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Los secretos del faro natural más alto del Mundo

Mié, 01/13/2016 - 10:45 -- Admin

Elevado 157 metros sobre el nivel del mar, el Faro de Mazatlán pelea su sitio como el más alto del planeta en operaciones, y se ha convertido en un polo de atracción de viajeros y locales y uno de los sitios turísticos más concurridos de este puerto del Pacífico mexicano, pero a pesar de ello, todavía guarda muchos misterios por descubrir

Sibely Cañedo

MAZATLÁN, Sinaloa.- El puerto de Mazatlán,  emplazado  en una hermosa bahía del Pacífico mexicano, es un lugar lleno de rincones para sorprender no sólo a sus visitantes, sino incluso a los propios nativos. Uno de estos sitios poderosos y de los más queridos por los mazatlecos es un incansable vigía marítimo situado al extremo sur de la ciudad sobre lo que hoy es  el cerro de El Crestón, una prominente formación natural de 157 metros de altitud, lo que le ha valido el título del faro natural más alto del Mundo en operaciones. Y es que, aunque se carece de documentación probatoria, el consenso general es que después de que el faro del Peñón de Gibraltar en España dejó de operar hace años, el de Mazatlán se convirtió casi en automático y por decreto popular en el primer lugar en esta categoría.  En su libro “Erase una vez en Mazatlán”, el historiador Antonio Lerma Garay desmiente esta versión que han hecho suya los “patasaladas” (los oriundos de Mazatlán) al argumentar que en el Océano Atlántico hay por lo menos cuatro faros más altos. No obstante, nadie le ha disputado formalmente esta distinción al Faro del Crestón.

Según la versión difundida por el gobierno municipal, el Faro de Mazatlán comenzó a funcionar hacia 1828, tan solo siete años después del decreto de las Cortes de Cádiz que certificara a Mazatlán como el primer puerto de altura del Océano Pacífico en México. Hecho que detonó un intenso tráfico marítimo con la entrada de más de 60 navíos cada día procedentes de Europa y del Lejano Oriente.

Un dato que muchos ignoran es que el Faro se colocó en lo que originalmente era una isla. La isla del Crestón fue utilizada como señalamiento para la navegación con el fin de guiar el camino a los marineros en su entrada y salida por este puerto, de donde partían cargados de variadas mercancías y metales preciosos.  Durante muchos años funcionó de manera rudimentaria. No había allí más que un templete de mampostería. Sobre él se encendían “antorchas y hogueras alimentadas de madera y carbón, que producían una tenue luz que solo podía distinguirse a muy poca distancia”. Al menos esto es lo que narran las crónicas citadas por el portal del Ayuntamiento.

En el año de 1892 comenzaron las primeras construcciones en el faro. Después se utilizaron lámparas de aceite y keroseno. Para la década de 1920 se estrenó la iluminación a base de electricidad. De acuerdo con la misma fuente, en la siguiente década se comenzaron las obras del relleno que uniría a la Isla del Crestón con el recinto portuario, y así quedó formada la escollera como la conocemos en la actualidad.

Habiendo sobrevivido a épocas de abandono y vandalismo, hoy el Faro de Mazatlán —con su linterna giratoria de gran potencia—  no sólo continúa alumbrando el camino a los valerosos hombres de mar, sino que también se ha transformado en un polo de gran magnetismo para los viajeros.

Todos los días decenas de personas, turistas y locales, suben sus pendientes y exploran sus senderos para llegar a la cima,  algunos como un reto deportivo cuyo mejor trofeo son bellas panorámicas que abarcan parte del centro histórico de la ciudad y los destellantes atardeceres del Océano Pacífico, otros simplemente como un pretexto para admirar la naturaleza y tener un momento de convivencia familiar. Lo curioso es que a pesar de ser tan concurrido, el faro natural más alto del mundo todavía guarda secretos por descubrir. Aquí compartimos algunos:

·       Visto desde arriba el Faro presenta la forma de una pirámide triangular compuesta de increíbles acantilados e imponentes farallones, por lo que algunos le han atribuido la recepción de una energía vibrante y especial.

·       El Faro de Mazatlán se encuentra sobre profundas cavernas a las que entrar puede terminar en un atrevimiento mortal. Y es que los caprichosos movimientos de las corrientes marinas pueden atrapar a los aventureros sin darles oportunidad de salir jamás.

·       Además, en relación con estas cavernas, se han divulgado inquietantes leyendas en las que se habla de los tesoros escondidos en sus entrañas. Se dice que algunos famosos piratas del siglo XVI dejaban el botín de sus atracos en este lugar. Se mencionan bucaneros como el inglés Thomas Caldrens o Cavendich y el holandés Spilbergen, quienes acostumbraban saquear a los Naos de las Filipinas.

·       Además de ser el vigía marítimo del puerto, el faro mazatleco se ubica en un espacio natural que sirve de refugio a exuberante vegetación, así como a aves y reptiles, muchos de ellos en peligro de extinción. Según un estudio del Consejo Ecológico de Mazatlán, en la Isla de Crestón viven 33 especies de flora y 19 especies de fauna dominantes. Así que al subir el faro no es raro encontrar murciélagos, limacoas, calandrias, camaleones, colibríes, chalangantinas, iguanas negras, iguanas verdes, jilgueros o lechuzas, por decir sólo algunos animales de los que allí habitan; además de algodoncillo o seoilla, quelite bronco, árbol haba, sálate, cadillo, San Miguelito, cacaloxochil, camichín, tasajo, cardo, toloache o mal de amores entre muchas plantas más.

Lo que no es un misterio para nadie es la belleza de este sitio y de sus inolvidables paisajes, que han inspirado a miles de viajeros de todo el país y de muchas partes del mundo, pues con todo y la polémica de si es o no el más alto del planeta, el realismo mágico de los mazatlecos le ha destinado su más alto honor: el de ser parte de la identidad de un pueblo. 

Los secretos del faro natural más alto del Mundo