EN LA GRILLA

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FIRMA DE CONVENIO CON LA ETNIA YAQUI (10).JPG

*Éxito nacional de Malova con el conflicto de Vicam

*Jaloneos dentro del gabinete de López Valdez

*Aarón Rivas: deuda heredada y golpes programados

FRANCISCO CHIQUETE

El gobernador Mario López  Valdez tuvo ayer un día de éxito importante en el ámbito nacional. Se firmó el convenio que pondrá fin en pocos días al prolongado y severo conflicto de Vícam, Sonora, donde indígenas y otros grupos sociales peleaban por el agua, generando una severa afectación a la economía del país a partir de un indiscriminado bloqueo carretero.

¿Por qué es un éxito para el gobernador sinaloense que se resuelva este conflicto de Sonora? No sólo porque muchos exportadores sinaloenses se veían afectados –como los de otras partes del país- con este bloqueo carretero, aplicado nada menos que a la México 15, o Internacional, que en esa parte del país carece de alternativa.

En un éxito porque ese conflicto languidecía, se prolongaba sin que nadie acertara q dar una respuesta o por lko menos a acercar a las partes en conflicto. Todos los intentos habían fracasado y el gobernador de Sonora consiguió un odio casi ancestral, jarocho, dirían  otros, de modo que lejos de contribuir a solucionar, era factor de encono cada vez que tocaba el tema.

El gobierno de Felipe Calderón no acertó a plantear una forma de solución y le pasó también que los participantes en la protesta abjurasen de cualquier filia con el PAN y con los personajes de ese partido.

El gobierno de Enrique Peña Nieto, al ver el asunto tan enconado, prefirió dejarlo correr solo hasta encontrar una salida airosa que no incluyese el aspecto represivo.

De repente apareció Mario López Valdez, el gobernador sinaloense, con un equipo de trabajo que empezó a explorar posibilidades de diálogo, a calcular la posibilidad de un acercamiento con el gobierno federal y consiguió lo que parecía imposible: que los yaquis protestones y sus asociados aceptaran emprender ese camino de negociaciones.

Ayer se firmó el convenio que encuentra respuesta al conflicto: el agua será administrada por la Comisión Nacional del Agua, que llevará agua a Hermosillo (ese es el pleito) sólo cuando haya necesidad comprobada y exclusivamente para el consumo humano. Con tan poco se termina un problema que afectaba a traileros, automovilistas, paseantes ocasionales, en fin, a todo el tráfico cotidiano de una carretera como la internacional.

Por supuesto, como adujo Malova, los productores agrícolas sinaloenses, especialmente los horticultores, son beneficiados con esta respuesta porque sus camiones ya no deberán esperar horas y horas para seguir su camino hacia la frontera, pero quien verdaderamente debe estar agradecido a Malova es el mismísimo gobierno federal, que ve desaparecer uno de los puntos de conflicto más llamativos de la región (nada que ver con el caso Michoacán, por supuesto, pero  de todos modos llamativo.

AHORA VIENEN LOS

FRENTES INTERNOS

Ayer mismo estalló un punto sumamente difícil para el gobierno sinaloense: aparecieron ante el público unas cartas de noviembre pasado, en que el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca del gobierno del Estado, Juan Guerra Ochoa, acude ante la Unidad de Transparencia y Rendición de Cuentas para acusar al secretario de Administración y Finanzas, Armando Villarreal, de retener recursos económicos que al no ser entregados, impiden la aplicación de programas importantes para el sector, incluso poniendo en riesgo la inocuidad alcanzada por el estado en el renglón fitosanitario.

Es explicable que un funcionario de ese nivel, en la desesperación de ver que se le vienen encima los problemas que podrían resolverse con una simple aplicación del presupuesto ya autorizado y hasta financiado, haya elaborado esas cartas para cubrirse de los efectos que en su sector pudiese tener esa omisión del responsable de las finanzas públicas de Sinaloa.

Lo que no se entiende es por qué el asunto salió a la luz pública. Por qué dos meses después de emitidas, las cartas llegan hasta los medios informativos y destapan un conflicto interno que además de las repercusiones aducidas por Guerra en el campo sinaloense, termina por quemar al secretario de Administración y Finanzas.

El conflicto interno que afloró tendrá que ser analizado a fondo por el gobernador. Será difícil que acepte dar o quitar públicamente la razón a alguno de los dos, pero seguramente tampoco va a permitir que las cosas sigan generando enfrentamientos como éste, que pueden crecer y derivar hacia situaciones todavía más graves.

No es la primera vez que ocurre El otro caso notorio fue el de la revelación filtrada en perjuicio del secretario general de Gobierno, Gerardo Vargas Landeros. Entonces apareció también una carta, sólo que ésta del gobierno federal, advirtiendo contra la omisión d Gerardo Vargas, quien no habría hecho el examen de Control y Confianza que se exige a todos los funcionarios que tienen mando de fuerzas policiales.

Se trataba de una carta confidencial, destinada a circular sólo entre los más altos mandos del gobierno sinaloense y nunca se supo bien a bien quién fue el responsable de la divulgación.

Mucho se dijo que había sido el entonces secretario de Seguridad Pública, Frank Córdov, quien había sostenido varios enfrentamientos con Vargas Landeros, pretendiendo generarse una autonomía que le permitiese acordar directamente con el gobernador y no con su subalterno.

El resultado fue que Córdova se fue del área de Seguridad Pública, y a punto estuvo de irse también del gobierno, sólo que una fuerza fáctica de la entidad intervino y lo salvó del despido. Quien sí se fue de la chamba fue la secretaria de Turismo, Oralia Rice, a quien inopinadamente sustituyó Córdova Celaya.

Si lkos casos fuesen equivalentes ¿a qué secretaría mandarían a Juan Guerra para “castigar” su infidencia?

EL OTRO JALONEO

En medio de un desastre financiero entre los ayuntamientos, el gobernador Mario López Valdez calificó como “los cuatro fantásticos” a otros tantos alcaldes que a su juicio hicieron buena labor como alcaldes, y fueron muy ordenados en sus finanzas.

Fueron Zenén Xochihua, de Ahome, Aarón Rivas Loaiza, de Culiacán, Evelio Platas de Navolato, y Alejandro Higuera Osuna, de Mazatlán.

Pronto sin embargo empezaron los reclamos para Zenén por deudas no declaradas; exhibiciones contra Alejandro Higuera Osuna a quien incluso pretendían anular la última cuenta pública que se aprobó en su cabildo, y ahora Aarón Rivas, a quien el tesorero municipal acusa de haber dejado una deuda de mil doscientos millones de pesos, que en partes iguales corresponden a deuda institucionalidad y deuda de corto plazo, a proveedores.

Imagínese usted: mil doscientos millones de pesos, una cantidad similar al presupuesto de Mazatlán por un año, según el parangón establecido por el acucioso Mahatma.

No hay alcalde que acepte empezar a gobernar con una cuesta arriba tan pronunciada como la que recibió Sergio Torres, pero la insistencia y sobre todo la clandestinidad con que originalmente se manejó la cifra, hacen pensar que no sólo se trata de ventilar un problema, sino sobre todo de crear otro, que afecte a Rivas Loaiza.

A alguien o a algunos les interesa asegurarse de que el exalcalde culiche no llegue a la secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, que según todos los enterados, ya le tenían reservada.

¿Será posible que ya se hayan desatado los jaloneos con miras a la sucesión gubernamental?

ADIÓS A LIBERATO

Ayer en Culiacán, donde estuvo largo tiempo postrado por una enfermedad, falleció Liberto Terán Olguín, uno de los últimos líderes universitarios que permaneció fiel a sus convicciones y forma de ver la vida.

En los años sesenta y setenta luchó por la real autonomía universitaria y en 1985 encabezó al proyecto rosalino para la UAS. No pudo superar a las prácticas arcaicas y chapuceras dela clase política de izquierda que dominaba entonces a la institución, pero su lucha fue siempre una necesaria referencia para la lucha por la dignidad.

Muchos vamos a extrañar sus comentarios precisos y la limpieza de su pensar y su actuar.