*Su frase: “De rodillas lloré por unas alas, ahora vuelo”
María Isabel Salazar, una ama de casa que hace una década lloró por unos panes para alimentar a sus hijos, es ahora una orgullosa emprendedora en Mazatlán que, de manera increíble, lleva una variedad de ricos, sabrosos y frescos pasteles a cualquier lugar de la República, desde Tijuana hasta Cancún y casi con el mismo precio y, como dice la frase: “…Aunque usted no lo crea”.
En la entrevista en lo que es su casa y ahora una fantástica pastelería en el Fraccionamiento Las Mañanitas, dice que empezó hace siete años con la producción de un pan japonés clásico que tiene un sabor ligero a queso crema, merengue, con buena textura; no es muy dulce pero trae pasitas en la base, adentro. Luego vino el pastel con chispas de chocolate y después… toda una variedad de exquisitos pasteles de oreo, mazapán, cajeta, chocolate y flan con pan japones, entre otros; en total son ocho sabores diferentes, afirma.
Ya emocionada por el ritmo que tomó la entrevista, dice que de manera “personal lleva sus pasteles desde los Cabos, Baja California, hasta Cancún, Quintana Roo, pero el cliente se los ha llevado a Europa, a España y otras partes del Viejo Continente; no se diga que mis pasteles llegan a Estados Unidos… Tengo clientes que ven desde Perú, Colombia”. Para remachar las respuestas responde que tiene “medio millón de seguidores en las redes sociales”.
Interrogada de cómo le hace para llegar a los lugares más lejos de México, dice que en 34 horas llega con sus pasteles a Cancún llevando hasta 400 pedidos en unidades especiales cuidando muy bien la refrigeración, movimientos en carreteras, y casi al mismo precio de venta que en Mazatlán. Para llegar hasta Cancún tres choferes manejan por turnos sin parar, afirma.
Agregó que aunque lleva volumen, cuida mucho la calidad y la frescura del producto, pero algo que para mi es importante, más que la ganancia económica es: “Complacer a mis clientes y me comparen con los pasteles de allá”.
María Isabel da trabajo a unas 35 personas, entre reposteras, administrativos, choferes y ayudantes en general.
Luego, con ese carisma que manifiesta, dice me “siento muy bendecida, agradecida con Dios; como emprendedora te digo que los mexicanos amamos los buenos productos y las buenas historias; yo tengo las dos cosas: un buen producto y una buena historia, que inicie con una simple estufa, pero el crecer se
logra con mucha constancia, esfuerzo, trabajo, dedicación y sobre todo no perder el piso y trabajar todos los días”.
Todavía, con humildad, pide a la gente que viene a Mazatlán que si quieren probar un rico pastel que la visiten en la calle María Bonita 210, en el Fraccionamiento Las Mañanitas, pero si no quieres o puedes yo voy hasta donde estés y sólo marca la pepper línea: 6691-658900.
En una pared de su empresa, María Isabel y como recuerdo de su esfuerzo colocó la frase: “De rodillas lloré por unas alas, ahora vuelo”.