TRANSICIÓN

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La falla de Rocha Moya

El frenar o impedir por parte del Frente Legislativo creado en el Senado de la república y conformado por el PRI-PAN-PRD y MC, que cayera la reforma educativa, no puede verse así como un hecho menor, ni como la postura de la oposición por ser oposición al presidente nada más.

Desde días antes, habíamos comentado que el periodo ordinario que terminó apenas el pasado 30 de abril, sería uno de cuentas mochas para el presidente Andrés Manuel López Obrador.

De entrada había varias reformas de ley pendientes por someter ante el Senado para su aprobación o rechazo y el tiempo se les había acabado a los operadores del Presidente.

La reforma de ley para aprobar la revocación de mandato ni siquiera llegó a presentarse ante el pleno para su aprobación o rechazo.

La iniciativa de reforma laboral salió pero no en los términos que planteaba el Presidente.

Pero la que sin lugar a dudas pintó con palabras y de cuerpo entero en los hechos, como un gran fracaso para el Presidente, fue la postura firme del Frente Legislativo para impedir la caída de la reforma educativa de Peña y abrir la puerta para una impulsar una nueva reforma López Obradorista.

Y es que el frenar la caída de la actual reforma educativa, fue una carambola de varias barandas que pegaron fuerte en varios personajes o actores.

1.-De entrada por lo pronto, el principal perdedor sin lugar a dudas, lo es el presidente Andrés Manuel López Obrador. El desde la campaña juró y perjuró que de la reforma educativa peñista no quedaría ni una coma y por lo pronto quedó completita.

2.-Otros que pierden, son los principales aliados del presidente, los maestros de la CNTE quienes a todas luces quieren echar abajo la reforma de Peña y que se legisle una nueva que les beneficie. Por lo pronto, también tendrán que esperar mejores tiempos.

3.-Pero entre los perdedores hay un sinaloense que puede pagar los daños colaterales de su enorme fracaso y falla al presidente López Obrador. El es el Senador Morenista Sinaloense, Rubén Rocha Moya.

4.-El Senador Rocha Moya como presidente de la Comisión de Educación del Senado, es quien tenía en sus manos la enorme responsabilidad de cabildear y hacer lo necesario para que la reforma educativa cayera y con ello cumplir el principal deseo y compromiso de campaña del Presidente López Obrador.

5.-Rocha Moya le falló al Presidente y seguramente eso puede tener sus consecuencias de cara a cumplir su deseo de competir por la gubernatura en el 2021 contando con todo el respaldo presidencial.

6.-Pero a su vez, los grandes ganones, son las fracciones parlamentarias del PRI- PAN-PRD y MC, quienes una vez más, con su frente opositor, mandan el mensaje que el presidente López Obrador si tiene un contrapeso real y no podrá hacer lo que quiera, cuando menos no, en reformas constitucionales.

Ya veremos cómo se opera este tema en el futuro inmediato y si en esa segunda oportunidad que tendrá Rocha Moya de cumplirle al Presidente, una vez que esta iniciativa se vuelva a abordar en un periodo extraordinario, logra sacarla aprobatoria.

Fallar una segunda vez, para Rocha Moya y su proyecto personal, puede resultar fatal.

Habrá que estar pendientes.

PASO A PASITO

Escupir para arriba nunca ha sido un sabio consejo. Algo así dijimos en su momento, fue lo que hizo la otrora fracción mayoritaria en el Congreso del Estado de la Alianza Juntos Heremos Historia cuando de manera pública exhibió los contratos publicitarios que el Congreso tenía con medios de comunicación.

Desde luego exhibirlos no tiene nada de malo, porque legalmente tienen que estar en el portal de transparencia que cualquier ciudadano puede consultar.

Lo malo, fue el rosario de calificativos que le pusieron a los medios y a los periodistas al tacharlos de vendidos, chayoteros, corruptos etc. El rosario es más largo.

Pues bien, hoy el líder de la fracción parlamentaria del PRI, Sergio Jacobo les regresó la misma pelota a la Fracción Parlamentaria de Morena pero por su negativa de transparentar los convenios que tiene con medios de comunicación y periodistas.

Insistimos, tener convenios no es malo, los medios son necesarios para difundir las acciones de todo Gobierno o ente público, entre ellos el mismo Congreso. Lo malo es escupir para arriba.