Abril y su familia de apellido Ramírez son orgullosamente oriundos de Oaxaca, muy trabajadores y dicen ser buenos artesanos que trabajan la madera de mezquite y la piedra volcánica, materiales con lo que hacen utensilio para la cocina y que reflejan una calidad desde el pequeño mortero para moler chile chiltepín hasta el molcajete grande para una salsa formal.
Abril, joven pero ya casada, explica que son de Oaxaca y las necesidades del trabajo hizo a la familia llegar hasta Mazatlán, en donde han encontrado gente amable que les compra su artesanía, aunque también extranjeros de paso por la ciudad y puerto.
La vendedora, de fácil palabra, nos dice que tienen su puesto en la apretada calle de Leandro Valle, frente al histórico mercado del centro, el “José María Pino Suárez”; ahí tiene el apoyo de su familia y una cuñada.
Es un pequeño puesto pero con una variedad de utensilios de madera veteada en molcajetes, palas de cocina y cucharas de distintos tamaños, entre otras cosas finamente talladas.