Calentamiento: alarmismo y disidencia

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Melchor Inzunza

La época actual rebosa de reformadores y salvadores, decía E.M. Cioran.

México los ha tenido de sobra. El último, Felipe Calderón, nos quiso salvar de las drogas y del narcotráfico, y así nos fue.

Después sintió que podía igualmente librar al mundo de la epidemia de la influenza, y afirmó en Puebla que “el frente de batalla ha sido México, y aquí hemos defendido a toda la humanidad de la propagación de este virus”. (5 de mayo de 2009)

Y también, faltaba más, se empeñó en salvar al planeta del “calentamiento global”. Culpó “al cambio climático de los desastres naturales que han afectado al país en años recientes”, entre otros el incendio forestal en Coahuila. Después –ya en pleno calentamiento mental– se dijo indignado de que “todavía haya quien ponga en duda el fenómeno del cambio climático”. De su enojo no escapó el Nobel de Química, Mario Molina, para quien “no todos los huracanes y fenómenos meteorológicos son achacables al cambio climático”. (29 de Septiembre de 2010)

Molina –dijo el salvador planetario– había sido “generoso” al ofrecer “una disertación científica y dejando todavía un terreno de probabilidad de casi diez por ciento”, pero la verdad –añadió– es que hay calentamiento global, cambio climático y hay terrible daño a la población.

“Y si no es así –remató Calderón– qué explicación se le va a dar, a las quizá cuarenta mil familias que vieron afectadas su casa al paso del huracán ‘Karl’ en Veracruz; o de la tormenta tropical ‘Alex’ que pasó sobre Nuevo León y que destrozó las principales arterias y la infraestructura principal”. (La Crónica de hoy).

Calentamiento detenido

En el 2012 Sergio Sarmiento comentó una noticia –la más importante de aquel año– que merecía haber sido difundida en todos los medios con el mayor de los entusiasmos. Pero ocurrió lo contario: “fue ocultada por no coincidir con los prejuicios políticamente correctos”.

¿Y cuál era esa noticia? Que el calentamiento global se había detenido hacía 16 años.

Esta información la había dado a conocer la Oficina de Meteorología del Reino Unido: después de un fuerte ascenso entre 1980 y 1996, entre principios de 1997 y agosto de 2012 la temperatura de la Tierra simplemente dejó de subir. Las mediciones

se hicieron en más de 3 mil puntos en tierra y mar, y en octubre se publicaron en The Bulletin, un órgano especializado de la American Meteorological Society. Tales mediciones fueron las mismas que llevaron a la alarma internacional que fructificó en la Cumbre de la Tierra de Río de 1992 y en el Protocolo de Kioto de 1997.

Pero nadie reconoció la importancia de la noticia, hasta que el periódico británico Daily Mail la difundió. Sin embargo, en vez de celebrarla, políticos y ambientalistas lamentaron que los datos se hubieran dado a conocer.

Cuando buscan ocultar la información, o incluso tildan de traidores a quienes la dan a conocer –observó Sarmiento–, los grupos ecologistas “revelan que no les preocupa el calentamiento global, sino la relevancia política y el dinero que éste les ha traído. (Reforma, 31 de diciembre de 2012)

El consenso

Hace tres décadas, muchos de los actuales alarmistas del calentamiento de la Tierra vaticinaban la inminencia de un enfriamiento global. Y después de la devastación del huracán Katrina, anunciaron que el 2006 sería el año más trágico en la historia de la humanidad a causa de los huracanes. Provocados, faltaba menos, por el calentamiento planetario.

Tales predicciones resultaron fallidas, pero eso no importa. Aún insisten en que no falta mucho para el Apocalipsis, esta vez bajo la forma de cambio climático catastrófico… A menos que el hombre, responsable de la emisión de los gases de “efecto invernadero”, decida redimirse, evitar lo peor y salvar al planera.

Según esto, los humanos deben empezar por abrazar el nuevo credo, no dudar del consenso establecido y condenar a los herejes enemigos de la Madre Naturaleza, divinidad de estos y otros tiempos.

¿Pero existe consenso entre los investigadores y científicos en torno al cambio climático, como repiten los medios de comunicación?. Pues fíjese que no. Otra cosa es que los disidentes no tengan buena prensa y que los medios no los pelen, como no sea para descalificarlos por colocarse al margen de lo “políticamente correcto”.

Los discrepantes de la ortodoxia ecológica, que no son pocos, exponen de todas maneras sus opiniones y las hacen oír. Póngale que no tuvieran razón –a saber–, pero de que tienen razones para disentir, que ni qué. Por lo pronto, no se equivocan al decir que el clima está cambiando –lo viene haciendo desde siempre–, “los que no cambian son los ecologistas”. Ni los líderes mundiales.

Verdad oficial

Al final de la Conferencia de Nairobi (Kenia, 2006) sobre el Cambio Climático, Kofi Annan, secretario general de la ONU, dijo muy alarmado:

“El aumento de las temperaturas ha alcanzado unos niveles sumamente preocupantes y generan una espiral perversa que amenaza con llevarnos peligrosamente a una situación irreversible”.

Y sentenció: “Si los escépticos continúan negando el cambio climático se debería juzgarlos por lo que son: fuera de contexto, fuera de su tiempo, y carentes de argumentos… La evidencia científica es hoy más completa y más alarmante”.

Dejó así establecida la “verdad universal”.

Enseguida el New York Times acusó a un senador de desacreditar “el consenso de los principales científicos y de los gobiernos de casi todas las naciones industrializadas en materia de cambio climático causado por el hombre” (Editorial, 12-10-2006)

Disidencia

“Oponerse a la verdad ‘establecida’ requiere valor, aunque mucha gente –incluyendo reputados científicos – vean el cambio climático de forma completamente diferente. Protestan contra la arrogancia de los que abogan por la hipótesis del calentamiento global y lo relacionan con las actividades humanas”. (Vaclav Klaus)

“Es la naturaleza, no el hombre la que regula el cambio climático… Los calentamientos y enfriamientos globales han existido, existen y existirán, independientemente de la actividad del hombre… No existe consenso científico sobre la influencia del hombre y del dióxido de carbono en el calentamiento global actual, y se confunde contaminación ambiental con cambio climático”. (Víctor Manuel Velasco Herrera, del Instituto de Geofísica de la UNAM, El Universal, 11 de febrero de 2011)

No es posible la predicción del tiempo con doce horas o días de antelación. ¿Y se nos pide que creamos en una predicción de largo plazo? ¿Y que hagamos inversiones financieras basadas en esas predicciones? ¿Es que todo el mundo se ha vuelto loco? (Michael Crichton)

No es el clima sino la libertad lo que está en riesgo. Preocupémonos por la degradación del medio ambiente, pero distingamos entre el ecologismo científico y medioambientalismo ideológico que amenaza la libertad individual, con sus escenarios catastróficos para implantar sus ideas sobre toda la sociedad. “Más peligroso todavía es la forma cuasi-científica en la que presentan sus predicciones tantas veces refutadas.” (Vaclav Klaus. Conferencia en el CATO Institute, Washington D.C., 9 de Marzo, 2007)

¿Nuestra época respeta la disidencia? Depende. Si se trata del cambio climático, el acuerdo mayoritario es ley. Ahora la verdad es decidida por votos.

El geofísico francés Claude Allégre, ex ministro de Educación, escribió “La sociedad vulnerable. Doce mitos de política científica” (2007).

La réplica de muchos climatólogos al colega no se midió. Firmaron una carta dirigida a la Academia de Ciencias, al Instituto Nacional de Ciencias del Universo y al Ministerio de Investigación, denunciando a un trasgresor de conducta intolerable. (Jesús Domingo)

Reacción similar contra el danés Bjorn Lomborg, autor de ‘El ecologista escéptico’ (2002). Acusado entonces ante un comité de ética científica, condenado en primera instancia y finalmente absuelto. Retiraron lo de “inocente del cargo de deshonestidad subjetiva, pero culpable de deshonestidad objetiva” (Usted, camarada, es objetivamente un traidor a la causa. ¿Dónde oímos esto?).

Escuchemos, pues, a los científicos disidentes.

De políticos

*Cuando los científicos y los políticos hacen bloque, eso no presagia en general nada bueno (sobran precedentes históricos). Luchar contra la contaminación, sí. Pero si el calentamiento climático es natural, esa batalla en realidad no sería la prioridad. (Serge Galam)

*Los políticos se ven obligados a tener una opinión sobre temas que ignoran. Y se les hace decir bobadas sobre el cambio climático. Son sus asesores los que les sugieren ir con las modas. (Richard Lindzen)

*Mientras, casi mil millones de humanos mueren literalmente de hambre y sed. Ah, pero el cambio climático es “el peor drama al que se enfrenta la humanidad”. Pues no. Y que no se apele al futuro para compadecerse de los países pobres. ¿Van a estar peor que ahora? (Manuel Toharia)

*A pesar de todo lo que se ha escrito sobre el calentamiento global, los especialistas todavía no han llegado a un consenso definitivo… (Shahen Hacyan)

A los miedos ya existentes, se añade el miedo climático, difundido por los medios y los políticos que ven en el cambio climático el mayor problema mundial. “El poder político y el cuarto poder conviven más cómodos pudiendo asustar a la gente. Meter el miedo en el cuerpo es una forma de controlar; informar, una forma de liberar.” (Marcos Taracido).

El futuro

¿Por qué las predicciones climáticas no aciertan ni cuando atinan?. Para dilucidar la cuestión, es pertinente atender las observaciones del sabio belga de origen ruso Ilya Prigoguine, fallecido en el 2003

Profesor de química física y física teórica, obtuvo el Premio Nóbel en 1977 por sus investigaciones sobre la formación de sistemas disipativos (que consumen más energía que los anteriores). Estructuras ordenadas en las que desemboca el caos.

La realidad –pensaba Prigoguine– no es ni puramente determinada ni puramente gobernada por el azar. Pero le otorgaba al azar un lugar preponderante en los procesos naturales.

Para explicar y prever algunos fenómenos, como el movimiento de la tierra en torno al sol, basta el esquema determinista; para otros no, como la evolución del ser humano, una sociedad, el clima terrestre, etc.

Tampoco para las partículas sub-atómicas. A nivel de los electrones, la física clásica deja de ser válida y entramos al territorio de las incertidumbres. Las leyes basadas en el encadenamiento de causas y efectos, son sustituidas por cálculos de probabilidad.

Dios juega a los dados

Prigoguine fue precursor de la Teoría del Caos, surgida a partir del intento de establecer leyes físicas para la predicción del tiempo atmosférico.

Esta teoría plantea que pequeños cambios en las condiciones iniciales conducen a enormes desequilibrios y discrepancias imprevistas en los resultados. No es el observador quien crea la inestabilidad o la imprevisibilidad con su ignorancia: ellas existen de por sí.

El futuro no se deja predecir. Imposible saber de antemano, donde existen bifurcaciones sucesivas, qué camino seguirá la flecha del tiempo.

El azar, pues, forma parte de la realidad física. Y, contrariamente a lo dicho por Einstein, Dios sí juega a los dados.

Se puede prever –dice Prigoguine– el paso de un cometa con un siglo de anticipación, pero no el clima de la próxima semana, porque depende de un enorme conjunto de circunstancias inciertas.

¿Y si tuviéramos óptimos instrumentos de observación sabríamos el tiempo que hará dentro de un mes, un año, etc.? “¡Falso!. El tiempo es imprevisible por naturaleza, pues sería necesario, para preverlo, disponer de una cantidad infinita de informaciones.” Es un sistema inestable. La menor variación en cualquier lugar del planeta provoca efectos considerables. (Entrevista con Guy Sorman).

Escepticismo

Hay gases en la atmósfera –metano, dióxido de carbono, vapor de agua, ozono, óxidos de nitrógeno y clorofluorocarburos–, denominados “de efecto invernadero”. Porque, al incrementarse, no dejan salir al espacio la energía que emite la Tierra

calentada por la radiación solar, y producen así un efecto parecido al de los vidrios que retienen el calor en un invernadero de jardinería.

La emisión de algunos gases es atribuida a las actividades humanas: industrias, quema de combustible fósil, deforestación, automóviles que aumentan el ozono, aires acondicionados y aerosoles que elevan los clorofluorocarburos.

El metano y el dióxido de carbono (CO2 serían los peores. Sobre todo el segundo, principal contribuyente al calor global, según los defensores del calentamiento por causas antropogénicas.

Y según el “consenso” de los científicos, el calentamiento va ‘in crescendo’, como diría el licenciado Medina. Los efectos actuales –“deshielo” de los polos, maremotos, ciclones, etc.– anuncian una inminente catástrofe en el plazo de 20 a 50 o a 100 años.

Pero cientos de científicos disienten. Que sólo algunos comparten el escepticismo, “es un mito de los medios de comunicación”, dicen científicos ingleses y estadounidenses. (BBC Mundo, 25/02/2002).

Y advierten: los cambios climáticos dependen de tantos factores que es imposible determinar si estarían o no originando un calentamiento, parcial o total, provisional o duradero. O si es de naturaleza humana, o resultado de la actividad solar o de ciclos naturales.

Declaraciones

Algunas de ellas provocaron, en la ortodoxia climática en boga, el mismo efecto que la penetración del arado en un hormiguero.

Destacan las declaraciones de los 61 famosos científicos canadienses, expertos en el clima, que solicitaron al primer ministro una revisión del calentamiento global.

Resumo sus argumentos:

*Hace sólo 30 años muchos de los actuales alarmistas del calentamiento global decían que estábamos cerca de un catastrófico enfriamiento global.

*No hay razón para confiar en las predicciones que hacen del futuro los actuales modelos del clima.

*Si a mediados de los años 90 hubiésemos sabido lo que hoy conocemos acerca del clima, el Protocolo de Kioto no existiría, era innecesario.

*El clima nunca ha dejado de cambiar. Pero decir “el cambio climático es real”, es una frase sin sentido, repetida para convencernos de una catástrofe a punto de abatirse sobre la humanidad, ‘culpable’ del calentamiento.

*Loable el compromiso de reducir la contaminación ambiental; irracional, adjudicar fondos para “detener el cambio de clima”. (Carta abierta, Financial Post, 6/04/ 2006)

Nasa

Y la declaración de Michael Griffin, director de la agencia espacial de EU.

50 científicos de la NASA y de la Universidad de Columbia dieron la alarma: llegamos a un punto de no retorno en el calentamiento, y Bush anunció un plan para detenerlo.

Entonces dijo Griffin:

“Yo no estoy seguro de que el calentamiento global sea un problema contra el que debamos luchar.” Y antes, en el Congreso: “es inaceptable instar a los científicos a modificar su trabajo o darles un giro para servir a una determinada política”. (Noticias de Ciencia y Tecnología, Junio de 2007)

No se la andaba acabando. Pero destacados científicos felicitaron a Griffin.

Millones de burócratas dependen de que la ilusión de un calentamiento global catastrófico se mantenga viva y “calentita”… También el negocio que hace la prensa con el cambio climático puede evaporarse. De ahí el escándalo provocado por las declaraciones de Griffin. (Eduardo Ferreira).

La disidencia crece

*La superstición de que los desastres son culpa del calentamiento generado por nosotros, no es nueva; lo novedoso es que reciba el aval de una parte de la comunidad científica, de organismos internacionales y gobernantes. (Ana Nuño)

*Las exageraciones parten de los propios científicos que no se atreven a contradecir las teorías oficiales por miedo razonable a dejar a la ciencia fuera de de las subvenciones (Antón Uriarte)

*El planeta está cada vez más sano, la contaminación disminuye. (Björn Lomborg)

*Los ciclones no han aumentado ni son más devastadores. Las víctimas del Katrina fueron mucho menos que las de otros ciclones, cuando las emisiones de CO2 eran insignificantes; el de Galveston (1900), cobró casi 8.000 vidas; el de Bangladesh (1970), 500.000. (Antón Uriarte)

*Hipótesis falsa: que podemos confiar más en las predicciones climáticas para el año 2040 que en la predicción del tiempo para la próxima semana. (Richard Lindzen)

*Si la ciencia parece explicar tantas cosas ¿cómo es posible que sea tan difícil entender y predecir el clima? Se puede calcular las propiedades de los átomos con

errores de apenas unas billonésimas, y la trayectoria de satélites artificiales con precisión de micras, pero cuando se trata de algo tan terrenal como el clima, las predicciones dejan de ser confiables. El problema es que no todos los sistemas físicos se dejan analizar con precisión, por muy correcta que sea la teoría y muy poderosos los métodos de cómputo. (Shahen Hacyan)

El Sol

*El CO2 no es el más influyente en la temperatura. Lo es el vapor de agua, producido en los océanos por efecto del sol. (Eduardo Zorita)

*La actividad industrial no es factor sobresaliente en el clima; lo es la actividad del Sol. La gente no influye en el calentamiento planetario. (Jabibuló Abdusamátov)

*El Sol es el motor del clima; su radiación acciona la máquina térmica que es el sistema climático. (René Garduño)

*¿Se derriten los polos? Sí… y no. El polo norte tiene en invierno un 18% menos hielo que antes, pero en verano sólo retrocede un 2%. El polo sur no disminuye: en la Antártida aumenta el hielo. (Zorita)

Al Gore

Del enfrentamiento de “nuestra civilización contra la Tierra”, vendrá la catástrofe, según Gore; para evitarla, convoca a “una acción internacional” contra el calentamiento. (El universal, 23/06/2007)

*El autor de La verdad incómoda, dice cosas completamente locas. Por ejemplo, que el nivel del mar va a ascender seis metros… El mar asciende dos milímetros y medio por año. 25 centímetros por siglo, no seis metros. (Claude Allègre)

*En la película de Gore se afirma que el incremento de CO2 en la atmósfera es un problema “ético”, y sugiere sin rubor que epidemias como la de la gripe aviar, la propagación de virus como el Ébola y el rebrote de la tuberculosis son producto del calentamiento global. (Ana Nuño)

*Los nuevos profetas exigen sacrificios para calmar a la “naturaleza”. Renunciar a nuestro modo de vida, al progreso tecnológico. Los políticos suscriben sus peticiones, para canalizar esos miedos atávicos y reforzar el poder.

*El problema con la cuestión del calentamiento es que oponerse a la explicación de su causa puede considerarse como un apoyo a la contaminación, lo cual evidentemente es falso… La lucha contra la contaminación se inscribe más en una gestión de bienestar que en un objetivo de sobrevivencia…La especie humana no está amenazada. (Serge Galam)

¿Cuál consenso, pues?

 

Referencias

Jesús Domingo, Nuevos delitos: El delito de negar el holocausto climático, Aragón Liberal, 11/03/07.

Richard Lindzen, Cambio climático, Instituto de Tecnología de Massachussets, Newsweek, 08/04/07.

Manuel Toharia, meteorólogo y director del Museo de las Ciencias de Valencia, La confusión entre el tiempo y la climatología, El Mundo, 15/01/2007)

Ana Nuño, El calentamiento global, al desnudo. Letras libres No. 69, España, junio de 2007.

Serge Galam, físico en el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, “No hay certeza científica sobre el clima”, Excélsior, 14/02/2007)

Shahen Hacyan, investigador del Instituto de Física de la UNAM, El Clima, Reforma, 12/12/ 2002)

Marcos Taracido, Falacias climáticas, 8/2/2007.

Ilya Prigoguine. El fin de las certidumbres, Taurus, 1997/ El Futuro no está escrito, 2000) y Guy Sorman, El orden nació del caos, Los verdaderos pensadores de nuestro tiempo, Seix Barral, 1991.

Pablo Cazau, La teoría del caos, Antroposmoderno, 2002-10-09)

Guy Sorman, El orden nació del caos, Los verdaderos pensadores de nuestro tiempo, Seix Barral, 1991.

Vaclav Klaus, The Financial Times, 14 de junio de 2007.

Eduardo Ferreira, Los Medios de Prensa y su jugosa Agenda Política, mitos y fraudes, 2 de junio, 2007.

Antón Uriarte, geógrafo y climatólogo, Cambio Climático, un asunto muy exagerado, Euskonews-Media, 01/05 /2007.

Björn Lomborg, profesor danés, autor de El ecologista escéptico, Libertad Digital/ 30/II/2000).

Richard Lindzen. Profesor de física atmosférica y meteorología del Massachussets Institute of Technology (MIT), Newsweek, 16/04/ 2007.

Jabibuló Abdusamátov, Observatorio de San Petersburgo, El Universal, 16/01/ 2007

René Garduño, El veleidoso clima, FCE, 1994.

Claude Allègre, geoquímico francés, ex ministro de Educación. 26/12/06.

Eduardo Zorita, Entre el alarmismo y la sensatez, (Tiempo, 04/12/2006)