Medio en broma y en serio, locatarios y vendedores frente al histórico mercado del centro, “José María Pino Suárez”, señalan la incapacidad de los gobiernos del estado y municipal para resolver problemas y reconocen que el proyecto de poner los medidores de energía eléctrica sobre la calle Leandro Valle está frenado, porque no hay acuerdos entre las instancias públicas, pues hasta el INAH ya dijo que ella no ha dado permiso para que levantaran una barda e instalarán esos medidores en un muro que estorba al peatón y afea la imagen de la ciudad.
No hay “socialización” del proyecto en dónde instalar los medidores de la energía eléctrica, mientras los comerciantes dicen que “si cayó el Muro de Berlín que no vaya a caer esa bardita donde quieren instalar la infraestructura eléctrica”.
Dicen que ya en el gobierno de Quirino Ordaz se habían destinado muchos millones de pesos para la rehabilitación del mercado, entre ésta los medidores, en el propio Pino Suárez, pero está pasando el gobierno de Rocha Moya y no hay un proyecto serio y formal que se conozca de manera pública.
Hay mucho desacuerdo entre los vendedores ambulantes en los alrededores del Pino Suárez, en tanto funcionarios de los gobiernos se echan la bolita el municipio al estado y viceversa. Con ironía apuntan los comerciantes están como las frases del Monje Loco: “Nadie sabe, nadie supo”, pero la barda de la ignominia sigue de pie frente a un reconocido negocio de telas.