EL GOBIERNO NO SE ENDEUDÓ, PERO EL PUEBLO SÍ

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Elio Edgardo Millán Valdez.

Ricardo Monreal desde mi perspectiva es un político inteligente, conciliador hasta donde puede y es de los pocos que les se ve contentos haciendo su trabajo. Monreal Ávila tiene una larga trayectoria política que inició en el PRI, pasó por el PRD, el PT, Movimiento Ciudadano y ahora en Morena. El zacatecano, con 54 años de edad, ha sido diputado federal en tres ocasiones, de 1988 a 1991, de 1997 a 1998 y en la actual legislatura iniciada en 2012. Y ha sido senador en dos periodos, de 1991 a 1997 y de 2006 a 2012. En 2012 fungió como coordinador de campaña de Andrés Manuel López Obrador, entonces candidato del PRD a la Presidencia de la República. Hoy el zacatecano es el coordinador de Morena en el Senado.

 

Dicho lo anterior debemos aceptar que lo Cortez no quita lo Cuauthémoc. Hoy publicó en Reforma una columna que quizá escribió con la mano y seguramente quizo borrar con el codo, pues afirmó; “A diferencia de lo que han hecho otros países, siguiendo las recetas del modelo neoliberal y contrayendo enormes deudas para inyectar dinamismo a sus economías como respuesta a la actual crisis, el Gobierno de México ha mantenido firme su compromiso de no adquirir nuevos empréstitos ni elevar los impuestos o crear nuevos, pero sí aplicando una sólida política anticorrupción y de austeridad republicana para eficientar el gasto público, transparentar su ejercicio y rendir cuentas a la sociedad”.

 

HERMOSA REFLEXIÓN, PERO DEMASIADO DOLOROSA.

Tiene razón Monreal el Estado no contrajo deuda ni aumentó los impuestos, pero entonces con qué recursos sobrevivieron los millones de desempleados y las medianas y pequeñas empresas? La respuesta es simple: los trabajadores desempleados y subempleados sobrevivieron de las afores, vendiendo sus bienes lo que carecían de aquellos ahorros; asimismo, pidiendo prestado a los agiotistas y los pobres de los más pobres de las remesas que les enviaban sus familiares, fundamentalmente de los Estados Unidos. En efecto para ellos no se contrajo deuda, cada quién se rasco con sus propias uñas. Y ya no hablemos de las medianas y pequeñas empresas, muchas de las cuales desaparecieron.

Digásmoslo con la voz de Omar Garfias: “De enero a julio, los retiros a las afores por desempleo se ubicaron en 10 mil 563 millones por parte de 997 mil 443 mexicanos. No son los casos más dramáticos, los hay que, además de desempleados, no tienen afore pues trabajan en la informalidad. Son 12 millones de mexicanos. El periódico La Jornada reportó el 20 de mayo: “Una red de agiotistas pretende aprovecharse de la crisis económica derivada de la pandemia y ofrece créditos inmediatos (…) con tasas de interés que rayan en la usura: del 25 al 40 por ciento mensual, que además “…exigen en prenda las escrituras de terrenos o facturas de vehículos con un máximo de antigüedad de 2 años”. La pérdida de ingresos de los trabajadores es histórica (RíoDoce. Omar Garfias. 25/09/2020)

LA PREGUNTA?

Es incuestionable que los recursos de la Secretarias de Hacienda bajarán por por los saldos negativos de las empresas y muchas de ellas han desaparecido, por más que Monreal afirme se “han ha tenido grandes avances que permiten generar más ingresos al Estado, combatiendo la evasión y el fraude, y prohibiendo las condonaciones multimillonarias que en el pasado fueron parte de la sangría a los recursos del erario, a causa de la colusión entre el poder político y el poder económico del viejo régimen. Quizá van tener que recurrir la deuda pública, al menos para completar 6.2 millones que tienen presupuestado para 2021, cuya suma es prácticamente igual este año.

 

La pregunta es simple: Supongamos que la mitad de los empleados que se hagan de un puesto de trabajo, así sea lentamente, qué harán los que no lo consigan? Y la pregunta es pertinente: pues ya les queda la mitad del afore, sus bienes los vendieron y además se endeudaron con los agiotistas. Si el 2021 va ser como lo plantea Monreal, ahora si nos pareceremos en cuerpo y alma a un país bananero. Monreal escribió una columna política incorrecta