ARMANDO MANZANERO, EL AMOR Y EL LENGUAJE

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*Nada ha cambiado en el romance, sólolos tiempos y los apresuramientos;

*hoy todos los jóvenes acortan el lenguaje y se llaman buey

Armando Manzanero no cede en sus ideas centrales: el romanticismo es hoy el mismo de los tiempos en que compuso Esta tarde vi llover”. Nos cambian las palabras, los apresuramientos de esta vida moderna que llevan a una conclusión dolorosa: “nos hizo falta tiempo”, pero el sentimiento no cambia, como no lo hace la música, ese elemento al que no duda de calificar como de primera necesidad, indispensable, pues ¿quién puede vivir sin música?

Entrevistado en Mazatlán, donde graba un disco con la banda Estrellas de Sinaloa, en los estudios Jaliza, Manzanero se mantiene siempre en el tema de la música, pero aborda también las condiciones políticas del país, a partir del sufrimiento de la gente. Duele que pasen cosas, pero con música y con esfuerzos se puede salir adelante.

Se muestra emocionado de la mixtura entre su música, su romance, y la alegría de la banda. Es que no hay límites en la música, los límites los hemos puesto nosotros, pero no son reales, dice.

Ahora que comparado con lo que está pasando en lugares como Francia, nosotros somos “niños chiquitos”, no porque sea poco lo que nos pasa, sino porque vemos que los problemas se dan en todas partes, dice a Sinaloa enlínea.

De todos modos lamenta que haya situaciones como la pérdida del idioma. Los jóvenes todo lo quieren cortito, hasta a mi mujer he tenido que llamarle la atención por cosas como “no manches”, que se dicen por inercia sin saber que en realidad están diciendo “no mames”, como lamenta también que nuestros hijos y los amigos de nuestros hijos se hayan cambiado de nombre y ahora todos se llamen “buey”: “¿qué tal buey, cómo estás buey, qué onda buey?”

Pese a todo, celebra la conexión que sus canciones han logrado con los jóvenes, lo que se expresó especialmente en los discos de duetos con cantantes del momento. Tiene que ser, indica, porque además como muchos están en esa moda de la brevedad, nos necesitan a nosotros para expresarse en toda la línea.

No es por supuesto, su primera visita a Mazatlán. El disco que graba con la banda que encabeza Germán Lizárraga lo ha traído ya en otras ocasiones, pero además ha tenido otras visitas, como la realizada en 1977, cuando hizo una temporada en el desaparecido Hotel Camino Real.

-Ah no me recuerde eso, por favor, en aquellos tiempos, con aquella juventud, con lo bonito que ya era Mazatlán, ahí aprendí lo bonito que se vive aquí. Antes de la entrevista le recordamos la

plática que sostuvo con Alfredo Arnold para el periódico Nuevo Diario, en que el periodista le preguntó si se consideraba un genio.

-¿Y yo qué dije? Pregunta a su vez, curioso. –Que no, que de ninguna manera –¡Claro que no! –Le puso además como ejemplo de la negativa aquella parte de “porque ya no extraño como antes tu ausencia”, cuando, dijo usted, lo que se extraña es la presencia… -¡No, pues por supuesto, cerró Manzanero.

No quiere dar ejemplos, pero la música sólo se divide en buena y mala ¿cuál es la mala? La que no me gusta, la que no me atrevo yo a cantar y a cuyos autores no quiero, pero no puede decir más en esto, indica instalado en su calidad de dirigente de la Sociedad de Autores y Compositores.

De todos modos alcanzamos a recordar con él cómo le compuso una canción a un presidente (Parece que fue ayer) -¡qué bonito que después de treinta años siguiera enamorado de su esposa! –¿Se puede componer ahora para los presidentes, con los desgastes que traen encima?

¡Claro que sí, a ver si con la música les mostramos que hay cosas que pueden endulzar los problemas y combatir esos desgastes y sus causas.

Alfredo Arnold tenía razón en 1977: la música, la vigencia, la apertura y la sencillez hacen de este hombre un genio, y usted puede apreciarlo en el video que aquí le presentamos.