EN LA GRILLA

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*Estadísticas de turismo en Mazatlán: buenas pero no tanto

*Municipios no cumplen con la información mínima de oficio

*Calores infantiles, insolaciones políticas, ardores electorales

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Desde 2013, Mazatlán ha experimentado una sensible mejoría en la actividad turística, gracias fundamentalmente a dos elementos: el Centro de Convenciones, que ha atraído a una gran cantidad de eventos importantes y provocado una importante influencia adicional de visitantes; y la apertura de la autopista Mazatlán-Durango, que se convirtió en un verdadero fenómeno económico.

Desde entonces y hasta pasada la semana de Pascua, se han cantado las excelencias de nuestra eclosión turística, pasando por la legendaria, francamente mítica recepción de un millón ciento y tantos mil visitantes durante semana santa. Fue una época tan intensa, que ni siquiera hubo acuerdo entre la Secretaría de Turismo y el ayuntamiento, pues mientras el secretario Frank Córdova Celaya hablaba de ese millón y fracción, el alcalde Carlos Felton González, más modesto, se conformó con setecientos cincuenta mil. Nomás.

En el entusiasmo de estos resultados, que hablaban de una ocupación promedio de sesenta y cuatro por ciento anualizado, el gobernador urgió a los empresarios del ramo para que construyeran más cuartos, pues en los días pico fue necesario regresar a personas que venían sin reservación y no encontraron dónde hospedarse.

El caso es que acaban de aparecer las estadísticas de la Secretaría de Turismo del gobierno federal, que confirma que Mazatlán está entre los destinos playa que tuvieron un crecimiento importante en su demanda de servicios durante el primer cuatrimestre del 2014.

Según esas cuentas, el primer lugar lo ocupó Puerto Vallarta, que creció un 8.1 por ciento en relación con ese mismo periodo, pero del 2013. Vallarta, para documentar nuestro optimismo, tiene un promedio de ocupación anualizada del 72.7 por ciento, lo que le da el primer sitio entre los destinos playa del país.

Le sigue Cozumel, cuya ocupación creció en un 6.7 por ciento, lo que le permitió elevar su promedio ocupacional de 56.6 a 63.3 por ciento. Cozumel por cierto sigue siendo el destino preferido de los cruceros turísticos en todo el Caribe, y aunque la crisis económica de los Estados Unidos le generó una baja pronunciada, eso ya es cosa del pasado.

El tercer lugar nacional le corresponde a Mazatlán: el crecimiento en su demanda de servicios fue de 5.5 puntos porcentuales. Su ocupación era de 49.9 por ciento de la capacidad instalada, de modo que pasó a un 55.4 por ciento

El último de los crecimientos importantes es de Ixtapa, con 3.7 puntos porcentuales, y llega a 56.2 por ciento de promedio de ocupación.

Por lo pronto el porcentaje anual de ocupación no creció tanto como nos habían dicho; después, estos datos nos muestran que Mazatlán no fue, como también se aseveró, el destino playa más vendido de este periodo; y finalmente, nuestra situación venía tan débil, que aún siendo tercer lugar en crecimiento nacional, no nos alcanza para conseguir un mejor promedio que Ixtapa, que quedó cuarto.

Como en aquellos días en que se divulgaron las cuentas de semana santa y semana de Pascua, no queda sino preguntarse para qué dar estadísticas sobreestimadas, o francamente distorsionadas.

Porque nadie puede ser tan necio como para decir que no ha habido tal crecimiento, Sólo a unos cuantos hoteleros se les ocurrió alegar que hubo menos ocupación, cuando la mayor afluencia turística se advierte a simple vista. Y si sólo lo hubieran dicho, vaya y pase. El problema es que a cuenta de esa absurda reducción, redujeron también las declaraciones de captación del impuesto al hospedaje.

Hay más ocupación y hay más perspectivas. Lo que no hay es necesidad de echarle crema a los tacos, sobre todo cuando la crema es excesiva y termina por rebosar el plato.

Por cierto que todavía hay quienes se preguntan qué van a hacer con quinientos millones de pesos para remodelar al hotel que fuera Camino Real, donde le dijeron al secretario y él anunció muy orondo, que contratarían a quinientas personas. El hotel se paga entero con 180 millones y se maneja, con muy buenos niveles de atención, cuando mucho con doscientas personas, dijeron quienes sabían. Pero así está el deporte de hacer anuncios espectaculares y de comer sapos cuando dicen que eso afina la garganta.

NO CUMPEN NI CON LA

MÍNIMA TRANSPARENCIA

Aunque el presidente de la Comisión Estatal de Acceso a la Información Pública del Estado de Sinaloa, José Abraham Lugo Salazar, hace denodados esfuerzos por justificar las cosas, su información es sumamente grave: prácticamente todos los municipios, o por lo menos los más grandes y desarrollados, han bajado en sus niveles de transparencia, pues no han subido a los portales ni siquiera toda la información mínima que se divulga de oficio.

De cuarenta puntos que debiera tener arriba, el ayuntamiento de Mazatlán sólo tiene 28, a pesar de que apenas en diciembre, durante la administración anterior –que encabezó Alejandro Higuera Osuna- el portal tenía 38 de esos cuarenta puntos. Es una baja sensible en los niveles de transparencia, en uno de los municipios que se suponías más adelantados en la materia.

Lo peor es que no se trata sólo de Mazatlán, sino de prácticamente todos los municipios. El único que va en sentido contrario es Concordia, que de haber sido malo en el trienio anterior, pasó a experimentar un crecimiento sin precedentes, que ahora lo coloca entre los más transparentes del estado, según estableció Lugo.

En los casos extremos están San Ignacio y El Fuerte, que no tuvieron capacidad para levantar su portal de transparencia en el primer trimestre, que es el plazo que otorga la ley.

Lo más triste es que el presidente de la Ceaipes insiste en que se les está dando tiempo porque son administraciones nuevas y tienen un plazo de gracia que por supuesto, ya e agotó, toda vez que se trata del primer trimestre del año. De todos modos insiste enque esos ayuntamientos y los demás que tienen fallas parciales, cuentan con toda la información que están obligados a proporcionar, el problema es que no como son nuevos, no saben mucho de lo que tiene que hacerse y se quedan en calidad de remisos. Se le hace ver durante la entrevista que para los ciudadanos en general, el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, de modo que tampoco puede ser justificación para un funcionario público o para una institución, pero no hay reacción de quien debiera ser el exigente garante de la transparencia. Él insiste en dar tiempo para que aprendan y para que un día terminen por cumplir.

Hace muchos años, casi cuando la tierra todavía estaba caliente, le preguntaron al dirigente sindical Fidel Velázquez qué opinaba de la “Democracia Transparente” que había implementado el dirigente priísta en turno, Carlos Sansores Pérez. El ya viejo líder se quitó las eternas gafas oscuras para enfatizar: “de tan transparente, ni la veo”. Así parece estar la transparencia en los municipios sinaloenses, pues si no cumplen con subir a sus páginas de internet la información básica a que les obliga le ley, menos lo van a hacer con otros casos que queden sujetos a interpretación. Sobre todo a interpretación de don José Abraham.

LAS CALENTURAS

PREOCUPANTES

El lunes sesenta chamacos de la Secundaria Estrada, más conocida como Federal 3, se desmayaron, se desvanecieron o estuvieron en camino de hacerlo, durante la ceremonia del lunes cívico. A esas horas –las siete de la mañana, el sol ya calentaba inclemente, y a eso hay que añadir que muchos de esos muchachos van sin desayunar y la hora que ya llevaban en formación.

En Culiacán pasó lo mismo en un acto organizado por maestros del SNTE, de modo que una diputada del PAN aprovechó la recta para condolerse de los pobres muchachos y reclamar que los infames maestros no sometan a sus alumnos a esas peligrosas torturas. Como el asunto iba enderezado por el lado político-partidista, los diputados priístas reaccionaron bestialmente y se opusieron a los recortes de eventos y actos de esa naturaleza, y por supuesto, volvieron a rechazar cualquier posibilidad de recortar el calendario escolar para sacarle la vuelta al calorón.

También aquí en Mazatlán, el regidor Andrés López Soto propuso recortar los lunes cívicos y todo ese tipo de eventos para evitar que los niños estén en riesgo. El alcalde Carlos Felton González se opuso a la suspensión y en su lugar propuso cambiar de horarios y escoger escuelas en que hubiese techumbres u otros lugares sombreados.

La solución es adecuada, pero en realidad el desgaste de la negativa, defendiendo un programa de divulgación de valores, como dijo Felton, se reduce a tres lunes, a cuatro si se quieren morder los terrenos de las graduaciones, de modo que tampoco habría sido una pérdida muy grave. Más pierden en realidad las escuelas que quedan relegadas por falta de una techumbre, cuando precisamente esos eventos son la oportunidad para pedir directamente a las autoridades algunas mejoras esenciales para los planteles, siempre tan necesitados de apoyos, por mínimos que sean.

El escándalo después de lo del Congreso fue tan grande, que el presidente de la Junta de Coordinación Política, Jesús Enrique Hernández Chávez, tuvo que salir a hacer la aclaración de que no se había rechazado la propuesta, sino que se había modificado para hacerlo llegar de inmediato al ejecutivo, y también para incorporar a las comisiones de Salud y Educación en el tratamiento de este asunto.

Por su parte el secretario de Educación Pública y Cultura, Francisco Cuauhtémoc Frías castro, dijo desconocer la polémica del Congreso (¿usted cree que un día alguien agarre a Frías Castro sin que sepa realmente qué pasó en algún lado, sobre todo si es de su área?), pero que ya los maestros tenían prohibido sacar a los niños a tener actividades a cielo abierto bajo el rayo el sol.

En estos días alguien en el Facebook renegó de que las autoridades escolares insistan en quedar bien recortando los días de vacaciones escolares, olvidados de que el clima era un elemento importantísimo para que no hubiese actividad escolar durante los meses de julio y agosto, que son los más inclementes del verano.

En efecto, el calendario escolar del norte de México estaba regido por esa condición climatológica, pero desde el centro, donde los calores son más que relativos,  (hoy habrá calor en la Ciudad de México, dicen los meteorólogos, cuando anuncian temperaturas máximas de 24 ó 25 grados centígrados).

Esta vez sólo habrá un mes de vacaciones: medio julio y medio agosto, con todo lo que esto implica.

Pero hay otras insolaciones igual de peligrosas: las de los niños tricolores que andan bajo el sol inclemente, en una carrera desaforada por la gubernatura de Sinaloa; y la de los panistas, que están ardiendo de coraje porque el Consejo Estatal Electoral les dio para atrás en su queja contra los adelantados, por el tecnicismo de que la denuncia no fue presentada por un representante legal del PAN.

¿A quiénes irán a reventar primero las altas temperaturas de esos calorones?