50 años de gloria literaria en Mazatlán

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La noche de este viernes, en el esplendoroso Teatro Ángela Peralta, el Premio Mazatlán de Literatura  celebró medio siglo de ser un espacio privilegiado para la literatura nacional y lo hizo con una soberbia Velada de las Artes para galardonar al escritor Gonzalo Celorio, por su novela “El Metal y la Escoria”.

En su 40 edición, la ceremonia honró la memoria de los fundadores del premio, el escritor Antonio Haas, Francisco Álvarez Fárber y Raúl Rico Mendiola.   Desde 1965 este certamen ha celebrado  las obras literarias de mayor calidad publicadas en México, distinción que ha recaído en auténticos pilares de las letras nacionales como Elena Poniatowska, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Francisco Hernández, Sergio Pitol, Juan Villoro, Ricardo Garibay, Fernando del Paso, José Emilio Pacheco, Rafael Pérez Gay y en 2015, Gonzalo Celorio.

La ceremonia precedida por Enrique Vega Ayala, convocó en el escenario al Rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Juan Eulogio Guerra Liera; al Alcalde de Mazatlán, Carlos Felton González; al Director del Instituto de Cultura de Mazatlán, Raúl Rico González; a la Directora del Instituto Sinaloense de Cultura, María Luisa Miranda; a los miembros de Jurado del Premio Mazatlán de Literatura, Juan José Rodríguez, Ignacio Trejo Fuentes y Braulio Peralta.

El Doctor Guerra Liera entregó  los 100 mil pesos que la UAS aporta para auspiciar el certamen literario convocado por el Instituto de Cultura de Mazatlán en el marco de la celebración del Carnaval.  A su vez, el Alcalde  Carlos Felton entregó al escritor galardonado la Placa de Cristal acompañado por  SGM Rocío,  Reina del Carnaval de Mazatlán 2015  y Marcela,  Reina de los Juegos Florales.

En su discurso, el maestro Celorio habló de su relación personal y literaria con Sinaloa, evocó entrañables memorias de sus visitas a Culiacán como conferencista y tallerista, y sobre todo, evocó el pulso creativo de autores como Gilberto Owen, Inés Arredondo y Alejandro Quijano, glorias de las letras sinaloenses. Por último, el autor galardonado señaló que el eje de su literatura es la memoria, materia con la cual realizó “El Metal y la Escoria” al realizar un recorrido por su historia familiar a través de la memoria de un hermano que, al mismo tiempo, se ve despojado de sus recuerdos por la enfermedad de Alzheimer.

Derroche de talento artístico

Para agasajar a Gonzalo Celorio, la Velada de las Artes 2015 reunió a un portentoso elenco que, haciendo alarde de su maestría artística ofreció un exigente y excelso repertorio operístico inspirado en obras inmortales de la literatura.

La soprano María Katzarava, los tenores Carlos Arturo Galván y Andrés Carillo; la mezzosoprano Rocío Tamez y la colosal presencia musical de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes y el Coro Guillermo Sarabia contaron con la soberbia dirección del maestro Enrique Patrón De Rueda en un viaje conformado por música de Rusia, Francia, Italia y España.

La primera parte del concierto  estuvo marcada por la apasionada recreación de la tragedia de William Shakespeare, “Romeo y Julieta” realizada por el maestro francés Charles François Gounod, una auténtica celebración a la pasión, el ensueño, el drama y la belleza del amor.

Sin lugar a dudas, desde su primera intervención, la soprano mexicana, María Katzarava, considerada como una de las mejores voces operísticas en el planeta, dejó en claro que ella era el punto clave de la noche: una voz potente, capaz de ir de la delicadeza a una fuerza desgarradora, plagada de matices y con una presencia escénica abrumadora movió las fibras más sensibles del auditorio.

Sin embargo, el magistral trabajo de los otros solistas, el tenor Andrés Carrillo, la mezzosoprano Rocío Tamez y el bajo Miguel Valenzuela, terminaron de confeccionar un colorido ramillete de voces que bajo el cobijo del Coro Guillermo Sarabia y el peso monumental de la OSSLA elevaron la primera parte del recital a otro nivel en el que el trabajo del maestro Patrón De Rueda fue vital para coordinar ese mar de talentos.

Tras el intermedio, el peso del concierto recayó en la eterna obra de Giacomo Puccini, “Madame Butterfly” en donde la química entre el tenor Carlos Arturo Galván y María Katzarava recreó un cuadro amoroso que sedujo al TAP y arrancó fuerte aplausos y gritos de ¡bravo! ante la entrega absoluta de Katzarava, e incluso, sonoras risas ante las jocosas intervenciones del maestro Patrón De Rueda en su afán por involucrar al público con la historia contada en el escenario.

Una vez concluido el programa oficial de la noche, el elenco regresó a escena para ofrecer dos números más, dos piezas en las que, una vez más, María Katzarava estremeció al auditorio mostrando su generosidad, profesionalismo y cariño hacia Mazatlán y al maestro Enrique Patrón De Rueda, uno de los pilares de su carrera artística.

De esta manera la Velada de las Artes refrendó su título como el máximo evento cultural del Carnaval Internacional de Mazatlán, dándole su sitio de honor al Premio Mazatlán de Literatura, uno de los certámenes literarios más importantes del país.