EN LA GRILLA

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CARLOS FELTON

*Felton: hay que aprender a escuchar el “no”

*El desastre de un campo sinaloense sin rumbo

*Cordero y Madero definirán también el 2016

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

En un esfuerzo que no se había ensayado, el gobierno municipal mazatleco busca soluciones al bloqueo de calles que se registra durante los días de semana santa. Ya se propone cerrar parcialmente la Avenida del Mar, ya se propone hacerlo en la Camarón-Sábalo, ya piensa en organizar de otro modo los bochinches semanasanteros.

Por supuesto, son muchas las cosas que se tienen que hacer y son todavía más las que se deben resolver, pues cualesquier medida termina por generar a su vez nuevos problemas, tropiezos e inconformidades.

Las propuestas también han generado reacciones y opiniones que por desgracia no han sido bien tomadas por el alcalde Carlos Felton González. “Yo los invito a que hagan propuestas, porque es muy sencillo decir no a las cosas y yo quiero ser un gobierno en donde busquemos cómo sí podemos hacerle para poder tener una semana santa mejor que las anteriores”, dijo en respuesta a las consideraciones y hasta críticas que se han hecho a su proyecto de errar calles antes que los semanasanteros se las vayan a cerrar por su cuenta.

En efecto, los gobiernos anteriores dejaron que la inercia de los buchones y lpos juniors, sobre todo los provenientes de Culiacán, se apoderase de la zona dorada, afectando al tráfico, a los comercios, antros, restaurantes y hasta vecinos de los fraccionamientos de los alrededores.

Bajo la idea de que hay que dejar al turismo que se divierta, el tramo de la avenida Gaviotas quedó en manos de chamacos que traen camionetones con la caja llena de botes de cerveza y botellas de buchannans, o con casos como el de aquellos que traían un chapoteadero repleto de muchachas en bikini, y con los narcocorridos o el reggaetón y encima de eso, guaruras, guaruras armados y agresivos que en algunas ocasiones llegaron a abrir la serpiente de carros atorados para sacar con toda seguridad a la niña que venían vigilando o al chamaco que les encomendaron.

Que Felton venga y mueva propuestas e ideas es muy positivo, pero que una parte de la sociedad le diga “no” tampoco es el fin del mundo. La negativa está dentro del diálogo, de la participación. Ser autoridad no da el don de la infalibilidad ni tampoco le permite establecer como ineludible cada iniciativa que tenga, por muy bien intencionada que sea.

Por otra parte, hay un asunto sumamente llamativo: el alcalde dice que no hay imposición, porque todo se ha hecho en consenso con la intercamaral. ¿Acaso ignora Felton cuánta gente vive en Mazatlán? ¿Cuántos sectores hay y cuántas representaciones se tienen fuera de la intercamaral a la que alude como elemento definitivo?

Por supuesto que el sector privado debe ser tomado en consideración y que se deben proteger los intereses de los negocios, de las empresas que a fin de cuentas prestan una cantidad importante de servicios a la sociedad, pero no se puede vivir con esa visión exclusivamente. Lo que conviene a los restauranteros de la zona dorada no necesariamente es lo mejor para los vecinos de Lomas de Mazatlán o de El Toreo. Lo que pasa en la Avenida del Mar, o lo que no vaya a pasar sobre esa u otras avenidas, impacta a los que viven en La Marina o hasta los Cerritos, e incluso a los vecinos de la Libertad de Expresión o de la Pancho Villa.

Incluso reconociendo sin reticencias el interés que tiene la mayor parte de los dirigentes empresariales por el buen desarrollo de la ciudad y del municipio en general, es obvio que deben escucharse otras voces, otras especialidades, y en última instancia escuchas también esos rechazos y críticas que al munícipe parecen generarle urticarias.

EL DESASTRE DEL CAMPO

El Congreso del Estado reunió ayer a los responsables en el estado de la política agrícola. El secretario estatal Juan Nicasio Guerra Ochoa, el delegado federal Rolando Zubía y el director de Aserca en el estado, Jaime Tarriba Únger, quienes se supone que acudirían a disipar dudas y a dialogar para buscar soluciones.

Pero de acuerdo con el diputado panista José Guadalupe Carrizosa Cháidez, el director de Aserca simplemente fue y dio un par de datos, sin más interés. No habló de Juan Nicasio porque habría sido como hablar contra el régimen, ni de Zubía, que después de todo era empresario y lo sentían cercano antes que se definiera priista.

Carrizosa Cháidez tiene muy claro que uno de los problemas más serios de esa actividad productiva es el intermediarismo, lo que antes se llamaba el coyotaje y ahora no sólo tiene el nombre elegante de “acopiadores”, sino que hasta recibe subsidios oficiales mientras mantiene a los campesinos y pequeños agricultores en condiciones de hambre.

El problema es que su partido fue parte de la situación que ahora impera. Con todo y los vicios imperantes, el campo mexicano tenía una estructura con bodegas oficiales, una comercializadora que entre tranzas y fraudes, garantizaba precios bases a los granos básicos; el sector social tuvo sus bodegas y entre las sinvergüenzadas y las presiones del modelo económico, terminó por malbaratarlo todo.

Por supuesto que todo empezó en el PRI. Con Salinas desapareció todo vestigio del estado benefactor, y la docena panista profundizó el asunto con aquella idea e que era más barato importar que mantener a los campesinos.

Hoy no hay autoridad que devuelva el orden. Por el contrario, se advierte una incapacidad y una falta de voluntad que preocupan enormemente y hacen comprender que con todo lo que haya colaborado, el asunto del clima no es el único factor para que se haya caído el valor de la producción agrícola de nuestra entidad.

LO QUE SE JUEGA EN

LA INTERNA DEL PAN

La distribución de simpatizantes sinaloenses para Ernesto Cordero y para Gustavo Madero, genera un ingrediente extraordinario en el de por sí llamativo proceso en que se elige a nuevo presidente del comité ejecutivo nacional blanquiazul.

Está visto que el aparato panista y toda la parte que está dentro del gobierno del estado, o cercana a él, apoya las aspiraciones reelectorales del actual dirigente. También es notorio que el senador Francisco Salvador López Brito encabeza a los simpatizantes de Ernesto Cordero y que la distribución de cuadros estaba muy desbalanceada.

Lo que no quedaba claro era la posición del exsecretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix Guerra, quien pertenece a la corriente de Felipe Calderón Hinojosa, y estaba por ello obligado a ser corderista. Sin embargo, el pique que hubo entre Cordero y Félix Guerra hacía dudar en que se mantuviese la afinidad.

Todos recordarán situaciones como la que vivió el gobernador Mario López Valdez, a quien se le cerraron las puertas y sobre todo las arcas de la Secretaría de Hacienda, porque en uso de la cortesía política declaró que con miras futuristas, y desde afuera, le ganaba el paisanaje, es decir, que se pronunciaba por Heriberto Félix. Y así con cada señal a favor del sinaloense, hasta que se concretó la precandidatura corderista. Sólo ´para perder ante Josefina Vázquez Mota.

Con todo, las huestes de Heriberto Félix están a favor de Cordero y lo manifiestan públicamente.

Eso hace que estén por supuesto, en el riesgo de la derrota y del ostracismo para cuando se esté definiendo la candidatura al gobierno de Sinaloa, en el 2016. Si ganan, por supuesto, las condiciones son otras, pero la verdad es que está muy difícil que se haga la chica, como dicen en las peleas de gallos.

Estas polarizaciones dañan a todos los partidos políticos, pero en el caso del PAN es todavía más grave porque hasta hace poco tiempo los asuntos internos se dirimían con base en los procedimientos internos, bien definidos, bien estructurados, y sobre todo bien respetados por militantes y corrientes, pero hoy la actitud es otra.

A propósito de definiciones: hace tres días el exsubsecretario de Seguridad Pública del estado, Sadol Osorio Porras, tomó posesión de la dirección del Conalep III de Culiacán, gracias al nombramiento que le extendió Alejandro Higuera Osuna.

Osorio Porras, quien ya fue diputado local, fue echado de la SSPS cuando llegó a la titularidad su actual representante, Genaro García Castro, sustituyendo  al panista Frank Córdova Celaya. Desde entonces fue severo crítico del grupo panista en el poder, en el poder del partido y en el poder del estado y hasta se había visto cercano a los corderistas. Quién sabe si haya un cambio de rieles ahora que Alejandro Higuera lo arrimó al fogón.