María Pese a su Discapacidad es Ejemplo de Vida; Ayudó a un Joven a Salir de las Drogas

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*Es, en muchos casos, autosuficiente
*De franca sonrisa y filosofía por la vida

María Rivas es una mujer de 30 años, al menos es lo que dice, presenta una discapacidad de nacimiento llamada osteogénesis, “huesos de cristal”, con estudios hasta el cuarto semestre de preparatoria. La necesidad por una madre que murió y un padre que desapareció, la llevaron a vivir de la limosna, sin embargo va por la vida feliz, sin rencores o coraje contra Dios, sólo deseando el mayor tiempo posible en esta mundanal tierra en la que va con una franca y abierta sonrisa.

Llegó a Mazatlán desde Zacatecas, aquí no tiene a nadie, sólo unos cuantos amigos que la apoyan en lo necesario, aunque se baña y se alimenta sola, a veces acompañada de una amiga; paga un precio modesto en un pequeño hotel de esta ciudad y puerto.

No tiene miedo a la vida, ya se acostumbró a muchas cosas, incluso adoptó a un lustrador de calzado en la Plaza la República a quien le dice “papá”. Pese a algunos problemas, se siente autosuficiente.

En su “filosofía” dice que la vida es muy corta y hay que aprovecharla, a pesar de como está; “cada minuto cuenta, que nadie se sienta mal pues la vida sigue”; y cuenta la historia que al llegar hace más de un año a Mazatlán, ayudó con pláticas a un joven a salir de la drogadicción y ahora trabaja de empleado y encargado de un kiosko, una tienda de autoservicio.

Afirma que lo “alivió” con remedios caseros que le dejó de herencia su mamá.

Finalmente deja el mensaje para la gente que le “echen ganas a la vida, que sigan adelante, no se achicopalen; ejemplos de vida hay muchos, solo hay que verlos” y ante una palabrota del reportero, María suelta la risa.