Mazatlán, Sinaloa, 25 de marzo de 2026.-
Treinta años después de que el Teatro Ángela Peralta abriera sus puertas para despedir sus restos mortales, el recinto volvió a vibrar con sus canciones y el eco de su voz. En una noche donde la nostalgia se transformó en ovación, el espectáculo “Recordando a Lola la Grande a 30 años” logró lo imposible: traer de vuelta la esencia de Lola Beltrán a través de un público que, con el alma en la garganta, agotó las localidades para cantar los éxitos de la Reina de la Canción Vernácula, junto a María Elena Leal, Diana Reyes y Silvia Zepeda, artistas que hoy honran su memoria.

Este lunes el Teatro Ángela Peralta fue escenario de una velada profundamente significativa durante el homenaje que el Gobierno de Mazatlán a través del Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte, en colaboración con la empresa Luz Record, rindieron a la artista rosarense que a través de sus canciones puso el nombre de México en el mapa internacional.
El homenaje inició con la interpretación de Paloma Negra, a cargo de artistas del Centro Municipal de las Artes. En un momento de profunda carga emocional el piano del maestro Juan Pablo García resonó con una sensibilidad contenida, marcando el tono íntimo de la velada. La voz de Ariadna Rosales se sumó a esta apertura con una interpretación sentida que logró conectar de inmediato con el público.

El montaje articuló una narrativa escénica apoyada en música en vivo, coreografía y proyecciones audiovisuales que aportaron una dimensión documental al homenaje. A través de estos recursos, se ofreció una lectura integral del legado de Lola Beltrán, transitando entre la evocación íntima y la construcción colectiva de su memoria y de su paso por el cine, la televisión, su actuación en Bellas Artes en 1976 y su triunfo en los escenarios más importantes del mundo.
Uno de los elementos más significativos fue la proyección de videos que recuperaron el tratamiento periodístico que tuvo la partida de la artista, permitiendo al público reconectar con aquel momento desde la mirada de los medios de la época.
En otro segmento, las proyecciones destacaron la labor altruista de Lola Beltrán, subrayando su cercanía y apoyo a artistas que posteriormente se consolidaron como figuras relevantes en el ámbito artístico mexicano, ampliando así la percepción de su legado más allá del escenario.
Las interpretaciones vocales estuvieron a cargo de Silvia Zepeda, Diana Reyes y María Elena Leal. Cada una ofreció versiones cargadas de sensibilidad y respeto por el repertorio de Lola Beltrán, y encontró eco inmediato en el público que acompañó las canciones a una sola voz.

El público aplaudió y cantó ´Sufriendo a solas´, ´Vámonos´, ´No volveré, ´Se me olvidó otra vez´, ´Mi ranchito´, ´Mi gusto es´, ´Por un amor´, ´Ya para qué, ´Los laureles´, ´La noche de mi mal´, ´Si nos dejan´, ´Paloma negra´, ´Para morir iguales´, entre otras canciones.
El espectáculo contó con la participación de bailarines de la Compañía de Ballet Clásico del Centro Municipal de las Artes de CULTURA: Sandra Fernández, Carlos Cervantes, Sthefany Martínez, Gean Lee y Panchi Balseca, quienes aportaron un lenguaje corporal que enriqueció la propuesta escénica. A su vez, el Ballet Folclórico del Instituto de Cultura de Mazatlán, bajo la dirección del maestro Javier Arcadia, imprimió fuerza, color y arraigo tradicional al reforzar los momentos de mayor identidad mexicana.

La presencia del Mariachi Occidental y la integración de la danza consolidaron el tránsito entre lo íntimo y lo celebratorio al permitir que la figura de Lola Beltrán se percibiera como una presencia vigente dentro del imaginario colectivo.
Uno de los momentos de mayor carga simbólica fue la participación de María Elena Leal, hija de la artista homenajeada, cuya presencia en el escenario representó la continuidad de un legado profundamente arraigado. A ello se sumó la presencia de la familia Beltrán entre el público, lo que otorgó al homenaje un sentido aún más cercano y significativo.

Entre los asistentes destacó también la presencia de Germán Lizárraga, figura emblemática de la música sinaloense, quien al subir al escenario entregó la medalla que lleva su nombre a las cantantes, al Director General de Cultura, Oscar García Osuna y a la Presidenta Municipal de El Rosario, Claudia Valdez, quien anunció un próximo homenaje en El Rosario, Sinaloa, para honrar la memoria de Lola la Grande.

A nombre del Gobierno de Mazatlán que preside Estrella Palacios Domínguez, el Director General de Cultura, Oscar García entregó un reconocimiento a la trayectoria de Lola Beltrán.
El cierre del homenaje alcanzó uno de sus puntos más emotivos con la interpretación de Cucurrucucú Paloma, pieza que condensó el espíritu de la velada. En ese instante, voces en escena y público se unieron en una sola voz, para reafirmar que más allá del tiempo, la voz de Lola Beltrán continúa viva en la memoria colectiva.
Al término del homenaje, en un gesto que transformó la despedida en celebración, los artistas regresaron al escenario para interpretar el Corrido de Mazatlán.
“Cuando el destino” fue un regalo para el público, el primer tema interpretado por Lola Beltrán que sonó en la radio, al pedir otra canción, se escuchó “Cucurrucucú Paloma”, este momento final reunió a todos en una imagen colectiva que conectó la figura de Lola con la identidad del puerto.
Al concluir la velada el público se puso de pie y colmó de aplausos al elenco.










