EN LA GRILLA

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*El descarte de Gerardo, “nomás por ahorita”

*El PRI, ni jorgeabelistas ni candidatos oficiales

*Maribel y Jorge Abel, en encontronazo real

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Por el momento. Tres palabras mágicas que buscan eliminar la contundencia de las declaraciones hechas en la víspera: ni para el 2015 ni para el 2016, dijo Gerardo Vargas Landeros, explicando que su trabajo como secretario general de gobierno lo absorbe completamente y no le permite trabajar en la construcción de candidaturas.

Ayer, durante un evento en que estaba presente Vargas Landeros, el gobernador dijo que sí le creía en el descarte. Incluso generalizó diciendo que les cree a todos sus colaboradores cuando se descartan de posibles candidaturas. Y por lo visto también les cree cuando se apuntan para ser postulados, pues esos autoapuntes fueron los que causaron las salidas de Eduardo Ortiz y Roberto Ramsés Cruz, sucesivos titulares de la Secretaría de Desarrollo Económico.

Pero el mandatario pudo haberse ahorrado este último aval a la sinceridad de sus colaboradores, especialmente en el caso de Vargas Landeros, pues precisamente mientras el gobernador plasmaba su fe en las palabras de descarte, el secretario general de gobierno se permitía hacer algunos pequeños apuntes que le dan otro sentido a las tan difundidas declaraciones.

“Estamos hablando del día de hoy, ahorita no es momento de pensar en el 2015 y el 2016. Cuando llegue el momento lo platicaremos”, citó el portal café negro. Si se usa el lenguaje violento, se dirá que el secretario general de gobierno, con toda la dureza y hasta rudeza que se atribuye a su manejo de la actividad política, reculó. Si se quiere ser alegórico, hay que recordar el chiste que se atribuía a los colaboradores de Carlos Salinas cuando éste era presidente: -¿Sabes que los cocodrilos vuelan? Pregunta uno a otro. ¿Cómo puedes decir semejante cosa, a quién se le ocurrió? –Pues al jefe -¡Ah bueno, es que sí vuelan, pero bajito”. Así a don Gerardo, que un día se descartó, y al otro día dijo “sí, pero por ahorita”.

En realidad, a pesar de las fuertes especulaciones sobre supuestos mensajes, claves entendidas, decisiones adelantadas para allanar posibilidades ajenas, la mayor parte de la gente vio con escepticismo el autodescarte, aunque hay que decir que no es el único caso. Jesús Vizcarra Calderón, que se eliminó antes que Vargas, todavía es considerado por casi todos como el principal de los aspirantes a la candidatura panista.

A lo mejor lo que a Vargas le interesaba más era detener la versión de que podía ser candidato a gobernador del estado, pero por una reedición de la Coalición que en su momento hizo ganar al gobernador Mario López Valdez. Es que, como comentábamos antes, los tiempos –siempre los tiempos- no están hoy como para que los priístas se brinquen las trancas, aunque siempre hay un aventado, y de tanto en tanto hasta les resulta bien.

A QUITARSE LAS ETIQUETAS

Los candidatos a la presidencia del comité municipal del PRI, Eduardo Arce Becerra y Ricardo Aurelio Ramírez González firmaron ayer un convenio de civilidad para evitar enfrentamientos estériles, campañas que provoquen choques y situaciones que terminen en una división de la organización partidista.

Dirá usted que es trabajo inútil, pues divididos ya están y polarizados también, pero además, como aquí comentábamos, ni Eduardo Arce ni Ricardo Ramírez son personas que recurran a la violencia, ni siquiera a la violencia verbal, de modo que no los veremos ni calumniando uno al otro, ni sacándole trapitos el otro al uno. Son personas que van a seguir conviviendo en círculos muy cercanos y no van a perder el entorno por la calentura de la política.

Pero abajo sí hay quién se aviente a echarse esos trompitos a la uña.

Cuando el secretario general del comité directivo estatal, Jesús Valdez Palazuelos, explicó que no se trataba de imponer el convenio ni de que el partido tuviese miedo del nivel que pudieran alcanzar las cosas, asentó que en realidad fueron los candidatos quienes pidieron la firma de un convenio, para garantizar de mejor manera que no hubiese problemas.

Transparente en sus expresiones, Arce Becerra soltó una media sonrisa. Después ofrecería y pediría reconocimiento a los resultados, e incorporación a las labores de la organización aun en caso de ser derrotados. No fue muy lejos por una posición similar. El Cayo Ramírez también ofreció reconocer los resultados, incorporar a los derrotados para que todos trabajen por el partido y sumarse él mismo si no gana, aunque luego, como desconociendo el discurso de su rival, exigió reciprocidad en este último punto.

Los dos equipos de campaña traen metida entre ceja y ceja la necesidad de trabajar pare eliminar un punto que les preocupa. No son las campañas negras ni el trabajo negativo subterráneo, aunque de esto también hay motivos de alarma.

Para Eduardo Arce Becerra y su equipo lo fundamental es dejar claro que no son dependientes de Jorge Abel López Sánchez. No es que rechacen sus apoyos ni mucho menos, pero al veterano promotor deportivo tiene muy claro que no puede permitir que se le siga considerando como una marioneta del delegado de la Semarnat, sobre todo porque ello le impide acceder al voto de muchos de los consejeros políticos que todavía están dubitativos.

Del otro lado, el equipo del Cayo Ramírez tiene que trabajar pero mucho, para quitarse la etiqueta de “candidato oficial”, pues eso también está influyendo en muchos de los que se creyeron el discurso de la imposición, desarrollado cuando Jorge Abel López Sánchez insistía en que la candidatura de unidad fuese construida en torno de alguien que estuviese más de su lado que del lado de sus rivales.

VENENO Y CONTRAVENENO

Eduardo Arce tiene a muchos elementos que son suyos y que lo siguen, incluso a pesar de la famita del jorgeabelismo. Es el caso de doña Esperanza Kazuga, quien lo ha apoyado a pesar de las antiguas diferencias con JALS. Pero el problema es que los más obvios operadoresjorgeabelistas aparecen en los actos públicos, se hacen sentir y se muestran como indispensables.

En la contraparte las preocupaciones son por Maribel Chollet y sus colaboradores, a quienes la gente de Arce ven como el punto más riesgoso de la contienda y el más conflictivo, por supuesto.

Si alguien dudaba de que el enfrentamiento y separación entre Jorge Abel y Maribel eran reales, aquí está la prueba. Maribel no sólo no jaló con la línea del delegado de Semarnat, sino que fue la primera en ponerse a disposición de sus contrincantes.

EL UNO P’AL OTRO

Al término de esta ceremonia de firma de convenio, uno de esos personajes que aparecen en las conferencias de prensa y hacen una especie de show mediático, preguntó a Jesús Valdez si ya se habían firmado otros convenios de civilidad como el que se firmó entre los candidatos de Mazatlán.

Como ha sido ampliamente divulgado, sólo en el municipio de Mazatlán hubo más de un candidato a la dirigencia, de modo que no hay un solo sitio de la entidad en que sea necesario un instrumento formal como ese. A pesar de ello, a Valdez Palazuelos se le fueron las cabras al monte y contestó con toda la seriedad, toda la pompa y toda la circunstancia del caso, que sí, que era el primero de los que se firmaban. A ver dónde firman los demás.