdadero remanso en la enorme cantidad de broncas que enfrenta el alcalde Carlos Eduardo Felton González. Se trata de una obra ambiciosa, distinta y emblemática, que daría a la ciudad y a la administración un símbolo y un sentido del paso del trienio.

Cuenta con un padrino de lujo, como es el hotelero Ernesto Coppel Kelly, quien no sólo pone dinero, sino que atrae a otros empresarios para que colaboren igualmente (un caso insólito en Mazatlán: Esperanza Kazuga pidió que se los ajusticiaran ipso facto con la colaboración económica) y atrae la participación del sector pública y ejerce, en fin, como un tractor para sacar adelante la idea.

De entrada el proyecto apantalla no sólo por la magnitud sino por los elementos: un museo de primer nivel y paralelamente, un acuario del tipo de los que hay en Estados Unidos, que en conjunto no sólo aumentarían el tiempo de estancia de los turistas, sino que los atraerían a Mazatlán o ayudarían a tomar la decisión de venir.

La idea es tener el proyecto ejecutivo antes de terminar este año (para octubre lo planean, pero me parece recordar que el límite de registro es precisamente este mes de agosto. Los diputados podrán orientar a los involucrados). Y Coppel Kelly habla incluso de que para el año próximo se tendría ya amarrado el museo.

Imagínese usted a un alcalde que se encuentra con una obra monumental como esa, que justificaría su paso por la Presidencia Municipal.

Coppel Kelly sin embargo advirtió que al tiempo de este desarrollo, la ciudad debe seguir resolviendo sus carencias y necesidades –el drenaje, le preguntamos- porque de lo que se trata es de que la sociedad sea beneficiada en todos sentidos, incluido el de la calidad de vida y el urbanístico, que redunda en lo mismo.

Pero ya se iba Felton del lugar de la presentación (el centro de convenciones), cuando llegan los reporteros y le preguntan sobre la fiesta de los diputados panistas, de la que por supuesto no tenía nada qué decir; sobre la seguridad, que es un tema infaltable, con todo y proyecto de edificio, y para remachar, sobre el papel del regidor Roberto Osuna –el Zeus- como proveedor de la administración.

Igualito que en la Ley Mordaza, donde los diputados no sabían, los asesores no sabían y el gobierno no sabía, Felton por supuesto, no sabía porque no tiene las actas constitutivas de las empresas a las que le compran. Para su consuelo, hay que decir que el propio Zeus tampoco sabía porque, explica, desde que es regidor, está alejado de sus empresas. Bendita ignorancia.