Reflejan Infinita Tristeza y Abandono Familiar

*Tienen alimentación y medicinas 

*Pero el olvido y desamor fraterno

 

Son 23 personas adultas –dos son mujeres-, la mayoría rebasa los 60 y pocos los 70 y los 80 años de edad; muchos la mirada perdida y reflejo de tristeza, de ausentismo de este mundo, otros dormitando aunque sean apenas las 10 de la mañana, después de una noche de un natural dormir. Son cuerpos cansados, enfermos, a pesar de que tienen alimentación tres veces al día, apoyo y atención médica, sin embargo el abandono y el amor familiar consume a esos “viejos”.

Es el albergue “Una Gota en el Océano”, ubicado en Bahía Magdalena número 20, en Rincón de Urías, que es bien atendido por un equipo de personas, al frente Héctor Torres Guzmán; un patronato que se encarga de los donativos en especie o en recursos económicos. En la entrevista Héctor dice que tienen lo suficiente para la alimentación y los cuidados a estas personas de la tercera edad, como el famoso Buto, ese personaje que fue y es del mercado “José María Pino Suárez”.

Héctor nos dice que todas estas personas vivían en el abandono total en las calles de Mazatlán; dos o tres tienen familia, pero son visitados a lo largo. “Una Gota en el Océano” está inspirado en el trabajo de la Madre Teresa de Calcuta de “apoya y ayudar a los más pobres dentro de los pobres”, enfatiza Héctor, un ex drogadicto redimido y que da la vida y 24 horas diarias de trabajo para cuidar y estar a cargo del albergue.

El entrevistado afirma que algunas de estas personas estuvieron al borde de la muerte y al ser rescatados traían problemas de cáncer, diabetes, presión alta y otros hasta con piernas amputadas por sus males. Se trata, dijo Héctor, de darle los mejores años a esta gente…que les queda de vida. “Les damos amor, cuidados, cama limpia, atención, apoyos, comida y recreación hasta donde se puede…”

Indicó que lo peor de la vida de ellos es el abandono total de la familia, los problemas de alcohol y droga que tuvieron y que los dañó; el vivir en la calle, comer de la basura y el rechazo social. Lo bueno es que “los recogimos de las calles y aquí están siendo apoyados”.

REFLEJAN INFINITA TRISTEZA Y ABANDONO FAMILIAR