Cartero, el Noble Trabajo que No Muere Pese a las Redes de la Comunicación

0
45
FN4A0079.JPG

*Inicia en la Revolución

*Cientos, miles de anécdotas

Han pasado 83 años, de aquel 12 de noviembre de 1931, cuando por primera vez se celebró el Día del Cartero, en reconocimiento a una labor muy noble de repartir la correspondencia; el llevar buenas noticias, pero también malas y a veces hasta la tragedia. Aquí, en Mazatlán son alrededor de 40 carteros, que todos los días distribuyen alrededor de 400 a 500 cartas y paquetes y lo hacen en un equipo de armonía.

Sinaloa en Línea.com acompañó esta mañana a un cartero y su tarea no es nada fácil pues lo hace en motocicleta, bicicleta y hasta caminando; hay rutas, pero llueva o truene ellos cumplen con su deber. Más de algún cartero ha dejado medio pantalón en las fauces de los perros en las colonias populares.

Y anécdotas se cuentan muchas, como desde aquel dinero enviado desde los Estados Unidos de Norteamérica que no llegaba a la esposa en Mazatlán, porque el cartero pensaba que la casa estaba sola; esa pareja terminó en divorcio. La otra, hace más de 15 años, en que un perico –una mascota muy querida- la enviaron por paquetería hasta Oaxaca y cuentan que llegó sano y salvo en su jaula. Otra más en que el cartero entregó una caja que llegó de la Unión Americana y días después supo que habían sido la urna con las cenizas del ser querido que enviaron desde aquel país.

Pero la anécdota de cómo nacen los carteros, según la historia, se debe a la labor del ingeniero y coronel Luís Franco, quién en el año de 1922 perteneciendo a las tropas obregonistas, fue testigo de la volcadura de un tren con un vagón que transportaba 50 millones de pesos en oro y una abundante correspondencia militar, poco quedó del convoy y, pese a la muerte de sus compañeros, dos empleados postales sobrevivientes preservaron el oro y la poca correspondencia que lograron rescatar del desastre.

Así, los valores, como la correspondencia rescatada, fueron entregados íntegramente a las autoridades. Estos empleados postales, cuyos nombres no recogió la historia, pudieron desaparecer con el oro, pero no lo hicieron, prefirieron

cumplir con su deber de entregar los valores en custodia sin esperar ni recibir nada la más mínima recompensa. El gesto de estos dos hombres conmovió profundamente al coronel Franco, quién propuso en 1931 la creación del día dedicado a reconocer la labor desempeñada por los carteros. Después, Presidentes de la República llegaron a convivir en comidas con los carteros y nació el Servicio Postal Mexicano.

Hoy el Internet, el teléfono y otros medios electrónicos y digitales son mucho más rápidos para comunicarse, pero nunca el sabor, el amor, el cariño y el romanticismo de escribir una carta y mandarla con el cartero.