LA SCJN, QUIZÁ SIN QUERER QUERIENDO LE DIO LA VUELTA A LA IMPOSICIÓN DE AMLO.

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ELIO EDGARDO MILLÁN VALDEZ.

 

López Obrador reiteró en sus mañaneras recurrentemente que la consulta iba derecho y no se movía, pues quería tener el aval de la Corte y después del pueblo bueno para juzgar a los presidentes “neoliberales” Incluso en el último show mañanero amenazó a la Suprema que si no hacía el “corte” como él quería, que modificara el artículo 25 de la carta “manga” para hacer él mismo la consulta para que se “linchara” -del verbo enjuiciar- a los expresidentes, aunque nunca dijo, por fortuna, que esa consulta la haría a mano alzada, como las anteriores.

 

Los miembros de la Corte, con mayúscula hasta del día de ayer, que entre el temor y el fervor militante, aprobaron la consulta, echando al desfiladero la fundada ponencia de Luis María Aguilar, a pesar de que está sólidamente fundada, en la que afirmaba que la consulta propuesta por el Presidente era algo así como un “margallate” de inconstitucionalidades. Pero los seis ganadores se les ocurrió cambiar la pregunta -también se dice inquisición-. Y era para menos, pues esa pregunta era más brava que la linces de mi rancho:

 

“¿Está de acuerdo o no con que las autoridades competentes, con apego a las leyes y procedimientos aplicables, investiguen, y en su caso sancionen, la presunta comisión de delitos por parte de los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto antes, durante y después de sus respectivas gestiones?”.

 

DE AQUEL COLOR ROJIZO DE LA CONSULTA DE LÓPEZ, PASÓ A UN COLOR ROSITA.

 

Y como seguramente a los seis ganones les corría el hervor helado que quizá les produjo algún temblor de la cabeza a los pies y viceversa, optaron por suavizar la pregunta para que la guajolota pareciera gallina de corral y no precisamente una gallina silvestre. La nueva pregunta, que seguramente les ayudó a formular el ministro Luis María Aguilar, entre otros, es una inquisición está hecha a seis manos, como lo descubrió el columnista de diario Milenio, el insigne Gil Gamés. Se formuló así:

 

“¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”.

Hasta López Obrador tuvo hoy un comentario amargo y dulzón por la restitución de la pregunta: “El presidente Andrés Manuel López Obrador celebró que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) aprobó por primera vez la realización de una consulta popular para enjuiciar a los expresidentes por probables actos de corrupción, aunque consideró que la pregunta es muy genérica y poco clara.

 

LE DIERON VUELTA A LA PREGUNTA CON SE QUE SE CONSULTA AL PUEBLO

De una pregunta filosa y concreta -enjuiciar a los presidentes-, se pasó a una inquisición generalizante en donde la gente no tendría cómo votar o no si quieren linchar/enjuiciar. porque las personas de esfumaron con esta nueva pregunta. Tal como está redactada vale para todos los funcionarios de los distintos niveles y órdenes de gobierno que tienen algún hueso que roer, y tratándose de presidentes, si lee bien la pregunta, podrían pasar por la hoguera de la consulta mandatarios de la independencia, la revolución y hasta el mismo López Obrador porque 2019 es ya un año pasado.

 

Dicho sea con todo respeto, la pregunta que segregó la Corte Suprema es un galimatías y dicho sea también con todo respeto un golpe para las intenciones electoreras de Andrés Manuel. No sé por qué el presidente se mete en estos enredos y quema a sus pupilos de la Corte, que seguramente ahora los está regañando por el dislate que cometieron, mientras el ministros Luis María Aguilar canta alguna canción de Juan Gabriel.

 

Y digo para qué se mete en esos enredos porque si quiere enjuiciar a los expresidentes existen todo un conJunto leyes que lo mandatan a combatir la corrupción y otros delitos de los Ex, y además porque los acuerdos de la consulta no son vinculantes para el sistema judicial. Quizá el presidente se mete a la charca de estos enredos impliquen sea la que pretensión de seguir siendo el primus inter pares, para seguir gobernando sin contrapesos. Gobernar y seguir siendo candidato, asÍ sea a través de interpósita persona es, para decir lo menos, un trabajo tóxico y más aún cuando el país se nos desgarra,.