EN LA GRILLA

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*Formalizan negociaciones entre PRI y PAS

*Cuen habría sido la posibilidad de los opositores

*Entre la posible alianza y la equidad de género…

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Héctor Melesio Cuen pudo haber sido el elemento que diese cuerpo a una segunda alianza antipriísta con posibilidades de éxito en el estado, pero por supuesto, nada le garantizaba, ni el éxito en la aventura, ni la postulación como candidato a gobernador por parte de quienes en 2010 se englobaron en el malovismo.

Por eso inició ya las pláticas con el PRI, buscando una participación en el siguiente proceso electoral federal y por supuesto, un acuerdo de buen nivel para el 2016, que se convertirá, como mucho tiempo dijeron los clásicos, en la madre de todas las batallas, aunque ya desde hoy apunta un desbalance obvio.

Desde hace tiempo se conocía la intención de Cuen para negociar con el tricolor. Aquí mismo le pusimos nombre y ubicación a la primera expresión formal de acuerdo, que todavía no se concreta, pero se ve con muchas posibilidades de hacerlo: Víctor Antonio Corrales Burgueño como candidato a diputado federal por el sexto distrito.

Pero ayer tanto el propio presidente del PAS como su homóloga del PRI, Martha Tamayo Morales hicieron revelaciones sobre un encuentro sostenido con el dirigente nacional priísta, César Camacho, precisamente para ir avanzando en un posible acuerdo electoral que abarque al 2015, en que el PAS necesita una franquicia para participar en las federales, y al 2016, en que el PRI necesita elementos adicionales que le ayuden a eliminar el fantasma de la derrota sufrida hace cuatro años.

Hay versiones que hablan de hasta dos distritos, lo que fue rechazado por Martha Tamayo, no como una eliminación, sino como una situación demasiado temprana que no está todavía en fase de determinación, sino en los primeros escarceos.

Los dirigentes de todos los partidos y hasta autoridades como el gobernador Mario López Valdez y el secretario general de gobierno, Gerardo Vargas Landeros, han aseverado con la más absoluta razón cronológica, que primero es el 2015 y ya después se verá el 2016. Los hechos los desmienten: todo mundo está trabajando para la sucesión en Sinaloa, más que para la renovación de la Cámara Baja del Congreso de la Unión. Las diputaciones en todo caso, son vistas como la colocación de alfiles, la disputa de espacios que den fuerza para llegar al momento cuchi cuchi del destape.

Héctor Melesio Cuen, antes de tener en sus manos un partido político como el que ahora tiene, fue precandidato a la gubernatura de Sinaloa en el Partido Acción Nacional. Había terminado ya su periodo como rector y estructuraba la asociación civil Cuenta Conmigo, con miras a continuar en la actividad política.

Él era la carta que manejaba la dirigencia estatal del PAN, con Francisco Solano a la cabeza, resistiéndose incluso a las posibilidades de postular a Mario López Valdez, hasta que vino la orde tajante de la Presidencia de la República, ocupada entonces por Felipe Calderón, y todo se allanó para Malova.

En respuesta, Cuen se fue al PRI como candidato a la Presidencia Municipal, y fue de los pocos que se salvó en las fórmulas tricolores, arrasadas en medio estado por la marea malovista.

A pesar del enojo que generó su decisión, algunos panistas acariciaban aún la posibilidad de atraerlo para crear un nuevo intento, pero en el camino ocurrieron cosas como la negativa de los diputados y dirigentes del PAN para autorizar la reelección inmediata de los rectores en la UAS, medida que en esa coyuntura rechazaban los meros meros del tercer piso.

Por lo pronto el acuerdo PRI-PAS ya está dibujado y sólo una catástrofe política sería capaz de evitarlo.

¿QUÉ LES QUEDA A LOS

OTROS PARTIDOS?

Ayer en la mesa de análisis Sinaloa en la mira, cuando el equipo hacía un análisis de las posibles candidaturas priístas a las diputaciones federales, un radioescucha que obviamente milita en el PAN, llegó al extremo de mentar madres para exigir que se incluyese a aspirantes panistas.

El problema es que no los hay con mucha definición,. Por supuesto, en cada distrito hay personas con muchos méritos, con simpatías entre la población, con trabajo político desde la trinchera azul o desde fuera de ella, pero con plenas simpatías de ese rumbo político. El problema es que no hay un juego de nombres entre los propios militantes, por razones diversas, que van desde el saldo negativo de la elección presidencial que los mandó al tercer puesto nacional, la elección interna tan reciente, y los jaloneos de la onda grupera que prevalece en Sinaloa.

Ya aparecerán seguramente los nombres con mayor nitidez de aquí al año próximo, pero lo que está verdaderamente dramático es la expectativa de la lucha por la gubernatura. Las encuestas no presentan a ningún aspirante con posibilidades reales de victoria, como no sea Heriberto Félix Guerra, cuyo absoluto silencio hace temer a sus simpatizantes que en efecto, la gubernatura ya le parezca poco y prefiera ir de nuevo a buscar una candidatura presidencial, ahora sin que el amigo que lo encumbró en principio, le retuerza la mano para que deje el sitio al que ya había sido seleccionado como el delfín, fallido, pero delfín.

Cierto que Adolfo Rojo Montoya y Martín Heredia Lizárraga tienen todavía un año y medio para hacerse de presencia, pero con los tiburones que nadan en la pecera priísta, y sobre todo con l  verticalidad y unidad a toda costa que se está manejando en ese partido, la tarea no es nada fácil. Malova era un producto muy vendible desde antes de salir del PRI y de por seguro que con los otros candidatos no estará ninguno de los personajes que hicieron coucheo y hasta operación para que el actual gobernador alcanzara su sitio.

Y si en el PAN las condiciones son tan negras, imagine usted lo que pasa en el PRD, que se ha venido desmantelando por sus propias broncas y de paso recibe la ayuda de Morena, que le significa una sangría permanente en las bases, y seguramente se la va a provocar también en sus mercados electorales.

Por eso habría sido importante el concurso de un elemento de proyección como ahora es Héctor Melesio Cuen Ojeda, quien ya anda amarchantándose con la marca tricolor.

LOS EFECTOS COLATERALES

POR LA EQUIDAD DE GÉNERO

A todos los partidos, la cláusula de equidad de género les ha pegado o les va a pegar con fuerza. En Sinaloa será obligatorio que haya cuatro candidatas mujeres y cuatro candidatos hombres, como en cada estado tendrá que ocurrir con sus propias proporciones (por cierto qué se irá a hacer en caso de estados con distritos impares, ahí sí irán a promediar el ámbito nacional?

En la elección federal del 2012 tanto el PRI como el PAN tuvieron que modificar sus listas de candidatos porque no cumplían con la cláusula de género. Y entonces estaba sumamente barata, apenas al treinta por ciento de las posiciones. Imagínese usted lo que pasará hoy, con un cincuenta por ciento.

Por lo pronto en el PRI la cláusula de género se combina con la posibilidad de una alianza con el PAS. Y si Cuen Ojeda ya tiene definido que su apuesta será Víctor Antonio Corrales Burgueño, a los priístas ya les van a quedar solamente tres posiciones de cuatro que debieran tener y de ocho que en otros tiempos manejaron a sus correspondientes antojos.