EN LA GRILLA

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*Se disparan los yerros en el cobro del predial

*El causante se ve obligado a tramitar el perdón

*Una herencia más por la cerrazón de la entrega

FRANCISCO CHIQUETE

Desde el principio se advirtió que habría problemas. El gobierno de Carlos Felton estaba retrasado para iniciar el cobro del impuesto predial, y encima de eso tuvo que recurrir a dos posposiciones, explicadas con poca fortuna. Pero el asunto del tiempo era nada comparado con lo que se venía encima y que ayer fue cuantificado como “errores” en treinta y tres mil claves catastrales del municipio.

Casi ingenuamente, el alcalde invita a la ciudadanía a acudir con sus documentos y sus inconformidades a hacerlas valer ante la delegación de Catastro y hasta exhorta a no pagar, con la garantía de que no se les aplicarán recargos por ello. Ofrece además la gestión para que junto a las cajas registradoras en el municipio, se instale un módulo de Catastro, que haga eficiente la atención a los quejosos.

Supongamos que Catastro se pone obsequioso e instala su módulo, que traslada personal para que haga las revisiones y verificaciones. ¿Sabe usted cuánto tiempo llevará revisar los casos de treinta y tres mil claves catastrales? Eso desde un punto de vista práctico. Si además nos ponemos a ver la parte del causante, la irregularidad de agudiza.

Usted es dueño de una finca o de un predio que durante el último año no registró cambios en sus metros de construcción, y que además no tuvo “la suerte” de que en sus alrededores le construyeran una nueva plaza comercial, una súpertienda o alguna obra de infraestructura urbana.  En tales condiciones su predio o finca no ha visto alterado el valor y no tendría por qué pagar más de un cuatro por ciento adicional a lo que pagó el año anterior, pues ese es el porcentaje aprobado por el Congreso del Estado.

Pero hay treinta y tres mil fincas o predios que no tuvieron esa suerte, que aparecieron, como reconoce el municipio, “con errores”. ¿No procedería en tal caso corregir el error y cobrar al causante lo que es justo, lo que establece la ley? Pero a nadie en el gobierno le ha pasado esa idea por la cabeza. Lo “normal” es que el afectado vaya y haga un trámite, espere el tiempo necesario, confronte revisiones en su vivienda o en su propiedad y espere a la benevolencia de quienes le van a hacer justicia.

Entonces y sólo entonces podrá acudir a pagar el impuesto predial correspondiente a este año, es decir, podrá acudir a llevarle dinero al municipio. Desde luego, todos estamos obligados a cumplir con nuestras responsabilidades fiscales, pero es absurdo que alguien se equivoque, como es el caso, y luego sea la víctima de la equivocación la que tenga que llevar la batuta en la solución, y todo para luego ir a pagar.

Así, con toda tranquilidad, los funcionarios recomiendan acudir a Catastro con copias de los recibos de este año y del anterior, de su credencial de elector, y con fotografías de su fachada, su patio y su techo, porque resulta que usted es sospechoso de haber construido sin dar parte a las autoridades de Catastro, amén de haberse hecho acreedor a un cobro mayor del impuesto predial. Y como en este país, a contrapelo de lo que dice la ley, todo mundo es culpable hasta que demuestre lo contrario, tiene que tomarse sus horas y sus días para hacer la demostración.

Desde hace tiempo, alguien tuvo la brillante idea de ofrecer al gobierno la venta de softwers que permiten aprovechar la tecnología satelital. Mediante el uso de esas imágenes, Catastro se ahorra la fotogrametría en sobrevuelos y por supuesto, las revisiones personales que sus inspectores hacían antes de que tuviésemos acceso al google map, por citar un ejemplo

Pero resulta que desde el satélite no se puede determinar si el rectángulo que aparece sobre su patio o en el jardín delantero, es un techo construido recientemente, o sí sólo es una humilde lona puesta para que la señora o el señor de la casa (según quién tienda la ropa, en estos tiempos no se sabe) se defienda de las inclemencias del tempo.

Ya en años anteriores se ha dado esta situación y en algunos casos la solución fue hacer un descuento, pero sin corregir la equivocación fotogramétrica, de modo que el cobro excesivo se sigue repitiendo en los años posteriores, según nos explica Isaac López Arregui, cuatro veces tesorero municipal, exalcalde, exdiputado y activo partícipe en reformas que tienen que ver con las reformas en materias fiscales, quien estuvo como invitado este viernes en Fórmula Noticias Mazatlán, de Radio Fórmula.

Por supuesto, nadie puede estar contra el uso de las nuevas tecnologías, pero lo menos que podía hacer Catastro, nos explica López Arregui, es haber tomado los resultados como guía y hacer verificaciones personales, de modo que la gente no fuese a ser víctima de una equivocación que, como señalamos antes, ya había sufrido.

Sin embargo, hay que hacer notar una cosa: el año pasado las quejas por esta situación fueron calculadas en unas mil. Hoy son treinta y tres veces más, de modo que no puede ser sólo la aparición de falsos techos, de sombras tomadas como paredes o de caprichos geométricos de la foto desde el satélite.

En una cantidad tan grande, tiene que haber errores en la elaboración de los recibos, sobre todo partiendo de que la autoridad hace un cálculo tan exacto de las fallas. ¿Cómo saber a vuelo de pájaro que hubo tantas falsas construcciones? También los procedimientos administrativos cuentas, y ellos son más fáciles de verificar y cuantificar.

Hay una teoría muy aceptable: el personal del área de ingresos es nuevo, al menos los responsables, y por una cuestión absurda, de capricho personal, no tuvieron tiempo oportuno para entrar a conocer los meandros de la administración. Si en los seis meses posteriores a la elección hubiese existido una actitud más abierta de parte del entonces alcalde (primero con licencia y luego reasumido en funciones) Alejandro Higuera Osuna, se habría podido disponer de una mayor capacitación.

 Hay quienes piensan incluso que los recibos o toda la corrida y alimentación informativa de los documentos estuvo a cargo del personal de la administración saliente, donde operó un equipo que desde siempre estuvo enfocado a la mayor captación de recursos, aun por sobre disposiciones de la legislación correspondiente.

Algún acelerado o desquiciado podría pensar que se trata de un “compló” para hacer quedar mal a la administración entrante, pero no hace falta tanto. Simplemente con dejar que campeara el espíritu recaudatorio que privó durante esos tres años, pensando que así se hacía un favor a la administración entrante.

Por otra parte, Felton hizo obvio el afán de ocultar que estaban enfrentándose a problemas muy serios para expedir los recibos e iniciar el cobro del predial. La mejor explicación que halló fue que negociaba con la cadena de tiendas Oxxo para que cada una de sus sucursales se convirtiese en puntos de cobro del impuesto. “Preferimos esperar un poco para ofrecer al ciudadano la comodidad de disponer de más opciones en los lugares de pago”, dijo el munícipe, quien luego volvió a posponer el arranque por tres días adicionales.

Al final empezaron a cobrar sin concretar el compromiso con los oxxos y en medio del desastre de las quejas, se volvió a intentar la estrategia de contrarrestar las malas con buenas nuevas, y se dio a conocer que ahora sí, ya mero se concreta el convenio de las tiendas de conveniencia-

Obviamente habría resultado más barato reconocer la naturaleza del problema, corregirlo antes de salir a cobrar, y no estarse agarrando de clavos ardiendo para detener y explicar la caída, con la vergüenza adicional de que no se corrigió nada.

A los políticos mexicanos les resulta extremadamente difícil reconocer los errores o fallos, incluso si son heredados. Lo malo es que en esa actitud se llevan a la ciudadanía entre las patas.