EL PRD PARTIDO EN DOS Y MEDIO ¿LA DISPUTA LA NACIÓN

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ELIO E. MILLÁN

            Según el Génesis la Biblia al mundo Dios los conformó en 7 días, que seguramente cada uno de ellos fue una eternidad. Los perredistas lo quisieron arreglar en tres días. Y aunque su agenda real era inconmensurable, su agenda real sólo constaba de dos puntos: 1.- la Permanencia o transformación de la forma de cómo se elegiría la dirección nacional. 2.- Si el PRD debía permanecer o no en el Pacto Por México. Todo lo demás era trascendente, pero como acabamos de ver había unos puntos más trascendentes que otros, parafraseando y muy mal al autor de la novela 1984, George Orwell. En el ambiente (in)tenso del Congreso todo el mundo se saludada como corresponde a la gente civilizada, pero sus miradas hubieran sido puñales se hubieran matado sólo la mirarse.        

            Y los militantes andaban echando  mano a sus fierros como queriendo pelear. Una primera descarga de testosterona ocurrió cuando el chucho Zambrano de echó el discurso inaugural, justo cuando pintaba el futuro luminoso de este partido, aún y a pesar de los problemas normales de todo proceso político contiene. En uno de sus giros retóricos un grupo de acelerados le gritó recio y quedito: ¡Vendido, eres  hijo de… Peña Nieto…¡  ¡No al Pacto por México¡  Zambrano, acostumbrado a lidear esos toretes, les contestó: El Congreso decidirá qué hacer respecto del Pacto por México en la mesa de línea política”. Alguien más remató: “¡Eres un traidor”. Zambrano siguió: “Estamos por protagonizar un cambio de época” y le gritaron: “¡Falso!”. Siguió hablando sobre la reforma energética, asegurando que quien la apruebe “será cómplice del mayor atraco a la nación”. (La Jornada)

EL CAMBIÓ DE LA FORMA DE ELECCIÓN Y LA REELECCIÓN.

            Ya en las “mesas de trabajo”, lo primero que trascendió en el congreso perredista fueron los zipizapes sobre cuáles deberían ser las normas que rigieran la elección de la dirigencia nacional. Al parecer no batallaron mucho: el sábado ya había resuelto que los dirigentes, ahora ex dirigentes, podrían reelegirse pasados tres años de su gestión. Este acuerdo, que debía ser ratificado en el plenaria, abrigo la esperanza de que Cuauthtémoc Cárdenas se convirtiera en el Candidato de Unidad,  sobre todo porque desde días antes anduvo entrediciendo que si la gente quería, pues él podía no tenía porque contradecirla. Los buenos del PRD, hicieron “changuitos” para que esto ocurriera, porque están hasta la madre de la sempiterna pelea entre los malos y los peores. No pocos vieron además la candidatura y luego la presidencia nacional en manos de Cárdenas, como una especie de valladar para evitar la hemorragia de perredistas rumbo hacia Moderna.   

            Vaya hasta Marcelo Ebrard festinó la posibilidad de que el hijo del tata se convirtiera en el tlatoani del PRD. Pero al siguiente día Marcelo reculó, en el buen sentido. Sin recordar lo que había dicho el día anterior, expresó él no declinaba ante Cárdenas “man que se los llevaran los pingos”. A don Cuautémoc no sé qué mosca le picó, pero horas después también reculo, en el mal sentido. Dijo a sus creyentes y malquerientes que lo había pensado mejor, y que había decidido no ir por la dirección nacional. No pocos pensaron Cárdenas Solorzano quería volver a dirigir al PRD sin competir, sino por aclamación tumultuaria y a mano alzada, como acostumbra el prócer de Macuspana. Dicho de otra forma las tribus del PRD, excepto Ebrard, no le dijeron que no al defensor de nuestro petróleo, pero tampoco le dijeron cuándo. De ahí que el ex gobernador de lo que da de Michoacán, liara bártulos y en su retirada afirmara que debía dirigir al PRD los más jóvenes y otras aporías por el estilo. Pero tampoco a Marcelo Ebrard, que quería una elección abierta urbi et orbis, le cuajo su propuesta: salió al revés su frío cálculo político. Y vaya, hasta amenazó que impugnaría los acuerdos que tomara el PRD, al tiempo que su impulsor, Alejandro Encinas, señaló que el congreso había sido un cochinero, no dijo un chuchinero.  (La Jornada)        

SEGUIR O NO SEGUIR EN EL PACTO POR MÉXICO

                En la mesa de discusión sobre si seguir o no en el pacto hubo de todo de todo y no salió nada, porque los chuchos tenían mayoría y el lopezobradorismo emboscado en el PRD estaba en una franca minoría. Habrá que recordar que los chuchos no acarrean, los chuchos transportan sus huestes a votar, en cambio los Bejaranos y dos que tres tribus más no cantan mal las rancheras en esas malandrinas; pero si éstos son tenientes aquéllos son generales de tres estrellas. Tanto de discutió el afaire del Pacto por México, que los delegados al  XIV  Congreso Nacional del PRD, tuvieron que maquillar una declaración, para sacarle la vuelta a las malas lenguas: “Concluyó sin que la plenaria debatiera la permanencia del partido en el Pacto por México. El acuerdo fue llevar a la Comisión Política Nacional la propuesta de Agustín Guerrero, de Movimiento Progresista, de que el tema se discuta en un congreso.

¿Hubo ganadores y perdedores? Bueno, de frente a la historia que tanto  reivindica la izquierda todos fueron perdedores, porque en esta entidad de interés público no suelen lavar los trapos sucios en casa; por ello no es casual que se le llame la casa del jabonero, porque el que no cae, resbala. Los ganadores en la coyuntura fueron, para variar, los chuchos, por ello no fue casual que Marcelo Ebrard  haya salido del congreso entre amagando y limpiándose los raspones después de que uno pierde una pelea callejera: “Nos importa lo que pasa en el PRD.  Hoy hay dos elementos: estatutos y línea política y no permiten que se discuta”, dijo en rueda de prensa celebrada en el marco del XIV Congreso Nacional Ordinario del Sol Azteca. El aspirante a presidir al PRD, afirmó que preparan la impugnación correspondiente en términos de ley. La presentaremos y daremos seguimiento, porque nos parece que esto dividirá al partido. Lo que hoy divide al PRD es que no se nos permita hablar y discutir, que no se respeten las normas”, abundó en conferencia de prensa en Oaxtepec, Morelos. (ADN Político).Mientras los chuchos hacían un roqueseñal y reían a carcajadas.