EN LA GRILLA

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Francisco Frías Castro.

*Que correrán a los maestros aviadores

*No creerán, si no quieren creer: Malova

*Ahora viene Cordero por votos sinaloenses

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Se van, dice el secretario de Educación Pública y Cultura, Francisco Cuauhtémoc Frías Castro. Habla de los maestros que sean detectados cobrando sin dar clases. Hay una referencia que no quedó clara: los becados por Conacyt, que ben se pueden ir también por cobrar en las dos partes, o disponer de una justificación para su ausencia.

El problema es que a estas alturas los aviadores de la educación sinaloense no han sido identificados por el censo que realizó el Inegi, mientras que en el sistema federal sí fueron ya ubicados y divulgados. Baste con recordar el caso Jaime Quiñones, exdirigente de la sección 27, quien fue balconeado con un salario de ciento nueve mil pesos mensuales, que justifica con un nombramiento de comisionado sindical.

Trabajamos en la mejora de la educación, dijo Quiñones, queriendo justificar el que se le pague como maestro en activo, a pesar de que esta fuera de las aulas. Estoy en activo, insistía, bajo la consideración de que así son las cosas y así deben seguir ocurriendo. No pudo convencer a sus interlocutores, como tampoco aceptó nunca que gana el dineral que divulgó la Secretaría de Educación Pública.

También Frías Castro dice haber detectado sólo un pago por encima de los cien mil pesos en el magisterio sinaloense. Hay sesenta personas que ganan entre sesenta mil y cien mil pesos mensuales, dijo durante una entrevista en Culiacán.

En realidad el problema no sería que los maestros ganasen buen dinero. Sería justo si a cambio diesen un buen servicio a sus alumnos, en lugar de hacer méritos en campañas políticas o en asuntos de carácter sindical que usualmente están encaminados a mantener en el poder a quienes han llegado a ejercerlo.

El problema es que además de tener ingresos a veces fabulosos, estas personas no tienen carga académica asignada, es decir, se trata de aviadores que distraen dinero que mucha falta hace al sector educativo del estado y del país.

Cuando se trata de informes de gobierno y declaraciones para impactar a la sociedad, los gobernantes suelen presumir las grandes cantidades incluidas en los presupuestos de educación, pero nunca se detienen a ver si el dinero llega o no a donde debe llegar.

Por lo pronto ayer, cuando en Radio analizábamos la situación de los aviadores, una maestra jubilada nos llamó para advertir que el gobierno es el culpable de esta situación, toda vez que la presencia de aviadores es propiciada por cuestiones políticas. En cambio, lamentó, hay escuelas como la federal cinco, que está por Rincón de Urías. Se trata de un plantel cuya imagen es peor que la del Consejo Tutelar de Menores, con todas las paredes y todos los rincones rayados, grafiteados, con el equipamiento destruido, en fin, en una situación que no denota por ningún lado que haya un proceso educativo.

Lo más grave es que no se trata de un caso único; hay muchas escuelas en condiciones como esa o peores aún, para las que no hay recursos adicionales que permitan corregir semejantes situaciones, que a veces con apoyos y presencias de las autoridades podrían cambiar drásticamente su situación.

Por lo pronto el secretario de Educación Pública y Cultura se otorgó un plazo de cuarenta y ocho horas para dar a conocer la identidad de las personas que cobran sin trabajar y que distorsionan con ello las condiciones en que se aplican los recursos. Esperemos la fecha, que no es nada lejana y sí puede resultar bastante jugosa.

EL QUE NOQUIERE CREER

NO VA A CREER: MALOVA

El gobernador Mario López Valdez dio una conferencia de prensa en la que por supuesto, uno de los temas principales fue la seguridad y muy particularmente, el caso de Adrián Ortiz López, director de los periódicos Noroeste, quien fue asaltado y baleado la semana pasada cuando iba del aeropuerto de Culiacán a su casa.

No hay nada más difícil que despertar a un despierto, dijo el gobernador. Convencer a quien no quiere creer, pero los hechos ahí están. Para el gobernador sinaloense el caso ya está esclarecido, aunque no resuelto porque falta todavía detener a otros partícipes, especialmente al que disparó contra Ortiz López.

Al mandatario ya empieza a impacientarle la posición sospechosista en torno al caso y señala de manera enfática que hay quienes han criticado que el asunto se esclarezca demasiado rápido. “si hacemos porque hacemos, y si no hacemos, porque no hacemos”. EN efecto, hubo alguien a quien la solución en poco tiempo le pareció sospechosa, cuando fue una exigencia de toda la sociedad y entre ella, muchos de nosotros. Aquí mismo exigimos que la resolución del asunto fuese pronta y expedita, para que la justicia fuese de calidad.

En realidad a estas alturas sólo faltaría determinar si estos robacarros actuaron por si mismos o si fueron enviados por alguien, como parecían sugerir algunos detalles iniciales. Por eso es tan importante que caigan todos y que además sean consigna dos de la manera más adecuada, evitando los recovecos por los que se escapan todos los delincuentes que tienen una buena asesoría legal o una buena influencia en el Poder Judicial, que los hay.

Se trata de un caso emblemático que debe ser resuelto hasta el fondo, para evitar las secuelas que genera la impunidad, aunque en el combate a ésta no parece haber mucha prisa a juzgar por la forma en que la propia autoridad ha reaccionado en torno a otro caso de suma importancia, como es el de los policías agredidos por el camino al viejo San Marcos, donde murió el comandante del grupo y quedaron heridos dos agentes más.

Pasaron los días y hasta ayer anunció el alcalde Carlos Felton González que buscarán el apoyo del ejército para que regrese a la zona que vigilaba en La Noria, a fin de evitar nuevas acciones de esta gavilla, que ya había sido ubicada.

Es verdaderamente indignante que haya un caso como éste y la autoridad no arme un operativo inmediato, con policías, con militares, con marinos, con quienes estén a la mano y garanticen un resultado positivo en esta investigación. Si no se le pone ardor a la solución de los casos que les afectan directamente a ellos, menos va uno a pensar que lo hagan para hacerle justicia a la sociedad en general.

HOY LE TOCA A

ERNESTO CORDERO

Si el domingo estuvo aquí el aspirante a la dirigencia nacional del PAN Gustavo Madero, este martes le toca el turno a Ernesto Cordero, quien recorre el país con dos desventajas a cuestas: la que le genera que sea su contrincante quien controle y maneje al aparato electoral del PAN; y la de ser representante de la corriente que encabeza, como guía moral, el expresidente Felipe Calderón Hinojosa.

Hay quienes consideran que Cordero tendría chance de ganar en atención a la actitud contestataria y rebelde de los militantes panistas tradicionales, quienes usualmente se rebelan ante la línea y dejan colgados a los candidatos oficiales, como ocurrió con las internas presidenciales de 2006, cuando eligieron a Felipe Calderón dejando colgado de la brocha a Santiago Creel, delfín del entonces presidente Vicente Fox Quezada; y lo ocurrido ahora en 2012, cuando el propio Ernesto Cordero fue victimado por ser el candidato oficial que Felipe Calderón quiso construir e impulsar desde la Presidencia de la República.

Pero con todo lo que pueda subsistir de ese rasgo partidista, el rechazo al calderonismo está fuerte, pero además, hoy las condiciones de militancia son distintas. Véase si no el gusto que cuadros y bases blanquiazules le han tomado al acarreo, al clientelismo, a la recolección de la dádiva (ya adaptaron la vieja máxima antipriísta para aconsejar “agarra todo lo que te da Madero, pero vota por Cordero”). La llegada al poder, y sobre todo el ejercicio de éste en los términos más tradicionales del priísmo, han dejado huella y hoy puede hablarse de una nueva generación en el panismo que es ajena a las prácticas de un partido que ya es ubicado como “el de la época romántica”. A ver cómo le va a Cordero, cuyo equipo por supuesto, escogió plazas donde el aparato blanquiazul de Sinaloa no esté muy fuerte, o lo estén en menor proporción al resto del estado.