EN LA GRILLA

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ERNESTO CORDERO

*Modesta gira de Ernesto Cordero por Sinaloa

*Los primeros cien días de los ayuntamientos

*El Diablo sigue descobijando a los perredistas

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

El candidato a la dirigencia nacional panista, Ernesto Cordero Arroyo, tuvo ayer una gira bastante discreta por las principales ciudades de Sinaloa. Hoy viene a Mazatlán, y su equipo, conocedor de la situación que priva en esta plaza, escogió arrancar con una conferencia de prensa. Por supuesto, eso le garantiza acceso a los medios, le da margen para que la agenda sea la que él plantea, y no el éxito o la falta de él en su gira proselitista.

Cordero ha presentado un planteamiento de contraste. Su condición de impoluto contra la corrupción del lado maderista. Su antigobiernismo comparado con el colaboracionismo de que atribuye a Madero. Como corresponde a toda campaña enconada, los buenos contra los malos, en suma. A pesar de ello, ayer dijo en Culiacán que su campaña es positiva, de propuestas.

Como ha señalado en cada lugar que visita, el exsecretario de Hacienda y excoordinador de la bancada blanquiazul en el Senado de la República, sostuvo que está adelante en las encuestas, nada menos que con dieciséis puntos sobre Gustavo Madero.

Hasta el momento lo más fuerte de la campaña interna han sido las reiteradas acusaciones contra los maderistas, especialmente el coordinador de la bancada en la Cámara de Diputados, Luis Alberto Villarreal, con la muy conocida historia de “los moches”, es decir, el cobro de un diez por ciento de los presupuestos que los legisladores obtienen para gobiernos municipales y estatales con los que tienen buena relación.

Al respecto Madero ha dicho que sus rivales traen un discurso de desesperación, en el que no aportan nada y tratan de enlodar a los contrincantes. Por supuesto que no profundiza en el asunto, que se ha constituido en una especie de fantasma que lo persigue a todos los sitios donde se presente, porque no falta reportero que le recuerde los señalamientos.

Cordero sólo tiene estructuras de cierto nivel de representación en Los Mochis. El resto de las plazas sinaloenses le ha sido ganado por los maderistas. Allá el senador Francisco Salvador López Brito ha podido convencer al diputado federal Gerardo Peña y hasta al diputado local Miguel Ángel Camacho Sánchez. Fuera de ellos ningún panista tiene representación formal, excepto los regidores pluris del ayuntamiento ahomense.

Habrá que ver qué hace en lo sucesivo Zenén Xochihua, quien está por Madero, aunque todavía enfrenta los efectos de la quemazón de su autoliquidación, regresada al ayuntamiento mochiteco bajo el disfraz de “donativo para el DIF”. Por lo pronto los eventos de Mochis, Guasave, Guamúchil y hasta Culiacán, fueron muy menores en comparación con los de Madero, que movilizó a cientos en una serie de eventos en los que se notaron el control y los recursos.

En su anterior gira, Cordero se trabó en una discusión mediática –sobre todo en redes sociales- con el dirigente local, Edgardo Burgos Marentes. Ambos se acusaron de no haber tomado en cuenta el uno al otro o el otro al uno. Lo que consiguieron con esto fue que Burgos prefiriese no estar presente en la gira de Gustavo Madero, a pesar de estar trabajando a favor suyo, como todo mundo sabe y dice.

Veremos si las cosas dan como para que se registre al menos un saludo de cortesía, aunque los corderistas prefieren sacar partido de la impopularidad del dirigente estatal, profundizando en las acusaciones y el distanciamiento para rescatar los votos de la disidencia.

Una buena duda en las filas panistas es la situación que ya comentábamos: ¿para dónde se irá ahora el exdiputado Sadol Osorio Porras? Al principio se dejaba ver con la gente de Cordero, pero ahora que Alejandro Higuera lo incorporó como director de un Conalep, las cosas podrían haber cambiado. Por cierto que Osorio Porras es un reflejo de lo que ha hecho el acceso al gobierno con quienes en otros tiempos fueron furibundos críticos. Era subsecretario y lo echaron de la SSPE, lo que lo enojó mucho y lo convirtió en opositor interno. Por tal de seguir en el pandero, aceptó una dirección escolar, aunque tuviera que dejar de lado su enojo  No es fácil volver a la calle, al suelo duro y vil.

LA POLÉMICA DE

LOS CIEN DÍAS

Al acercarse los cien primeros días de ejercicio de los actuales gobiernos municipales en Sinaloa, empezaron también los balances y las indagaciones de los medios. El tema fue motivo de una polémica entre Edgardo Burgos Marentes, dirigente del PAN, y su homóloga panista Martha Tamayo Morales.

Atendiendo a la condición infinitamente mayoritaria de los ayuntamientos priístas, Burgos condenó por parejo. No hay en los gobiernos municipales un plan de desarrollo del que surjan políticas públicas para beneficiar a la gente, dijo. En resumen, los acusó e no haber hecho nada, sin cuidarse de que en la bola van los tres municipios ganados por el PAN: Mazatlán, Guasave y Angostura (aunque éste formalmente pertenezca al PRD, por el reparto en la alianza).

Por su parte Martha Tamayo dijo que es demasiado pronto para buscar resultados de los gobiernos que iniciaron el primero de enero. Por supuesto, la defensa fue general, de manera que ahí fueron exculpados por parejo los quince ayuntamientos encabezados por el PRI, y los tres restantes.

Cada cual tendrá sus argumento, pero el hecho es que prácticamente nadie ha planteado propósitos de largo plazo que puedan dar a los ciudadanos una idea de por dónde los quieran llevar. Con mayor o con menor efectividad se han atendido los asuntos coyunturales, se ha buscado responder a las carencias más inmediatas, y se han hecho promesas muy generales que por muy sentidas que sean, no alcanzan a convertirse efectivamente en proyectos concretos.

De algún modo Amado Loaiza Perales, por ejemplo, se ha propuesto llevar a San Ignacio a la economía que genera el turismo, por encontrar que la capacidad de respuesta, cobertura y distribución son más rápidas y efectivas. Loaiza Perales le ha puesto especial interés a la promoción de fiestas y eventos estacionales. Hay que esperar ahora a que se conforme todo un estudio con una estrategia que atraiga inversiones y detone la generación de empleos.

En Mazatlán en cambio hemos escuchado diversas vías: expresiones de disposición para entrarle a problemas que han sido abandonados por años, como el drenaje sanitario, los riesgos circulares de inundaciones en las partes bajas de la ciudad y el embellecimiento del malecón, pasando por proyectos tan glamorosos como la construcción de un nuevo palacio municipal y tan internacionales como un acuario a la altura de los de California.

Nada está sin embargo encausado de manera concreta. Son apuntes en los que de repente aparecen como prioridad en tiempo y promoción los cosméticos para los principales monumentos establecidos a lo largo del paseo costero.

Escuinapa es como Rosario, un municipio donde no hay proyección. Sus gobernantes podrías ser tan narizones como Cyrano de Bergerac, pero sus gobiernos son chatos como un torton. Nadie tiene idea de qué se busca, a qué le tiran ni mucho menos cuáles van a ser las acciones. Sólo se sabe que están a la espera de que se concrete la Presa Santa María para colgarse del logro. El programa de gobierno se reduce a esperar que el gobierno del estado emprenda acciones como la urbanización de calles y avenidas. Sus responsabilidades se limitan a mantener operando el sistema de agua y la recolección de basura, eso sí: hasta donde les dé el dinero para pagar sueldos, electricidad y combustible. Y uno que otro gustito personal.

AHÍ TE HABLAN,

RAMÓN LUCAS

Alejandro Higuera Osuna defiende a capa y espada las designaciones que ha hecho a favor de sus compañeros de partido. Poco a poco, las dieciséis escuelas que Conalep tiene en Sinaloa van siendo colocadas bajo dirección de militantes de Acción Nacional que a veces ni siquiera son de la plaza a la que fueron enviados. El caso más notorio es el de Roberto Gutiérrez González, quien tras perder la elección por la dirigencia mazatleca de Acción Nacional, apareció como director de un plantel en Culiacán.

Mientras tengan el perfil profesional no hay ningún problema, defendió Higuera, quien además estableció que no es delito ni trabajar, ni ser panista.

Por supuesto que para colocar a los nuevos perfiles, Higuera ha desplazado sin miramientos a los cuadros perredistas que se habían beneficiado con plazas en esos lugares, como se han beneficiado en el Icatsin y en la Sagyp, básicamente.

Cuando en las oficinas de gobierno hay cambio en la jefatura, es natural que salgan los colaboradores cercanos o principales, de modo que salvo los tiritos de carácter político que ha recibido Higuera, los relevos han sido vistos con naturalidad. De todos modos, el exalcalde mazatleco ya dijo que los que se fueron, estaban haciendo mal su trabajo.

Pero ayer fue más lejos y dio a conocer, antes que la Unidad de Transparencia y Rendición de Cuentas, que un funcionario, de la administración que encabezó el hoy diputado Ramón Lucas Lizárraga, se pagó a si mismo un fondo de diez millones de pesos que asignó la federación para un programa de capacidades digitales para todos. Eso sí: será la oficina de Juan Pablo Yamuni el que dé a conocer la identidad de gandallas.