EPIDEMIA DE DENGUE EN MAZATLÁN.

 

 

ELIO EDGARDO MILLAN

 

No, no lo quería creer, a pesar de tener el rostro de esa enfermedad trasmitida por los moscos ante mis ojos. Entonces empecé a caminar tres días por las colonias aledañas al estero del infiernillo y la zona de los manglares, así como en la periferia y el centro de la ciudad. ¿Y sabe que encontré?: 

 

Mucha gente encamada, enferma de dengue tomando paracetamol que habían comprado en las Farmacias de Similares. Pero también hallé a muchas personas que ya les había pegado el dengue y que por fortuna se aliviaron como pudieron y cuando pudieron. 

 

Nos resistíamos a creer lo que ya circulaba extraoficialmente: ¡Que uno de cada 5 mazatlecos esta temporada de calor había tenido, tenía o era probable que contrajera dengue, cuya suma  alcanzaría por los menos 70 mazatlecos que fueron o serían infectados  por el mosquito Aedes aegypti, llamado también “mosquito saltarín”. 

 

¿Y por qué hay tanto dengue en Mazatlán?

 

Y NOS FUIMOS A PREGUNTARLES A LOS FUNCIONARIOS DE SALUD

 

Una vez que nos dimos cuenta que realmente había una epidemia de dengue Mazatlán, , plazars, baldí saludcomo todosodos R A LOS FUNCIONARIOS DE SALUDedicio d qufuimos a preguntarles a los funcionarios de Salud –estatal y federal- que qué demonios estaban haciendo para evitar el foco de infección que habíamos encontrado en nuestro recorrido.  Tras prometerles omitir sus nombres y cargos, esto fue los que nos dijeron: 

 

1.- Que esta temporada de calor no fumigaron las brigadas de salud casas, baldíos, plazas, terrenos en engorda y más, como lo habían hecho los años anteriores. No echaron, aunque usted no lo crea, ni un litro y medio del líquido que pusiera fuera de combate a la pinche mancha de moscos que nos acosan un día sí y otro también. 

 

2.- Que de los casi quinientos brigadistas que recorrían todos los días la ciudad para fumigar las colonias que lo necesitaran, esta temporada sólo lo hacen 55 brigadistas. Dicho de otro modo: ahora sólo un 10% de brigadistas persiguen a “Agapito”, que sin bien no tiene pito si tiene un infeccioso pico. 

 

3.- Que no hubo una intensa labor publicitaria para que las cabecitas huecas del vecindario descacharrizaran sus casas y patios. Algunos funcionarios, de aparente colmillo retorcido, acusaron a la gente por no hacer caso a los llamados de la Secretaría de Salud, como si ésta hubiera hecho suficiente en la materia ¿Por favor, cuáles 30 pesos, oiga?

 

4.- Pero que además de los recortes señalados, por los menos cada diez días del cada mes los brigadistas que quedan, carecen de gasolina, fumigante y demás enseres y, no pocas veces, los que trabajan por contrato no les llegan sus salarios. ¡Lo que ya es el acabose!  

 

¿Y sí cómo quieren que no exista esta epidemia de dengue?

 

A MALOVA TAMBIÉN LE PEGÓ DENGUE.

Pero los funcionarios de “mero arriba”, como dice el peje, se regodean de sus éxitos. Mario López Valdez declaró el 15 de diciembre de 2015, al inicio de la reafiliación al Seguro Popular (SP), lo siguiente: “En  Sinaloa cuenta con una cobertura de salud al 100 por ciento de su población, ya sea a través del IMSS, ISSSTE o del Seguro Popular.  

Y prosiguió: “Se ha levantado bandera blanca en cobertura universal de salud, sino que se ha mejorado la infraestructura en la red hospitalaria, el 97 por ciento de las unidades médicas están acreditadas, se pasó del 40 a más del 90 por ciento en el abasto de medicamentos; además, se entregaron 700 bases a personal de salud que labora bajo el esquema de contrato.

 Y uno se pregunta con poca malicia: ¿Si estamos tan bien, porque estamos tan mal? Seguramente MALOVA estaba bajo los efectos del Dengue cuando pronunció ese discurso para que quedara registrado en la historia patria. 

 

 

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LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS….

 

Existe un trascendido según el cual el Gobierno Federal con los Gobierno Estatal y Municipal porque no han aportado ni un cinco partido por la mitad para mitigar la epidemia del dengue que nos azota.

 

 

Mal de muchos consuelo de tontos. Pero si en Mazatlán se vive una epidemia de Dengue, El Rosario y Escuinapa arden en ese infierno que los funcionarios no han querido detener y con qué ojos de divina tuerta. ¡De usted habla la fábula doctor Ernesto Echeverría Aispuro, flamante Secretario de Salud!