EN LA GRILLA

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MALOVA EN LA CUMBRE

*Malova devela sus tácticas de campaña

*Algo de lo que dijo, y de lo que no dijo

*La victimización de un buen gabinete

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

La historia de Mario López Valdez, especialmente en la etapa de su campaña electoral, es de sobra conocida. A pesar de ello, siempre llama la atención, sobre todo cuando es parte de una especie de simposium sobre marketing político y gobernanza, donde uno espera análisis a fondo de los fenómenos políticos.

Hasta ayer por la mañana el caso estrella de esta película era el de El Bronco, un excalcalde neoleonés que fue objeto de atentados y se reputó como vencedor de un cartel –los zetas-, que ahora aprovecha las historias y leyendas en derredor suyo para posicionarse en busca de la gubernatura de Nuevo León. Jaime Rodríguez se presenta como un héroe civil que se apoya en referencias tan disímbolas como Alejandro Martín, la señora Miranda de Wallace, y hasta Juan Manuel Mireles, el de las autodefensas michoacanas. Se ha construido un personaje híbrido entre Vicente Fox, arrojado y malhablado, y Rambo, capaz de derrotar solo a un ejército.

El Bronco ha tenido un manejo mediático que llegó al extremo de producir un documental con pretensiones de proyección, pero también de explotación comercial en los cines del país.

Pues con todo y eso fue desplazado en este coloquio por la narración de Mario López Valdez, quien no necesitó llegar a los recónditos secretos de la construcción de su candidatura con un partido –Acción Nacional- que aquí no quería, pero acató la línea nacional; ni la intervención de Marcelo Ebrard para formalizar la plena disposición perredista; o las entrevistas con actores del priísmo nacional para explicar que no le dejaban otra salida que la brincada de trancas.

Con mucho menos que eso tuvo Malova para revivir los tiempos de una campaña sui generis en la que conjuntó fuerzas opositoras para conjuntar un frente que le dio la gubernatura, a pesar de haberse enfrentado, como él lo calificó, al torito de la noche, al toro más pesado de los posibles candidatos rivales, que tenía dinero, fuerza y mucha determinación.

A los futuros consultores políticos les recomendó que el candidato no sea acartonado, que nunca tenga miedo (a contrapelo de lo políticamente correcto advirtió que consigue más un político arrojado que uno precavido).

Enfundado en la camiseta de la selección nacional (él sí que se puso la verde), revivió algunas de las etapas de campaña, reconoció la dureza de momentos como los debates, estableció que más importante que el debate son los postdebates, y llegó al momento cumbre de las revelaciones. Cómo fue que descubrió su arma más poderosa de la campaña: el baile.

-Me di cuenta que cuando terminaba un discurso, la gente se me arremolinaba y no me dejaba pasar, y ello provocaba que pudiera llegar tarde al siguiente acto, pero que cuando bailaba (y empezó a mover las caderas en un paso lateral con la mano extendida hacia el frente), la gente me dejaba pasar. Por supuesto, el baile fue premiado con un aplauso del respetable, incluido de parte de los priístas que al principio, cuando el tricolor fue acusado de cerrazón, se mostraban incómodos y hasta enojados.

LO BUENO, PLURALIDAD Y

MOVIMIENTO; LO MALO, UN

GABINETE MAL CALIFICADO

La campaña quedó atrás, dando paso a los logros del gobierno, a las definiciones de la gobernanza, a la popularidad que no ceja en las encuestas y que López Valdez atribuye a la generosidad de la sociedad, que lo pone muy arriba, aunque reconoce que no pasa lo mismo con su gabinete, que está mal calificado.

Por supuesto, no es que los funcionarios sean malos: “ya los hubiera corrido si así fuera”, pero no han sabido proyectar a la gente todo lo que se está haciendo. Encomia el hecho de que su gabinete sea plural, que haya de todos los partidos, incluso, pondera, los más son del PRI, a pesar de que fue el único partido que no me apoyó.

Pero los gobernantes, regresa al tema del evento, somos malos para vender lo que hacemos, hay muchas cosas que se han logrado, que no se conocen, que no se llegan a saber, y eso hace que a mis funcionarios no se les reconozca plenamente, explica.

De las cosas que le han permitido salir adelante, está sin duda la cercanía con la gente, y por supuesto el cumplimiento de los compromisos. –Yo en campaña hice muy pocas promesas, hice tres en realidad, y eso, futuros consultores, hay que tenerlo en cuenta: no hay que prometer mucho porque luego no se puede cumplir. Yo sólo prometí tres cosas: una obra política, una obra humana y una obra material.

Pero aparte de eso, hay que mantener la cercanía, y para eso creo que nos ha ayudado mucho el gobierno en movimiento. La gente sabe que puede ir a plantearle directamente al gobernador, y sabe que me llevo ahí al gobierno federal, al estatal y al municipal.

Miren, no todos tienen con qué ir a Culiacán, y luego si van, no los reciben, “porque así son mis cardenales”, no los reciben, y si no los pueden ver a ellos, menos al gobernador. Y luego si los reciben, los rebotan, que esto le toca a la federación, o esto véalo con el municipio, y ahí va la gente… Por eso funciona tanto el gobierno en movimiento, ahí no hay para dónde se hagan.

La gobernanza es precisamente eso, estima: acciones como el gobierno en movimiento, la pluralidad, el diálogo que nos permite que todos los partidos participen en una mesa de compromisos de la que salen las reformas. La gobernanza es esa cercanía que permite plativcar con el Poder Legislativo y alcanzar cosas, respuestas para la gente, a pesar de que no tengo mayoría en el Congreso, y así me han aprobado todo: los créditos, las APP, la contratación para construir dos hospitales, uno en Culiacán y otro en Mazatlán; gobernanza es ir a donde asignan los recursos y entrevistarse con legisladores de todos los partidos, para que unos ayuden a conseguir una cosa, con otros para ir en busca de otras, y así con todos los grupos parlamentarios.

Por supuesto, ello es gracias, estima, a que ha sido congruente con lo que se propuso ante si mismo y le ofreció a la sociedad: hacer un gobierno ciudadano. De los tres gobernadores aliancistas que ganamos en la república, a Gabino Cue, de Oaxaca, lo ven más cargado hacia el PRD, a Rafael Moreno Valle, de Puebla, lo ven más cargado hacia el PAN y a mi no sé cómo me vean ustedes, pero yo me he mantenido como un gobernador ciudadano. Nl sé cómo me ven ustedes, pero yo me he mantenido congruente con eso.

COMO MANZANERO, “NO HAY NADA

PERSONAL”; AQUELLA LLAMADA FINAL

A pesar de la dureza de las campañas, de las decisiones duras que se tienen que hacer, de la realidad de que en una elección no hay lugares de plata ni de bronce, sólo cuenta el de oro, al final hay que tener la claridad para darle vuelta a la página, una vez que ganas tu obligación es llamar a todos, buscar ayuda de todos, porque este es un trabajo muy grande que de todos necesita, no hay tiempo para andar ejerciendo venganzas.

Recuerda entonces una pequeña historia  hasta ahora sólo platicada en corto, entre audiencias pequeñas: la mañana de la elección me llamó un legislador (prefirió no dar el nombre) y me preguntó si me podía poner en comunicación con alguien. Le dije que sí, y me puso en la línea a Jesús Vizcarra, quien me decía que independientemente de todo lo que había pasado, nada había tenido un carácter personal, que me garantizaba que si yo ganaba, él no sería un obstáculo para mi y que me deseaba suerte. Yo desde luego le dije también que no había actuado en ningún momento con motivaciones personales y que también estaba dispuesto a que si él ganaba, lo apoyaría en lo que pudiera, y que esperaba que también él, si yo ganaba, no se convirtiera en ub obstáculo y que me ayudara, aunque por supuesto, no le podía ofrecer una trabajo que no le interesaría, pues tiene mucho dinero.

Como ven, no se trata de cosas personales, hay que tener la madurez para verlo así y para trabajar con todos, insiste, porque se necesita del concurso de todos.

LO QUE NO FUE NO SERÁ, PESE A

DISQUISICIÓN SOBRE LA ÉTICA

La conferencia de Malova por supuesto, fue tema de todo el día. Los asistentes de todos los niveles reprodujeron en corrillos las partes que les interesaron. Hubo cuatro diputados en el público, de procedencias equilibradas: Martín Heredia, diputado federal del PAN y Martín Pérez Torres, diputado local también blanquiazul. En la otra esquina, Heriberto Galindo, coordinador de los diputados federales sinaloenses por el PRI, y su correligionaria Francisca Corrales Corrales.

Por supuesto, empresarios, dirigentes partidistas en el estado (ni Edgardo Burgos y Heriberto Arias se consideraron en necesidad de someterse al aprendizaje). Cada quien llevaba su versión de lo escuchado y su exaltación de lo que le parecía más llamativo.

Cuando el decano de la lucha social y del análisis político Elio Edgardo Millán Valdez escuchó la relatoría, brincó en el episodio de “mis cardenales”, aquellos que no reciben a la gente.

Metido siempre en el análisis de la ética en la cosa pública, interrumpió para pronosticar: mañana –hoy- van a renunciar todos en masa. Por ética, por dignidad, por…

Elio sin embargo no consideró que hoy es sábado, de modo que quizá sería para el lunes, aunque viéndola bien, el lunes es víspera del encuentro México-Brasil, y quién le va a dar a su jefe un disgusto como ese en una fecha tan significativa. Quizá cuando termine el mundial, o quizá después de los destapes, o de las elecciones. Quizá no sea mala idea esperar a que termine el sexenio, total, ya va por encima de la mitad…