Alejandro Páez Varela, un hijo “adoptivo” de Mazatlán y su cruzada por la Literatura

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Mazatlán, Sinaloa, 28 de agosto de 2025.-

El 23 de agosto, horas antes de la presentación de su más reciente libro “Los vendedores de almas”, Alejandro Páez Varela confirmó su profundo vínculo con Mazatlán. No es la primera vez que lo hace, en visitas anteriores ya compartió con el público porteño obras como Izquierdas, y en cada ocasión reafirma su identidad como “hijo adoptivo” de esta ciudad.

“Nunca he fallado con los mazatlecos. Tengo muchos años viniendo; me siento como en casa cada vez que presento un libro en Mazatlán”, asegura con una sonrisa cómplice.

Para el escritor y periodista, la promoción de la literatura no es una pose intelectual, sino una necesidad vital. Con su característico tono reflexivo y humor afilado, lo resume en una metáfora sencilla: “Los carpinteros promueven sus muebles, los albañiles sus paredes, y los que escribimos promovemos nuestros libros”.

Detrás de cada página, explica, hay experiencias de vida que se comparten con los lectores; la literatura es un vehículo para comprender el mundo y también para evadirlo cuando la realidad lo exige.

“Los libros alimentan esa posibilidad de reencontrarte con otros mundos que no conoces ni entiendes, pero que a través de la literatura sabes que existen”, afirma.

La elección de Mazatlán para presentar sus obras no es casual. Páez Varela destaca que la ciudad cuenta con una sociedad activa y núcleos culturales vigorosos que mantienen viva la promoción de las letras. Recuerda con entusiasmo la época en la que existían dos o tres ferias del libro “y hasta se peleaban entre organizadores para ver quién hacía la siguiente”.

Ese dinamismo, enfatiza, no se ve en todas partes de México y es uno de los motivos por los que vuelve una y otra vez.

Aunque celebra la existencia de librerías y bibliotecas en Mazatlán, el autor no se queda callado ante lo que considera una deuda pendiente: “Me gustaría que hubiera muchas más librerías que bares. Amo la cultura alegre mazatleca, pero necesitamos más espacios para los libros”.

Señala que no se trata solo de fomentar el consumo de libros per cápita, sino también de impulsar la literatura. “Cualquier libro, cualquier autor debe ser motivo de celebración”, sentencia.

Alejandro Páez Varela está convencido de que, a diferencia de otras ciudades, en Mazatlán la literatura no pierde.

“Mazatlán es muy virtuoso, tiene núcleos para todo, tiene grupos de la sociedad que son muy pujantes en la literatura, en las artes y eso es lo que mantiene viva una parte orgánica de la sociedad que debe siempre existir”.

Con cada visita, el autor no solo comparte historias, también deja una invitación abierta a celebrar las letras, en una ciudad de mar, música y libros.