DOMINGRILLA POR FRANCISCO CHIQUETE

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El fantasma de la impunidad; Rocha rompió con Imelda; El costo de la reforma
FRANCISCO CHIQUETE

La presidenta no tendría por qué lanzarnos un dato falso. Si dijo que había detenidos relacionados con el atentado a Sergio orres y Elizabeth Montoya es porque alguien de su equipo le pasó el dato.
Pero el problema no es el equívoco (si es eso) o quién lo provocó. El problema es la amenaza de el fantasma de la impunidad, que se cierne sobre este y muchos de los casos que son ejemplares para la sociedad mexicana en general.

Puede ser que en efecto, haya personas detenidas y que los cuerpos policíacos, celosos de la secrecía de su trabajo, tengan guardados los datos “para no alertar a los cómplices”, pero uno se pregunta ¿qué tan secreta es para el mundo del hampa, la detención de uno, dos o más partícipes de un delito tan sonado como ese?

Por desgracia ya hemos vivido casos en que se anuncia alguna detención que finalmente no ocurrió, o que habiendo ocurrido, los sospechosos no pudieron ser retenidos porque no hubo pruebas de su participación. Nada menos con Héctor Melesio Cuén, ocurrió que los altos mandos del Gabinete de Seguridad hablaron de detenciones que finalmente no fueron confirmadas y noi siquiera desmentidas para no volver a agitar el gallinero.

El asesinado de Héctor Melesio Cuén Ojeda, ocurrido el 25 de julio de 2024, sigue sin una sola detención. Lo que se sabe es lo que dijo el abogado de Ismael Zambara -el Mayo- en una carta firmada por éste: que lo mataron en el lugar al que fueron citados Cuén y el Mayo, En torno a esto hubo grandes escándalos, como el generado por un video presentado por la fiscalía de Sinaloa para justificar la versión de una muerte por asalto en gasolinera, pero sin ahondar más en el asunto. Algunas versiones periodísticas atribuyeron el asesinato de Cuén a un jefe de sicarios de los Chapitos que cayó abatido en mayo pasado, pero ninguna autoridad corroboró el hecho.

Con todo lo que nos ha impactado a los sinaloenses, ese caso no ha sido el más fuerte ni el más escandaloso que ha debido afrontar la 4T. En mayo del año pasado, en plena Ciudad de Mexico fueron asesinados dos colaboradores cercanos de la jefa de gobierno, Clara Brugada: su secretaria particular, Ximena Guzmán, y su coordinador de asesores, José Muñoz. Pese a los compromisos, los esfuerzos y por supuesto, los operativos, el caso sigue sin resolver, por más avances parciales que ofrezcan, siguen siendo eso: parciales.
La muerte del líder limonero michoacano Bernardo Bavo, ocurrida el 10 de octubre anterior, empieza apenas a ser resuelta, mientras el caso del dirigente naranjero de Veracruz, Javier Vargas Arias, asesinado dos semanas después, sigue en la oscuridad, pese a la indignación nacional que generó, y a la evidencia de delitos como el cobro de “derecho de piso”.

Relacionado con ambos, el crimen que cortó la vida del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, empieza apenas a ver luz, pero hasta ahora en las partes bajas de la delincuencia.
No se hable de alcaldes electos o en funciones, candidatos y otros políticos de diferentes localidades, quienes han caído víctimas de las balas y a veces hasta el el salvajismo de la decapitación.
La característica común es la impunidad, lo mismo con las víctimas inocentes que estaban en el lugar equivocado a la hora equivocada, como eufemísticamente dicen las autoridades. Daños colaterales, dijo el enemigo favorito del régimen,
Ninguna novedad hemos tenido en el caso de Sergio Torres y Elizabeth Montoya. Ni siquiera el establecimiento de una línea de investigación. Si acaso el enorme operativo para moverlos de hospital.
No se trata de que sean personajes destacados por su tarea política. Se trata de verdaderos símbolos de que el estado no ha podido contra este fenómeno de violencia que ciertamente viene de muy atrás, de la época de los neoliberales, como les gusta decir, pero que se ha recrudecido en los últimos años, en que se toleró la expansión del crimen organizado bajo la divisa de “Abrazos, no balazos”.
Sería muy triste llegar a la conclusión de que el estado mexicano no puede establecer una paz definitiva, pero sería más triste reconocer que todavía existen dentro del propio estado mexicano, quienes están interesados en evitar los cambios, bajo el pretexto que sea.

ROMPIIENTO
El gobernador Rubén Rocha Moya está perfectamente amarrado a la legalidad, cuando advierte que despedirá a cualquier funcionario que participe en campañas adelantadas, cualquiera que sea el candidato o la candidata a respaldar, y cualquiera que sea el partido político en que militen o con el que simpaticen.

Nadie le puede reprochar ni la advertencia, ni la puesta en marcha ede ese propósito legalista.

Pero eso no significa que sea políticamente impecable. La medida castiga a las huestes de la senadora Imelda Castro, a quien se condena por el activismo mostrado en las últimas semanas, con sus llamadas asambleas informativas. Equivale a una ruptura con una senadora de su partido, que hace apenas ocho años fue su compañera de fórmula.

Entre los políticos siempre hay manera se recomponer los acuerdos, de modo que seguramente volveremos a ver al gobernador y a la senadora sentados a la isma mesa (pero no en Casa María, como la foto de Cuén y Sergio Torres). La pegunta es si lograrán recomponer las fracturas que ya existen.
Varios de los seguidores de la senadora, por ejemplo, son militantes de Morena que se han sentido desplazados por el equipo de Rocha y agraviados por el propio gobernador, y esperan con ansia la oportunidad de cobrar venganza, aunque no sea la voluntad de Imelda (o no en este momento, por lo menos).

¿QUÉ TAN CARA
SERÁ LA REFORMA?
Mientras el país enfrenta situaciones gravísimas derivadas de la inseguridad, de una economía que no crece, y de las presiones del gobierno estadunidense tanto en uno como en otro temas, el gobierno de Claudia Sheinbaum insiste en embarcarse en un proceso de reformas electorales que será muy difícil porque generará controversias. Las naturales con una oposición a la que quieren eliminar o acotar para siempre; las encontradas con sus propios socios electorales, PT y PVEM, que no aceptan los términos restrictivos de las diputaciones y senadurías plurinominales, ni la reducción del financiamiento público a los partidos; y las de las tribus existentes dentro del partido gobernante, cada una de las cuales espera posiciones y canonjías superiores a las que ahora tiene. Ahí está el lópezobradorismo dispuesto a saltar sobre el mando total del gobierno, aunque tanto Andrés Manuel como Claudia Sheinbaum insistan en negar que hay rompimientos y enfrentamientos.
A propósito de este último tema, la suspensión de la entrega de petróleo a Cuba generará todavía más tensiones internas, porque los fundamentalistas insisten en tomar medidas soberanas que desafíen las imposiciones de Donald Trump, mientras los moderados quieren ceder sin que lo parezca, para prote

ger la viabilidad del modelo seguido por el país.
Tiempos duros por todas partes.

FIRMES Y COINGRUENTES
Los críticos y los contrincantes del gobierno cuatroteísta alucinaban pensando que el gobierno iba a enjuiciar o por lo menos a señalar a Gonzalo López Beltrán porque fue el supervisor de las obras de construcción del tren transístmico, que se accidentó con costo de catorce muertes y cien personas heridas, o que se procesaría a Amilcar y demás concesionarios favoritos del régimen, o que el secretario de Marina sería llamado a cuentas por su desempeño como encargado del proyecto, durante el sexenio anterior.
Por supuesto, nada de eso pasó ni va a pasar.
Como ya vemos, el asunto será solucionado con plena congruencia. Los culpables serán el maquinista y el despachador de trenes, es decir, los trabajadores casi de menos rango en toda la escala. Nadie puede llamarse a engaño: ¡Primero lois pobres!

LOS GOLPES DE LA VIDA
Compañeros del gremio han sido fuertemente golpeados por el infortunio.

Esta semana, nuestra amiga de tantos años, Paty Tirado, perdió a su compañero Claudio Gardea Ríos en la ciudad de México, su lugar de residencia. Para ella un abrazo solidario y afectuoso y el apoyo para que salga delante de este difícil trance.
Y este sábado fuimos sacudidos por la noticia de que falleció Roberto Osuna Amézquita, conductor del programa Qué pasa Mazatlán y director de un portal con el mismo nombre. Para su familia nuestro abrazo y respaldo.

Son pérdidas irremediables, pero los recuerdos de su paso por el mundo permiten que la vida siga.