LA VIDEODEMIA Y LA CLASE POLÍTICA.

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ELIO EDGARDO MILLÁN VALDEZ.

Los videos en estas semanas han emergido con una fuerza tal fuerza que han ocupado la centralidad del espacio público, al mostrarnos la putrefacción de la inveterada corrupción, pues además exhibición del video Lozoya contra decenas de políticos corruptos del pasado reciente salió también a los mentideros políticos un video en donde muestra a Pío López Obrador y a David León en un ilegal proceso de entregan/recepción de dinero para alimentar la causa, la causa del pueblo bueno. Además uno de Ricardo Monreal que aún no enciende la pradera.

La enseñanza de Carlos Ahumada que data de 2004 llegó para quedarse, al exhibir en un video a René Bejarano y a Carlos Imaz. En él aparecen recibiendo un cuantioso soborno de aquel argentino/mexicano. No tengo otros datos de que haya habido en esos tiempos una acusación videograbada que, por su transparencia, se haya convertido en juez y parte al mismo tiempo. Y miren el fantasma el fantasma de Ahumada vuelve a aparecer en 2021 mexicano, el año de Leona Vicario. Había sí llamadas interceptadas y….

ALGO SE HA ROTO EN LAS REDES DE CORRUPCIÓN, QUE NO AÚN LAS DE IMPUNIDAD.

Creo que desde hace mucho tiempo y más en el sexenio de Peña Nieto las instituciones y las leyes de las que ellas emanan han sido una excelente cortina de humo para que los políticos, sea que estén en el poder o en la oposición -vale decir no todos, y quizá no la mayoría- extraigan fortunas del presupuesto y de los negocios que hacen con los empresarios para hacer crecer su riqueza personal y comprar clientelas para mantenerse en el poder. Y eso cuesta carretadas de dinero.

Pero este acuerdo no escrito -pero signado por la tradición- entre los políticos en el poder y los que lo quieren conquistar se ha roto, sobre todo porque las profundas crisis que están detrás de la polarización las agigantan, porque además en las redes sociales las encienden los chairos y los fifís, son de tal intensidad que hace pensar que López Obrador no midió las consecuencias de su “guerra contra la corrupción” sabiendo que él y sus huestes son parte del mismo “sistema” sin el cual jamás no hubieran alcanzado el triunfo electoral en el 2018 y, menos aún, sostener una oposición a lo largo de 18 años. Porque este sistema de corrupción e impunidad tiene como lema: “Con dinero baila el Perro”

LOS VIDEOS COMO LA VÍBORA DE LA MAR…

Seguramente en las próximas semanas el número de videos inculpatorios aumentará exponencialmente, porque se ha impuesto un sistema de vigilancia de tipo orweliano en el que videograban -o intentar grabar- las trapacerías de sus enemigos políticos y, por supuesto, las de sus competidores del mismo partido, porque este tipo de videos constituyen un seguro de protección contra sus posibles detractores y, por supuesto, hacen exactamente lo mismo, también les urgen “compran” ese seguro de impunidad. La divisa es simple: “SI me hundes, te hundo”.

El problema ahora es que los videoescándalos aumentarán la polarización a punto donde la violencia asuma el puesto de mando en las calles, más aún si los jefes de las clientelas no entienden en la encrucijada que están metiendo a los mexicanos. Cuidado porque puede haber chipote con sangre. Ojalá que los poderes y los niveles de gobierno entiendan – particularmente los más moderados- que en este juego de suma cero nadie gana y todos pierden, especialmente los millones de mexicanos que están más allá de las pretensiones de los cínicos y los fanáticos.