Monigotes carnavaleros siguen tomando su lugar en el malecón

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Mazatlán, Sinaloa, 20 de enero de 2026.-

Mazatlán sigue vistiéndose de fiesta. En una jornada intensa y celebratoria, esculturas urbanas monumentales siguen tomando su lugar en puntos estratégicos del malecón para elevar el pulso visual y emocional del Carnaval Internacional Mazatlán 2026 ¡Arriba la Tambora!.

Este martes la jornada fue intensa sobre la Av. Del Mar. Comenzó con la colocación de la escultura ¡Arriba la Tambora!, en el cruce con Rotarismo; después, fue instalada Sinfonía del Pacífico en el cruce con Insurgentes. La instalación de ambas obras fue supervisada por su creador, Henry Wilson.

La jornada de hoy continúa con la instalación de Hans (obra de Ninots) la altura del
antiguo Valentinos y podría concluir con la colocación de El compa tuba (de Jorge González Mata) a la altura de Las Gavias.

Desde ayer la escultural Sirena de la Banda, creada por Jorge González Mata, sonríe en la Plazuela Machado y el Arlequín Pachanguero, del mismo autor, saluda desde Av. Del Mar y Zaragoza,

El Niño (creación del equipo Ninots que lidera José Ángel Trujillo y Juan José Boronat) adorna el malecón a la altura de la calle 5 de Mayo; Raíz y Tradición (de Jorge González Mata) toca la tambora frente al mar en el cruce con Lola Beltrán y El solista del estero (escultura de Henry Wilson) brilla con luz propia como embajador absoluto de la riqueza marina.

La presencia de las esculturas urbanas dialoga con el tránsito cotidiano y anuncia que la ciudad entra en un tiempo distinto: el tiempo del asombro.

Más allá de las obras, la nota la dio la excelente coordinación operativa. El equipo de Operaciones del Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán trabajó de manera precisa y armónica con los creadores de cada monigote y con las autoridades de Tránsito, quienes facilitaron traslados, maniobras e instalaciones con eficiencia y orden, garantizando una jornada fluida y segura.

Durante el proceso, la ciudad respondió. Camiones repletos de turistas, pulmonías y aurigas detuvieron su marcha para observar, fotografiar y celebrar estas esculturas monumentales. Los rostros de alegría, sorpresa y admiración confirmaron que los monigotes ya están cumpliendo su misión: provocar encuentro, conversación y orgullo.

Son imágenes que viajan, que se comparten, que construyen una primera gran postal de Mazatlán que se prepara para su máxima fiesta.